Las universidades se transforman en fantasmas y espectros. ¿Quién bajará la santamaría?

Comenzare este artículo con un cuento popular turco:

Se dice, que había una vez un comerciante turco, que producto de una enfermedad muy grave lo llevo a permanecer en una cama al borde de la muerte. Su familia preocupada por su precario estado de salud lo acompañaba en la habitación de los hospitales, atentos al desenlace fatal de la situación. Cuentan que el turco se llamaba Azzad. Un día Azzad le pregunta a Anjum, su esposa:

- Esposa mía: ¿Dónde está Falak, mi hija mayor? Y ella le responde.

- Esposo mío, está aquí por las gracias de Ala.

Continúa preguntando el turco:

- Esposa mía: ¿Dónde está Farah? Su esposa le responde.

- También se encuentra aquí en la habitación esposo amado.

Azzad luego de pasar revista a toda la familia, y tras cerciorare que los acompañaban en su lecho de muerte, se incorpora encendido en furia y grita:

-¿Entonces quien está atendiendo el negocio?

Algo similar al cuento popular, está ocurriendo en las universidades venezolanas, en la medida que la crisis del sector se hace más radical y profunda, los actores responsables por el diseño, ejecución y evaluación de las políticas de educación universitarias andan en otra dimensión. Impera en la burocracia la intención de socializar un ambiente de festividad, simulando que todo funciona sobre ruedas y haciendo alarde de datos estadísticos abultados. Viven como en la casa de Fernando, la canción interpretada por la Billo's Caracas Boys, la cual dice: "Domingo al atardecer vamos a casa de Fernando: Como no hay nada que hacer seguro nos está esperando. Lo mismo que pienso yo una docena está pensando. Como no hay nada que hacer vamos a casa de Fernando".

Existe una terrible competencia para ver quien se desempeña peor. Se deja entrever una estrategia de desmontajes de los logros en materia de educación universitaria conquistados por la Revolución Bolivariana. Vamos de mal a peor. La crisis se oculta en un ambiente artificial y festivo.

Logros importantísimos del Comándate Hugo Chávez con la universidad y los universitarios fueron cancelar la deuda impagable de los gobiernos de la cuarta república con el sector universitario, creación de nuevas universidades y la política de inclusión de los bachilleres que había quedado fuera de estas instituciones producto de la aplicación de la Prueba de Aptitud académica a partir de 1984.

Luego de 2004, fueron creada la Universidad Bolivariana de Venezuela, se implementó la Misión Alma Mater, a través de la cual se transformaron los Institutos tecnológicos en Universidades Politécnicas, se amplió la cobertura de la UNEFA y se logró legalizar la situación de una cantidad considerable de profesores universitarios que por mucho tiempo habían permanecieron contratados y se le abrieron los Concursos de Oposición en varias universidades para regularizar su situación laboral.

Desde aproximadamente diez años, las universidades publicas venezolanas iniciaron un camino hacia una crisis que con el tiempo se ha ido agravando, hasta llegar al cisma actual, de continuar la situación que discurre, al cabo de un año o dos tendremos las puertas de las universidades públicas cerradas o un cascaron sin humanos. La crisis universitaria actual, es la más grave desde la creación de las universidades autónomas en el país, en esta se conjugan la conducción de actores que no han actuado con la responsabilidad que les ha asignado la sociedad como institución de formación de los profesionales que se necesitan para alcanzar los objetivos trazados por la constitución de 1999.

Las autoridades de las universidades autónomas, comprometido con la estrategia de la derecha de derrocar la Revolución Bolivariana, se fueron transformaron en actores políticos ante la debilidad de los Partidos Políticos tradicionales. Durante el Golpe de Estado, el Paro Patronal Petrolero y las guaribas sus Rectores salieron a la palestra pública a acompañando las acciones de la oposición, en lugar de estar atendiendo los diversos problemas de las universidades. Esos Rectores se han atornillado a sus cargos, y no se han legitimado como manda la Ley Orgánica de Universidades. Estas autoridades cubiertas bajo el pretexto de la autonomía han hecho de ella feudos y parcelas de poder que evitan el control administrativo por parte de Estado. Visto con desconfianza por la sociedad ahora no dan la cara, andan agazapado no se sabe dónde.

Lamentablemente observamos, un sector publico comprometido con el desarrollo de la crisis de las universidades, que a pesar de la gobernanza sobre el sector, se mantiene indiferente e indolente, cuando deberían estar abocada activamente para sacar a flote el barco universitario que hace agua y se hunde ante la mirada de profesores, empleados, obreros y estudiantes.

En ese sentido, se ha reproducido un tipo de burocracia descomprometida, que tiene en su patrimonio la pulverización los logros de la política universitaria alcanzado en años recientes por el proceso de transformación revolucionaria, permitiendo la gestación de condiciones para que la crisis se transforme en una pandemia. Ministros pasan y la problemática de las universidades no está en su agenda de prioridad. El pandemonio universitario corre y se extiende, las universidades se han quedado solas en sus marasmos de problemas. La burocracia lo sabe y guarda silencio cómplice.

Los gremios del sector universitario dan vergüenza ajena, se han descalabrado entre la crisis, han palidecido sus demandas y reivindicaciones. Son espectro y recuerdo de la vida universitaria, actúan como aves de rapiña realizando lobby político, la pervivencia de las universidades no es su actividad central. No se ha avanzado absolutamente en nada en materia de la construcción de los Consejos de Trabajadores, los viejos sindicatos se pagan y se dan los vueltos.

