El terrorismo como medio de alcanzar la fama de un actor

Que fácil resultó la puesta en escena mediática para terminar fugándose al extranjero donde, además de “cobrar” el trabajito, seguramente se empleará como informante del Departamento de Estado y quizás hasta del mismo Hollywood lloverán ofertas de trabajo a este Rambo latinoamericano.

Ya en el 2014 vimos la puesta en escena de un anciano general quien emulando a Rambo se atrincheró en su residencia, fuertemente armado, dispuesto a caer en combate antes de entregarse a la justicia.

Fue todo un éxito la operación planificada y ejecutada por el “comando” del CICPC que dirigió la operación del martes 27 de junio. La “hazaña” de sobrevolar el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores y el Tribunal Supremo de Justicia, después de lanzar granadas que no explotaron y de realizar disparos aéreos a blancos inciertos, sin ninguna baja que lamentar, para terminar haciendo una muestra aérea de una pancarta invocando el Artículo 350 de la CRBV. Pero lo más importante de todo lograr escapar y ponerse a buen resguardo oportunamente.

La cuestión es que indudablemente fue una “acción terrorista”. Aunque la Fiscal General no se haya pronunciado aún sobre el hecho. Aunque la derecha insista en que fue un “pote de humo” del gobierno y algunos se empeñen en decir que fue un simple show actoral de ese muchacho que está dispuesto a seguir la senda de Edgar Ramírez.

Si era quien pilotaba las aeronaves en las que se trasladaba Rodríguez Torres, cuando formaba parte del “narco gobierno” de Maduro o no es un asunto secundario ahora. Lo importante es que él y quienes le acompañaron cometieron un acto terrorista.

Ahora lo veremos y oiremos declarar, desde afuera, que se sacrificó por el futuro de Venezuela. Ahora es un exfuncionario que cansado de la mentira y el engaño del “régimen” se deslinda de él. Seguramente también prenderá el ventilador.

Este nuevo héroe del helicóptero ahora hablará contra el “régimen” de Maduro, como si él nunca hubiese trabajo para el gobierno que ahora cuestiona. Hablará, seguramente de las “irregularidades” que ocurren donde hasta hace poco él laboraba. Claro, cuidándose de quedar impoluto.

Desde hace tiempo estamos convencidos de que el CICPC es un cuerpo policial contrario a la revolución. Aún no olvidamos las imágenes de este organismo persiguiendo al chavismo y convirtiéndose en uno de los brazos represores del régimen de Carmona Estanga que por menos de 48 horas, se impuso a través del golpe a Chávez en el 2002.

Más allá de los desvaríos de Oscar Pérez y de sus debilidades actorales que lo llevaron a protagonizar este pésimo corto del 27 de junio, en el cual apenas faltó la sangre, debe realizarse una investigación a fondo en el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas y esclarecer complicidades y determinar responsabilidades de otros vinculados al atentado terrorista fallido.





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Juan González


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