La fragua de los tiempos insurgentes de la gesta patriótica de Simón Bolívar

La Primera República Mantuana, las rebeliones populares 1811-1812 y la traición a Miranda

Como ya sabemos en 1811 se inicia la lucha por la conformación de la República, con la declaración de la Independencia de Venezuela el 5 de Julio, mediante el pronunciamiento del Primer Congreso de la República de Venezuela, instalado el 2 de marzo de este mismo año, dándose el surgimiento de lo se ha llamado la Primera República, gobernada por un triunvirato conformado por el  Dr. Cristóbal Mendoza, El hacendista Baltazar Padrón y el Coronel Juan de Escalona,  posteriormente es promulgada la primera Constitución (Federal) de la República, el 21 de diciembre de ese año en curso, donde se le dio autonomía a las siete provincias republicanas que se habían adherido a la resolución independentista: Caracas, Cumaná, Barcelona, Margarita, Mérida, Trujillo y Barinas. Pero como la adopción del Gobierno Federal se había impuesto, frente a la posición de Bolívar y Miranda, que se pronunciaban por el método de gobierno centralista, y para evitar todo rango de centralismo, que no era cónsono con los intereses de la oligarquía mantuana, se declara en la esta Constitución, que ninguna capital de provincia, podía ser la capital federal de la insipiente República. Es así que el 9 de enero de 1812, la ciudad de Valencia, que no era capital de provincia, fue nombrada “Capital Federal de la Confederación de Venezuela”.​ 

Es importante recalcar la importancia de la participación y el accionar revolucionario que en ese momento tuvo a su cargo Simón Bolívar, quien en un futuro muy próximo, se convertiría en el Libertador del basto continente Latinoamericano, gracias a su dedicación de tesón incansable, por la emancipación de Venezuela, su pensamiento antiimperialista y la unificación continental,  que pronto se constituye en acción y doctrina revolucionaria, en la que más adelante añade la liberación de los esclavizados, que le da forma estructural a la lucha por la Independencia de las colonias españolas en América, cuya doctrina aún cobra relevante vigencia para los pueblos oprimidos, frente al actual neoliberalismo de la hegemonía imperial de los Estados Unidos de Norteamérica, y demás imperios, (por supuesto neo-colonizadores),  que siguen en su ruta colonialista, para oprimir, expoliar  y plagar de miserias a los pueblos del mundo, siendo Venezuela una de las Naciones, históricamente más ultrajada.

Suceden importantes acontecimientos en este período de la historia Venezolana, descrito por los historiadores como la Primera República: casos como el desconocimiento del Gobierno Republicano instalado el 5 de Julio, en el territorio de la antigua Capitanía General, como fueron las provincias de Maracaibo, Coro y Guayana, por lo que la Junta  Suprema envía al Marques del Toro al frente de una campaña que se conoce como Campaña de Occidente, con la finalidad de someter la Provincia de Coro, lo cual resultó un fracaso para los republicanos, que a pesar de haber obtenido algunas victorias parciales, antes de llegar a Coro, finalmente en esta ciudad son abatidas las fuerzas patriotas, por parte de las tropas realistas al mando de Ceballos, que cuenta con el apoyo de las fuerzas de Fernando Millares, gobernador realista de la Provincia de Maracaibo.

Para el año 1812,  se le suma el alzamiento de Valencia,  la rebelión de los negros de Barlovento, las deserciones, la deficiente formación militar de las tropas, entre otras acciones que contribuyeron al quebranto de las fuerzas republicanas, la invasión por parte de Domingo Monteverde, al adentrarse desde Coro, con la firme intención de reconquistar el territorio liberado por las fuerzas republicanas, y restaurar por la fuerza el gobierno monárquico en las provincias que se habían adherido a la causa independentista.

En medio de todos estos acontecimientos, Bolívar pasa a ocupar una relevante posición en cuanto a las acciones, tanto políticas como militares, cuya responsabilidad supo asumir desde aquel fatídico momento en que se iniciaba, en una cruenta guerra civil, entre los que se pronunciaban por la continuidad del gobierno sujeto al régimen monárquico y los que defendían a toda costa la independencia, entre los que se encontraba Bolívar, que sujeto a las órdenes, inicialmente al Marques del Toro en la primera campaña sobre Valencia, cuando a muy pocos días de la Declaración de La Independencia el Presidente Cristóbal Mendoza, informa al Congreso,  del alzamiento en Valencia, por parte de afectos al régimen realista, entre los que se contaban españoles, pardos y negros. 

Para sofocar la rebelión el Gobierno Republicano llamó a reunir los recursos necesarios, ​siendo  nombrado para comandar  la expedición que se dirige hasta Valencia, para someter a los rebeldes, al Francisco Rodríguez del Toro, (el Marqués del Toro), y a su hermano Fernando Rodríguez del Toro, al momento también se organiza un cuerpo de milicias en Aragua, al mando de Simón Bolívar en calidad de Coronel de las tropas republicanas. En estas primeras acciones contra los insurrectos en Valencia, el ejército al mando del Marques es emboscado y derrotado en La Cabrera, por los realistas, por lo que decide declinar al mando, siendo estos primeros combates donde participa el futuro Libertador. 