 

garridoradicallibre@yahoo.com

Por la infraestructura de las universidades ha pasado un terrorífico tsunami, todo absolutamente. Carencia de materiales para el trabajo administrativo. Obsolescencia de los equipos tecnológicos, proveeduría estudiantil destruida (flota de autobuses paralizada, comedores estudiantiles sin insumos). Los servicios públicos y la comunidad en manos del hampa.

Existen universidades donde el hampa se ha robado los cables del tendido eléctrico desde hace un año y las instituciones encargadas no actúa para solucionar el problema: Facultad de Agronomía de La Universidad del Zulia y La Universidad Bolivariana de Venezuela. Movilizarse por los recintos universitarios es como hacer el ritual para comer sashimi de fugu. La escasa comunidad universitaria asisten vestidas, la probabilidad de salir desnudo es muy elevada.

Por la Universidad Bolivariana de Venezuela sede Zulia, paso Ariel (espíritu del aire en la obra La tempestad), la delincuencia se cargado carros, cables, computadoras y últimamente hasta la escultura de bronce de Simón Bolívar. Los miembros de la comunidad universitarias ubevista han hecho público la necesidad de una nueva sede, la petición se elevó al comandante Hugo Chávez, quien nombró una comisión presidencia para darle repuesta. El Presidente Maduro asigno otra comisión. Recuerdo uno de dos, Juan Domingo Perón o Napoleón Bonaparte que dijeron: "Si quieres solucionar un problema, nombra un responsable; si quieres que el problema perdure, nombra una comisión".

La poligonal de la crisis económica ha penetrado en lo más profundo de las subjetividades de los universitarios. Se ha ido potenciando un agitado proceso de despoblamiento de las universidades, la deserción universitaria con el paso del tiempo se ha hecho elevadísima. El número de estudiantes por materia oscilan alrededor de 3 o 6 estudiantes por curso. Se condenan a las últimas generaciones a dilatar su permanencia en las universidades. Se da el caso de estudiantes que han recibido reconocimiento por su destacado desempeño en sus universidades, y su avance es lento por la constante paralización de las actividades académicas.

Los profesores apretujados contra las cuerdas en el ring, en estampidas están dejando las universidades. Ha emergido un nuevo sector social: el pobresor. Se pueden ver profesores universitarios vendiendo cualquier cosa, realizando equilibrismo (sobre todo los profesores dedicación exclusiva) para sobrevivir en la vorágine situación. Va menguando el tiempo para el estudio, la investigación y la preparación permanente.

La corrupción y el ambiente de impunidad han tocado las Cajas de Ahorro de los universitarios. Directivas de Cajas de Ahorro de los universitarios han dejado peleros. Rectores que no depositan los ahorro de sus miembros ni la parte que toca al patrono. Los fideicomisarios son cosas risibles, extremadamente evaluados.

Ha sido cuesta arriba, la cristalización de una política que promueva la innovación en el campo teórico y práctico. Las investigaciones que realizan los profesores y los estudiantes no alcanzan la perfecta articulación con las instituciones públicas donde podría darle un uso para resolver problemas económicos y sociales. Para dar un ejemplo, los modelos de biodigetores producidos las investigaciones de los estudiantes que podrían ser útiles en Misión Vivienda para descongestionar los servicios públicos, por falta de talleres dotados para la innovación no se logran producir en la cantidad necesaria. Del mismo modo, se ha gestado un retroceso en materia de estímulos de la investigación por parte del ministerio encargado de promoverla.

Hay quienes vinculan la crisis de las universidades con las sanciones que EE.UU, la cual ha agravado los problemas estructurarles. Es una verdad a media. Coloco como ejemplo, Cuba con un bloqueo sumamente intenso, su gobierno no descuido la educación, presto una atención esmerada para que los problemas del periodo especial no destruyeran los logros conquistados. Jamás falto un plato en las mesas de los estudiantes en las escuelas y las universidades, las autoridades se ajustaron el cinturón, con disciplina y creatividad las universidades cubanas sobrevivieron y alcanzaron una fortaleza incuestionable. De ello, puedo dar testimonio de fe.

El cuadro general que he descrito, si hubiese ocurrido en las década de los ochenta, sin dudas nos haría sospechar que la tecnocracia neoliberal mueve sus cuerdas. Coincidencia o no, la crisis entra como anillo al dedo con esa estrategia que estuvo de moda en la década, con su la agenda pre-privatizadora: desmantelamiento de la infraestructura, procesos de privilegio para las universidades privadas y una campaña de desmovilización de las formas de organización de los trabajadores.

Mientras esto discurre la burocracia está de fiesta, Peor para qué.

Estoy muy de acuerdo con Diosdado Cabello, cuando dijo en el Mazo Dando, el día martes 12/12/2018 a las 09 y 40 pm: "Una discusión a tiempo sobre las fallas de la revolución es mejor porque puede mejor sus desarrollo". El recurso de la critica y la auto critica forman parte de la democracia popular y revolucionaria. No puede existir democracia revolucionaria sin la posibilidad del debate para enmendar los errores. Es esencial realizar un debate serio y sincero sobre el sector universitario en los tiempos que discurren, sobre todo en un momento de serias dificultades económicas y de envestida imperialista. Ocultar y guardar silencio sobre las fallas y los errores no es una actitud revolucionaria.

Creo es oportuno el momento, y no debemos desperdiciarlo para la realización de una constituyente universitaria con la finalidad de delinear la ruta de trabajo para recuperar y mejorar los grandes logros en materia de educación que nos lego con sus esfuerzo el Comandante Hugo Chávez.



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