La tecla fértil

Ribas, avanzar como ruta dialéctica

La educación bolivariana tiene un carácter transformador en la sociedad y refleja en su estructura una flexibilidad curricular, porque, tiene un conjunto de propuestas donde el alumno se convierte en un ser critico de la realidad venezolana y va a responder al compromiso del quehacer comunitario. Como, a los programas enmarcados en el Ministerio Popular para la Educación. La idea es que la sociedad civil participe en el contexto de un proyecto pedagógico que acota un plan accionario completamente integral, cuya vinculación esta en función de una cooperación organizacional cuya finalidad es vincular al alumno con un proceso ideológico de formación social y comunitaria.

La sociedad civil constituye un agente de cambio en los sectores comunales organizados y por tal razón, la nueva educación busca integrar la familia al medio escolar para satisfacer sus necesidades en la vida cotidiana. Por eso, los padres deben asistir a las reuniones para vivenciar la relación de sus hijos con los maestros y supervisores del distrito escolar. De allí, saldrán los grupos que ocuparon un espacio social en la nueva concepción ideológica del Estado. Como ente precursor de las ideas patrias. De esta manera se logra adquirir los conocimientos, procedimientos y normas que van a regularizar el comportamiento y los valores ligados al ente escolar. El aporte básico es desarrollar una enseñanza integral que satisfaga lo esencial en el desarrollo militante del educando.

Con anterioridad, en nuestro país existía una población escolar que había sido excluida y que por alguna razón no podía vincularse al sistema educativo regularizado. De allí, la importancia de las misiones, porque, constituyen un reconocimiento a los venezolanos deseosos de integrarse a un plan de estudios corporativos con los mismos derechos de los alumnos que estudian en una universidad tradicional.

En su momento, la educación bolivariana nació de la necesidad de incluir a los niños de la calle en el sistema escolarizado con un horario y lugar especial, adecuados a su realidad. Teniendo presente que el adolescente es el protagonista, precursor y activista de este gran movimiento que avanza en el territorio nacional junto al indeginismo. En este ejercicio educativo se involucra la planificación, uso del tiempo, espacio, maestro, familiares y lo más importante, los miembros de la comunidad. Hacer educación es fomentar una ideología, practicar la democracia interna y proyectar un conjunto de actividades que contengan el sentimiento nacional. Y el de los alumnos para fomentar un escenario dialéctico y de competencia para garantizarles a los adolescentes su acceso a la educación superior.

*Escritor/ Orientador/ Filósofo.

emvesua@cantv.net


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Emiro Vera Suárez(*)


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