Luego de aquellos  encuentros, Simón Bolívar pasa a las órdenes de Francisco de Miranda, en reemplazo  del Marques del Toro, que ante las graves consecuencias, que se presentan en aquel momento, Miranda es nombrado por el Congreso, Generalísimo Dictador, Comandante del Ejército, y no siendo, este, partidario de que Bolívar participara en la expedición militar hacia Valencia, debido a ciertas asperezas personales, calificándolo de “joven alocado y peligroso”. Pero Bolívar no declina en participar en la campaña y lo hace como oficial del Estado Mayor de Fernando del Toro, con quien sostenía parentesco familiar, desde donde lucho con  gran fervor y tenacidad, arriesgando la vida de manera temeraria  logrando la  victoria del Morro, haciendo retroceder las tropas realistas hasta Valencia.

Podemos apreciar que esta alta designación por parte del Gobierno Republicano, al General Francisco de Miranda, no pudo alcanzar las metas esperadas, ya que el Generalísimo se convierte en  una fuente de discordias y confrontaciones, generadas por la actuación de los criterios de acción política y militar, no acordes, con los criterios de la clase mantuana caraqueña, que anidaba en su haber, el radical racismo sobre el origen del General Miranda, tratado como proveniente de una familia de “baja condición social” (“blancos de orilla”). Aunado a esto, su costumbrismo afrancesado, y su manifiesto pesimismo y desilusión al observar la falta de formación militar y disciplina de los soldados que conformaban el ejército que comandaba, y por otro lado el ataque clerical, al acusarlo la Iglesia Católica de hereje, traidor, siendo perseguido por la Santa Inquisición. 

Es en esta rebelión desde Valencia, cuando comienza la guerra social, de pardos contra criollos mantuanos, que lideraban las posiciones sociales y económicas que siempre habían ostentado y ahora con el poder político del nuevo Gobierno. La rebelión se extenderá hasta Barlovento, con el alzamiento de los esclavizados, que inicialmente fueron incitados por los mismos esclavistas, y luego cambia rumbo, que más tarde, en 1813, esta guerra social es alentada por la sanguinaria presencia de las huestes asesinas del asturiano José Tomás Boves. 

Cabe destacar que a pesar de haberse ganado los combates en Valencia y el Morro, al ser derrotados los rebeldes, el Ejército de La República, aún  no obtiene el triunfo esperado. Lo que sí se pudo lograr fue mantener el conflicto, en un estatus de baja intensidad, hasta el momento de la Campaña realista desde Coro, Comandada por el Capitán de Fragata Domingo Monteverde en 1812. Pues Miranda  habiendo derrotado a los insurrectos de Valencia, avizoraba el peligro que representaban las tropas de Coro, en plena marcha. Entonces solicita permiso al Congreso para marchar hacia Coro y dominar las fueras realista que amenazaban a la República, pero el Congreso que se había el constituido desde su inicio, en una caterva de mantuanos adversario de Miranda, le niega el permiso, más bien es llamado para ser interpelado, por acusaciones e intrigas formuladas en su contra por personajes enemistados con Miranda, que preferían en clara manifestación, que la República cayera en manos de los españoles,  que en la dirección del Patriota Universal, que lo señalan calumniosamente como enemigo de los intereses de esa oligarquía mantuana. Era la manifiesta mezquindad de esa poderosa supremacía que se mantenía dentro de las esferas del poder, en contra de Miranda, relacionada al odio de la casta autócrata, en contra de los estratos populares del momento, por lo que veían al Generalísimo, como un peligro que interfería en los asuntos del Gobierno y celosos del poder, prefieren excluirlo, denigrando de sus acciones, hasta hacerlo capitular de manera traidora.

Así de esta manera la invasión realista a la Provincia de Caracas, en efecto sucede desde Siquisique, donde se produce la deserción del regimiento militar comandado por el Capitán Juan de Los Reyes Vargas, que había dejado allí establecido, el Marques del Toro, al regreso de la Campaña de Occidente, ya derrotada en Coro.

Las primeras operaciones de la Campaña de Miranda, según Poudenx citado por Juan Uslar: “fueron atacada en el Congreso con animosidad; y entre sus enemigos, aquellos que más se distinguieron por su escarnecimiento, estaban los Toro y un Tovar”, era tan crítica la situación de Miranda en aquel momento, que se le entregaba un ejército que prácticamente no existía y así  se le ordenaba salvar la República; un ejército menguado, integrado por soldados inexpertos, que iban al combate sin ningún ideal ni precisión de criterios, igual para ellos, era un gobierno republicano o un gobierno realista. Un ejército casi desarmado, “la infantería carecía de armas (…) las habían perdido en el terremoto y tuvieron que ser dotados con picas”.

Otra observación importante que hacer, es que en medio de aquella crítica situación, el Congreso comenzó a licenciar  las tropas de Miranda, pues, todo se daba en el desarrollo de un complot en contra del Generalísimo, que a final resultó ser nocivo para la República en construcción, lo cual la deja sin defensa, ante la invasión realista, sin embargo, Miranda lucha con tesón patriótico, hasta ver perdida la Republica en manos de Monteverde y procede a la firma de la Capitulación, como única opción, más que obligada, para tratar de contener la terrible guerra, que ya presentaba un perfil de lucha de clases.

