El sector transporte: caudillo del poder y del abuso

Después del sector salud y alimentos, el más afectado por la crisis económica que atraviesa el país, ha sido el sector transporte. Según las organizaciones sindicales de este ramo, más del 50% de la flota vehicular paralizada por falta de repuestos, por ende más de la mitad de los puestos de trabajo se ha perdido, también por los altos precios de los mismos que hace imposible adquirirlos, ni siquiera el aceite para vehículo se puede adquirir por los altos precios tan desproporcionados. PDVSA debe sincerar estos precios para los profesionales del volante y las familias venezolanas, quienes ya optan por pasar la frontera para comprar el tan preciado derivado por ser más económico allá que en el país, a pesar de que aquí se produce. Los repuestos para vehículos, si se consiguen, son vendidos en su gran mayoría con base al DólarToday, lo que genera más especulación e incremento en el costo de los pasajes. Hay que resaltar el apoyo que le ha brindado el gobierno a este sector a través del programa de Financiamiento de Unidades de Transporte directo mediante la banca pública, para mejorar el parque automotor de todas las rutas del país, para la compra de unidades de transporte, renovación de flota del transporte, repuestos e insumos. Mucho se comenta que algunos profesionales del volante revenden estos beneficios. Por ejemplo, algunos conductores le quitan los cauchos nuevos a las unidades que el gobierno les ha vendido, los esconden o los sobrevenden a precios exorbitantes.

El control del sector transporte en países desarrollados, está en manos del Estado, o de los municipios, o en otros casos hay acuerdos específicos de operatividad, porque su naturaleza es la prestación de un servicio público. Aquí el servicio de transporte público está en manos privadas, quien lo controle desde el punto de vista político puede tener un cierto dominio; pero en realidad, el sector transporte es un caudillo del poder y del abuso que nadie puede penetrar. Para la muestra un botón, basta ver las imposiciones, vejaciones y atropellos que siempre han cometido contra los usuarios, situación ésta que se ha agudizado desde la crisis económica, especialmente con el pago del dinero en efectivo, la modalidad de punto de venta y con la operatividad de su servicio en sí que va cada día en decadencia, conducta ésta que pareciera ser avalada por los alcaldes, primera autoridad del municipio que debería velar no solo por la prestación óptima de todos los servicios que debe brindar a sus ciudadanos, sino por la protección integral a las comunidades y a las familias y a los más necesitados como lo consagra la constitución. Ahora bien, si los alcaldes no están al tanto de esta situación, por inoperancia o ineficiencia, deberían renunciar todos, porque están abonando el terreno de la anarquía a un sector que funge como caudillo en detrimento de los venezolanos. Recordemos que el fenómeno de El Caracazo repercutió gracias a este sector, producto del incremento inconsulto de los pasajes. La advertencia es para el ministro del Transporte Terrestre para que se luzca por primera vez en la eficiencia, ya que no lo pudo hacer como ministro de Alimentación, y para la SUNDDE para que no siga incurriendo en la complacencia del incremento de los pasajes a los transportistas dejando desprotegido al pueblo.

Ilustraré algunos ejemplos contundentes que ocurren en el país, que son el pan nuestro de cada día:

1. En la Zona Panamericana o Triángulo de Nadie, un pasaje mínimo de la ruta urbana cuesta más caro que en la capital del país (Bs. 5.000,00). Sufrió un incremento de Bs. 2mil a Bs. 5mil este mes. Un pasaje de Caja Seca a Mérida el 24/12 costaba Bs. 60.000,00; el 31/12/2018, Bs. 70.000,00 (por ser temporada alta), pero se ha mantenido en ese valor hasta ahora.

2. Un pasaje de San Cristóbal a El Vigía cuesta Bs. 110.000,00 en efectivo, pero si haces transferencia al conductor, te cuesta 20 ó 30mil más.

3. Un pasaje de San Cristóbal a Caracas, cuesta Bs. 321.000, pero te exigen pagar 21.000 en efectivo y el resto con punto de venta. Antes de la crisis del dinero en efectivo a las líneas extraurbanas se les pagaba a través del punto de venta, ¿por qué ahora exigen una porción en efectivo? ¿será que también son copartícipes de la fuga de dinero del país? ¿Por qué cambiaron las reglas y la SUNDDE, ni los alcaldes supervisan?

