¿Ahora el pueblo debe asumir las responsabilidades de Corpoelec?

 

       Uno de los mayores ejemplos del desastre gubernamental se encuentra en Corpoelec o, mejor dicho, en el manejo de la industria eléctrica en todo el ámbito nacional.

         Los constantes apagones son una demostración de la debacle de este sistema, debido a múltiples factores, entre los cuales se encuentran la voraz corrupción que se ha tragado miles de millones de dólares, en gran medida, con compras fantasmas de equipos que jamás llegaron a Venezuela; la falta de inversión como consecuencia de la escasez de divisas, lo cual genera que, progresivamente, los equipos y las redes vayan quedando obsoletos ante el incremento de la demanda y las nuevas tecnologías; la partida de profesionales y técnicos debido a los salarios de hambre que recibe el personal y la burocracia que traslada a los usuarios las responsabilidades inherentes a las empresas eléctricas estatales.

         En relación con el último punto, es decir, el traslado de la responsabilidad al pueblo, en los últimos días se han registrado hechos inauditos, que demuestran la forma de pensar de burócratas quienes, enfundados en una franela roja y con un discurso panfletario “revolucionario”, eluden el papel que deben jugar para el bienestar de las comunidades.

         La nueva práctica de Corpoelec, la cual se ha hecho común cada vez que existe una falla, es exigir a los ciudadanos que “compren los materiales” y, cuando ellos puedan “colaborarán” reparando el equipo. Es decir, en un país donde hay escasez de cualquier cosa, estos seudo gerentes pretenden aumentar la frustración y la rabia del pueblo, poniéndolo a hacer tours por cuanta tienda exista para ver si encuentran las piezas necesarias.

Por ejemplo, en los últimos días, vecinos de la avenida las Acacias y de la avenida Andrés Bello, en Caracas, padecen un infierno por la explosión de un transformador en la zona. Casi una semana sin electricidad tienen estos compatriotas quienes, bajo la mirada indiferente de Corpoelec, deben vivir como si estuviesen en el siglo XIX, alumbrados con velas y con la escasa comida que tienen, descomponiéndose por falta de refrigeración. La respuesta de estos indolentes es que la gente le suministre los repuestos para que pueden reparar el transformador. Yo me pregunto ¿Si este armatoste no tiene arreglo entonces los vecinos deben comprar uno nuevo? ¿A qué costo si estos aparatos los venden en divisas? ¿No se supone que para eso los contribuyentes pagan sus impuestos? ¿Es esta una política del alto gobierno o de los burócratas de turno que colocan en un “puestico” gerencial? Lamentablemente, esta situación ha sido denunciada por vecinos de diversos sectores, es decir, parece que se trata de una política “corporativa” de quienes se hacen llamar “socialistas” cuando en la práctica su proceder es abiertamente reaccionario.

          Que Corpoelec pida pagos por labores que son propias de su incumbencia es cómo que la policía exija dinero para sus vehículos si quieren que realicen labores de patrullaje. Otro ejemplo absurdo sería que PDVSA, a fin de garantizar el suministro de gasolina solicite a los usuarios que hagan una "colecta" para el mantenimiento de las estaciones de servicio o de las refinerías. Es decir, la negligencia, la corrupción y la desidia de cierta dirigencia reaccionaria pretenden que sea asumida por un pueblo hastiado ante el colapso total de los servicios públicos.

El autor es: luchador social

antonioprado1980@gmail.com



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