En el mes de junio de 1812, ya bastante avanzada la campaña realista comandada por Monteverde La Republica atravesaba su momento más crítico. Monteverde había tomado a Valencia el 3 de mayo. El menguado ejército republicano al mando del Generalísimo defiende las posiciones de Maracay, San Mateo y La Victoria, tratando de impedir el paso hacia Caracas a las tropas realistas, que avanzan impetuosas. 

A Miranda se le presentan  serias situaciones que desalentaban el estado de avance de su ejército; las deserciones de los soldados, la inoperancia de algunos mandos militares, la incapacidad y la indisciplina de los cuerpos militares, aunado al desconocimiento a su autoridad por parte de la oligarquía mantuana, mellaban el desarrollo de la campaña que se veía flaqueada, por lo que Miranda toma la determinación aprobada por la representación del Congreso y el Ejecutivo, de dictar en La Victoria el 19 de junio, una Ley Marcial, que planteaba el alistamiento de todos los hombres libres, capaces de tomar las armas con edades entre los 15 y 55 años. Decreta la conscripción de mil esclavizados,  para reforzar al ejército patriota, decisión que genera un marcado descontento entre los esclavizados, negros libres y pardos,  es cuando el 24 de junio, grupos de negros libres y esclavos de la región de Barlovento, Curiepe y Capaya se rebelan, negándose al alistamiento, por insinuación de sus mismos esclavizadores, la rebelión era apoyada por  comerciantes catalanes, que aportaban recursos económicos. Se extiende esta insurrección por toda la región, de tal manera que aísla  a la ciudad de Caracas privando la entrada de víveres, que generalmente proveía la zona afectada por la rebelión. 

Inicialmente esta insurrección fue dirigida por un oficial de milicias llamado Gaspar González, y aupada por la Iglesia Católica a través de varios curas de parroquias, que obedecían a las instrucciones conspirativas del  Arzobispo de Caracas, Narciso Coll y Prat, pero luego la rebelión se  anarquiza, por cuanto muchos de los alzados actúan por su cuenta y comienzan a matar blancos criollos, provocando el terror y la huida de los hacendados, esclavizadores que habían auparon la rebelión, pues, los alzados tomaron armas, no a favor de la causa del rey, pero tampoco a la causa republicana y se revierte en contra de los mantuanos, que por trescientos años han esclavizado al pueblo, siendo los portadores del poder económico y social y ahora con el poder político, que antes no ostentaban, se revierte la revolución mantuana, provocando el inicio de la lucha de clases; para los mulatos, negros libres y esclavizados, eran los mismos opresores, oligarcas  mantuanos, los que  seguirían esclavizándolos, quienes dirigían los destinos de la recién creada República. Nada había cambiado.

 El temor de los hacendados criollos era tan grande, según cuentan los historiadores, que los dueños de los esclavizados, el 2 de julio propusieron a las autoridades de Caracas que se diese la libertad inmediata a todos los esclavos de Barlovento, pues pensaban que así se mantendrían adictos a la República, pero la proposición fue rechazada. Era la guerra de clases que se iniciaba en el momento más crítico de la historia de Venezuela.

Miranda, cuya principal intranquilidad, eran las tropas de Monteverde que avanzaban indetenibles, no contaba con fuerzas para apaciguar  a los insurrectos de Barlovento, y el 21 de julio dio orden de no atacarlos, sino contenerlos. Pero los alzados se apoderaron de Caucagua y  Guatire, y desde allí  se proponían marchar hacia Caracas «...y pasar a cuchillo a todo caraqueño que les saliese a la mano...», según testimonio del arzobispo Coll y Prat, que  dándose cuenta de la magnitud del peligro que amenazaba a la ciudad de Caracas, aquella rebelión que él había apoyado a favor de rey,  envió como emisario ante los negros y mulatos insurrectos al padre Pedro de Echezuría, párroco de Antímano, para contenerlos, hasta la llegada de Monteverde a Caracas la noche del 30 al 31 de julio. 

Pero si algo se hace necesario aclarar, es que, si la República de Venezuela nació el 5 de julio de 1811, cuyo parto lo asiste la burguesía mantuana caraqueña, no así la Patria. Porque la Patria Venezolana nace con el sacrificio, el sudor, la sangre derramada en los campos de batalla por los hijos e hijas del pueblo excluido, esclavizado, oprimido, reprimido y despreciado por la oligarquía de todos los tiempos. Fueron los descamisados, los pobres de siempre, los que hicieron posible el nacimiento de la Patria, en la gloriosa Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, bajo de dirección sublime de El Libertador Simón Bolívar, donde los héroes, sembraron y abonaron con su sangre la fértil semilla de la Libertad, que aún hoy esperamos, por su efectiva germinación. 



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Reinaldo Chirinos

Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural. Facilitador del INCES.

 reinaldoc06@gmail.com

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