4. Salir desde la ciudad de Mérida para el centro del país es un sacrificio, casi no salen unidades o expresos directos, porque al parecer a los conductores les resulta mejor económicamente salir desde la ciudad de El Vigía, entonces los merideños deben hacer trasbordos para llegar a su destino. Mientras esto ocurre ¿qué hacen los directores de los terminales?

5. Algunos conductores dicen que no les da la base trabajar en rutas urbanas, pero extrañamente laboran en las rutas extra urbanas.

6. El mundo de los conductores del servicio de taxi es otro, una carrera corta puede costar más caro que un pasaje de Mérida a El Vigía.

7. Todos los "ajustes" que le hicieron a los pasajes en el mes de enero (transportistas, la SUNDDE y alcaldías), fue con base a los abusos incrementos que se hicieran el 31/12, los de esta fecha con base a los que se hicieron el 24/12 y así retrospectivamente, ¿nadie se percató de esto?

8. Algunos conductores no salen de la terminal si la unidad no está llena, pero en el camino suben a cualquier usuario que se consiga, de día o de noche, sin importar que éstos queden parados y que los pasajeros sean víctimas de un atraco, como ha ocurrido. Las normas al parecer se hicieron para violarlas en este sector.

9. El maltrato a los adultos mayores y a los estudiantes sigue siendo inapropiado. Una persona de la tercera edad raras veces paga pasaje extraurbano, porque solo dan tres cupos.

Los profesionales del volante no pueden seguir haciendo los que se les dé la gana, por eso el gobierno debe tomar medidas urgentes para proteger a los usuarios, obligar a los responsables de este sector que nos traten como ciudadanos y trabajar en equipo en soluciones como:

1. Obligar a todas las líneas extraurbanas a recibir como pago de los usuarios la modalidad punto de venta, sin alteración de sus costos, tal como ocurría antes de la crisis.

2. Aquellas líneas extraurbanas que no posean la máquina del punto de venta, deberán realizar su solicitud ante la entidad bancaria correspondiente, o en su defecto afiliarse a otra línea para permitir que se pueda pagar el pasaje, o permitir la modalidad de la transferencia; o el gobierno deberá instalar un sistema de pago especial a través de FONTUR donde éste afiliado obligatoriamente la línea, o permitir que se realice el pago a través de tarjetas recargables del sistema de transporte público. Esto ayudará a evitar, además, la fuga del dinero en efectivo hacia la frontera y beneficiará a los usuarios. Estas acciones deben hacerse en el corto plazo, su tiempo de acción puede ser durante la crisis económica, aunque los resultados a la larga serán muy positivos y pueden permanecer en el tiempo.

3. En cuanto a las rutas urbanas el gobierno puede crear sistemas de pago, a través de FONTUR, con tarjetas recargables, mediante máquinas lectoras que se instalen en las unidades de transporte. A través del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, se pueden crear mecanismos de pagos innovadores, al estilo de los países desarrollados. La primacía debe estar en función del beneficio de los ciudadanos, no para el lucro de las mafias.

Los venezolanos que usamos este servicio para movilizarnos no estamos en contra de los profesionales del volante; pero no podemos seguir en esta conducta de maltratar a los usuarios, porque todos sufrimos la crisis, por ende debemos estar unidos para enfrentarla. La crisis tangible que vemos es la económica, pero la peor que no vemos es la falta de humanidad que nos está transformando como bárbaros, frente a esto debemos hacer algo todos. Los humanistas pensamos en el porvenir tratando de superar la crisis presente, creemos en la libertad y en el progreso social en colectivo; aspiramos a un país más humanista, a la integración de todos, para que quepamos todos; necesitamos venezolanos libertadores que lleven la esperanza y la solidaridad como un principio integrador de los pueblos, tal como siempre lo ha hecho Venezuela con los hermanos de otros países en condiciones de tragedia. Está en crisis es la falta de humanismo por la ambición y el odio. Aún estamos a tiempo para reencontrarnos, para mirar a nuestro hermano.

esmeraldagarcia2309@yahoo.com

La autora es: Licenciada en Administración



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Esmeralda García Ramírez

Licenciada en Administración Articulista

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