Alquimia Política

La universidad transformada (I)

Ley de Educación Universitaria ha sido vetada; eso no es un triunfo de la oposición, es un accionar enmarcado en lo que el presidente Hugo Chávez llamó las tres R al cuadrado (recuerden que las primeras tres R son: Revisión, Rectificación y Reimpulso. Las nuevas tres R que sumadas a las otras son denonimadas al cuadrado, vienen a ser: Reunificación, Repolarización y Repolitización); la Ley como proyecto ha pasado a ser centro de un gran debate nacional para su verdadera contextualización y consenso en el ámbito de la comunidad universitaria; es decir, se busca reunificar criterios, polarizar en el sentido de un bien común nacional, y devolverle el criterio de diálogo a la confrontación política, echando a un lado la política rastrera de quienes asumen el acto opositor con banderas de odio y magnicidio. Bajo el concepto de que es un instrumento de Ley que vendría a desarrollar los principios, valores, fines y procesos fundamentales de la educación universitaria, regulando la organización, estructura, gestión y funcionamiento del Subsistema de Educación Universitaria, en el marco del Estado Docente, se presenta una Ley que tiene como tarea construir nuevos caminos para salir de la crisis universitaria, trascendiendo de la mera consideraciones de tipo ideológico o institucional.

La problematización de la realidad actual de la Educación Superior parte de una simple pregunta que permite ubicar el sentido y contraste que en el ámbito de la institución superior asume la cultura extensionista: ¿De qué formas debe responder la educación superior a los desafíos de la nueva sociedad?

La respuesta es tan compleja que bien vale un discurso científico por cada uno de los componentes de la interrogante. Porque una cosa es responder desde el escenario de la educación superior y otra desde el escenario de los “desafíos de la nueva sociedad”. Esos desafíos no son más que las expectativas que el colectivo tiene en razón de su lugar en la sociedad; de las oportunidades que tengan sus ciudadanos para alcanzar un proyecto de vida que le dignifique como persona y no lo haga sólo portador de una existencia que se va día a día en mantener el organismo viviente y no en cultivar sus acciones humanas y en contribuir a los cambios y mejoras que toda comunidad necesita para sentirse inmersa en el ideal de progreso.

Una de las posiciones que se considera crítica y ajustada a la cultura latinoamericana, es la de Ezequiel Ander-Egg (2007), quien expresa que para analizar la situación de la educación superior hay primero que entender qué pasa, diagnóstico de la situación; y segundo plantearnos qué hacer, formular propuestas factibles y sensatas. Porque una cosa es querer reformas educativas a nivel superior y otra plantear reformar la educación superior.

Ander-Egg en tal sentido expresa que en numerosos países se está llevando a cabo innovaciones educativas; en algunos se han emprendido reformas educativas; en ninguno se está llevando una reforma de la educación, la cual implicaría una reforma del pensamiento y una propuesta educativa que se oriente a configurar una nueva civilización.

Los intentos en el escenario venezolano por reformar la educación superior no han pasado de ser innovaciones. Acercamientos a problemas puntuales que no terminan de resolverse, sólo recrean a su alrededor potenciales acciones que mantienen al colectivo en expectación de que habrá un cambio y que mejoran las condiciones de inclusión y calidad educativa.

Partiendo de estas ideas anteriores se presenta la necesidad de identificar, más allá de cifras estadísticas, si se puede hablar hoy día de una crisis de la educación superior en Venezuela; qué señales nos indican si hay un momento de dificultad o inflexión que pone en juego la calidad formativa en un tiempo histórico que nos impone ser competitivos e idóneos en el ámbito del conocimiento.

