El arado y el mar

Informe definitivo y sorprendente de la Comisión Secreta que investiga el asesinato de Chávez

La investigación del magnicidio del Comandante Chávez tiene dos enfoques: uno, el policial, éste lo adelantan los criminólogos, los detectives; el otro es el político, éste se interesa más del móvil, del por qué. El informe definitivo es la conclusión del enfoque político, queda pendiente la conclusión del tema policial.

Resumen del informe de la Comisión:

Hay una cadena de hechos que nos llevan a una conclusión, reafirman una de las hipótesis de las varias que nos sirvieron de soporte para investigar el crimen. Las hipótesis en extenso se pueden leer en los anexos a este informe. Ahora ponemos énfasis en la cadena de hechos que sustentan la hipótesis verificada, la conclusión.

Estamos frente a una operación de alta factura difícil de detectar, desarrollada por agencias con mucha experiencia en este tipo de operaciones. Es evidente que existe un centro de inteligencia que mueve los hilos, induce conductas, obstaculiza caminos, propicia a individuos, anula a otros. Sus movimientos son sutiles. En lo posible, modifican las circunstancias de manera que conduzcan a las decisiones que favorecen su plan, no las fuerzan, por eso sus movimientos son difíciles de detectar.

Asesinaron al Comandante para situarse en un terreno inestable, proclive a su manipulación. Y allí comenzó la operación:

Ante la emergencia, la ebullición revolucionaria que produjo el magnicidio, la respuesta fue impulsar elecciones burguesas, anulando así la posibilidad de la masa de tomar cuenta de la situación, proceder de acuerdo a la acción de guerra que significó el asesinato del jefe de la Revolución, profundizarla rompiendo los diques de la legalidad burguesa.

Ganó maduro, y cisneros y mendoza fueron a Miraflores a imponer su plan de alianza ante el miedo a radicalizar que prevalecía en el gobierno.

Salieron de los incómodos, botaron a Giordani, a Navarro, a Ana Elisa; neutralizaron a otros; el que reclamó se hizo sospechoso. Esta operación tuvo éxito, el gobierno obtuvo sumisión total para hacer lo que quisiera.

Fueron entonces por PDVSA, allí tenían un hombre de confianza, eulogio, y un hombre incómodo, Rafael Ramírez. Apartaron a Ramírez sembrando temores y envidias en las altas cumbres del poder. Luego esperaron pacientemente para ubicar a sus dos cuadros en los puestos claves del petróleo. Previamente, asdrúbal Chávez se encargó del trabajo sucio, llegó a la industria a defenestrar la política, a castrarla, impedirle reaccionar.

Todo el que se oponga a la entrega del petróleo, al que reclame, al sospechoso de honestidad patriótica, o lo engañan con trapos rojos, a hacer campaña por las regionales, a dar mitines inocuos, o lo ponen a criar conejos; o lo apartan, sólo obedientes se aceptan, nada de líneas rojas, de límites.

Ahora estamos en la fase terminal de la liquidación del Chavismo: la constituyente espera dormida que pasen las elecciones regionales para aprobar las leyes pertinentes a la entrega de las empresas nacionalizadas, que ya sufren la campaña de desprestigio.

Mientras el fiscal se encarga de ultrajar a PDVSA, y algunos voceros resentidos de siempre son usados para enlodar a la empresa, se disminuye la producción petrolera, se crea el ambiente para que la masa manipulada acepte las alianzas con Schlumberger, Halliburton, las compañías petroleras del golpe contra Chávez. Ellas regresan en una invasión silenciosa y el General de campo de aquel triunfo contra el sabotaje petrolero se muere de tristeza y aterida el alma en su exilio en el norte, esperando el zarpazo final de la canalla.

Hay muchos datos más que apoyan la hipótesis del asesinato de Chávez para acabar con su ejemplo, con su osadía, y para apropiarse del petróleo. Basta pensar que si Chávez viviera nada de esto sería posible, como el decía: No habría pacto posible con la burguesía, no habría retroceso en la economía socialista.

Conclusión de la Comisión Secreta: el Asesinato de Chávez tenía dos objetivos que se influyen mutuamente: uno, acabar con el ejemplo de redención que él significaba; el otro, apoderarse del petróleo. Fue y es una operación teñida de petróleo, de las grandes compañías, sus cómplices internos y más de un pendejo que les trabaja de gratis.

Alguien podría decir que todo esto es ficción, a lo mejor tiene razón, pero más razón tiene el que piense que la tal Comisión Secreta también es una ficción.



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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