En este último aspecto es donde se aprecia que está lo medular de la situación por la que atraviesa la educación superior: el carácter competitivo del conocimiento. Y no es que se critique la búsqueda idónea del saber y la utilización lógica y avanzada de ese saber, sino que esa conducta de aproximación al conocimiento está enmarcada en el modelo neoliberal el cual exporta, desde la base de los países industrializados, la idea de un proyecto de nación excluyente, en donde el acceso a la formación superior está limitado y mercantilizado. La otra cara de este modelo, es la orientación del conocimiento hacia un solo punto de vista, pensamiento único, el cual otorga al individualismo mayor importancia, así como coloca lo económico por encima de lo social.

Es la percepción de una sociedad artificial, sin valores humanos, sin lazos de afinidad con la naturaleza, con el medio que les rodea. Ese modelo ha sido el generador de una crisis profunda en el sistema educativo; en la educación superior podemos simplificar, de lo observado, consultado y leído en documentos institucionales, dos problemas que sobresalen en la actualidad: uno, la calidad pedagógica de los docentes y su adhesión a modelos formativos obsoletos o híbridos inmanejables; y dos, la falta de inversión en el conocimiento lo cual ha traído consigo la paralización de proyectos y programas de investigación en donde el producto ha quedado desarticulado de los avances tecnológicos. Si bien uno de los juicios axiológicos de la nueva propuesta gubernamental de Venezuela, a partir del 2006, es darle prioridad a lo social por encima de lo económico, acá la inversión en conocimiento no viene a responder criterios de consumo o lujo del modelo neoliberal, sino a dotar de información, reactivos, equipos de avanzada tecnológica para accionar eficientemente la autonomía investigativa de nuestras universidades.

La universidad que se necesita, y la cual tiene las normas y las leyes para poder fundamentar esta construcción, es una universidad que promueva y garantice una educación formativa y liberadora. En este aspecto valga el análisis (que se refiere a la realidad mexicana pero que comparativamente calca a la realidad venezolana) de Jorge Isaac Egurrola en el 2005, quien argumenta que al falsificarse el sentido de la educación formativa y liberadora, la formación científica y la humanística se presentan como excluyentes; la disciplina en el estudio y los hábitos de lectura se ven como un castigo que hay que evitarle al estudiante; la educación integral es sustituida por falsas especialidades y conocimientos fragmentados; el paradigma del aprendizaje se boicotea a favor de una transmisión rígida y monótona de conocimientos petrificados; mientras menos críticos, responsable y capaz de valerse por sí mismo, el joven es más funcional a un sistema que recrea con ello su dependencia y moderación; la rebeldía pensante está dejando de ser un rasgo distintivo de los jóvenes, a favor de la ignorante obediencia de los chicos buenos, o la rabiosa insolencia de los radicales fanáticos; se ha ido perdiendo el valor intrínseco que el saber tiene para el individuo, y el conocimiento se pierde como valor social; el impulso por aprender se anula.

Esta percepción científica de Egurrola es un diagnóstico real no sólo de lo que en el 2005 estaba pasando en México, sino en lo que aún sigue pasando en todo el continente latinoamericano. En esa búsqueda por un desarrollo social, político y cultural, los países de América del Sur, han empeñado su libertad y convicción nacionalista, aceptando la imposición de raíz del modelo cuyo principio es defender el mercado por cualquier medio, así se tenga que sancionar las relaciones humanas y regular la convivencia social.

Se pudiera esgrimir en este momento que en el caso de Venezuela, Bolivia o Ecuador, hay condiciones diferentes; nada de eso. Existe las mismas condiciones que en Colombia (uno de los más adheridos al modelo neoliberal) o Brasil; la hegemonía del capitalismo global está en las instituciones de los Estados Nacionales latinoamericanos, la forma de cambiar esta realidad es reformando a fondo la organización política de estos países, y eso es un asunto de años, de siglo diríamos con mayor pertinencia, porque es, tal cual lo expresó Ander-Egg, configurar una nueva civilización. En la próxima entrega ahondaremos la idea de cómo entender la crisis universitaria en Venezuela. *.-

ramonazocar@yahoo.com.ve


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Ramón E. Azócar A.*

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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