Un llamado desde “mi casa por cárcel”

Muchas personas me han estado escribiendo desde hace algún tiempo para que refiriera en algún artículo el tema de la inseguridad que estamos viviendo hoy día en nuestra amada y codiciada Venezuela, tema que por demás es inmensamente complejo y delicado para tratar, ya que tiene muchas aristas que analizar. La inseguridad es un flagelo mundial que ha sido estudiado por especialistas de las Naciones Unidas que aseguran que la situación se agravará en los próximos años, ya que se calcula que dos terceras partes de la población mundial vivirán en las zonas urbanas para el 2030. Según informes del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos PNUD, los asaltos, secuestros y asesinatos han aumentado un 30% a nivel mundial. El último informe de la ONU indica que Argentina es el país con más robos de América Latina y que en promedio, superó a países como México y Brasil, por cada 100.000 habitantes. El informe del PNUD alerta que seis de cada 10 de los robos se cometen con violencia.

El caso de Venezuela se ha vuelto también alarmante, pero para nadie es un secreto que el obrero mayor de Miraflores ha acudido a muchos mecanismos legales conferidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela para atacar este flagelo que nos tiene en vilo a todos los que hacemos vida en esta Tierra de Gracia, pero también muchos factores externos a estas acciones que ha implementado el presidente Nicolás Maduro, han contribuido a rebasar los controles de seguridad en el país, historias conocidas. Aunque el arresto domiciliario o casa por cárcel se define como “la privación de libertad de movimientos y comunicación de un condenado o acusado que se cumple fuera de los establecimientos penitenciarios, bien en el propio domicilio, bien en otro fijado por el Tribunal sentenciador a propuesta del afectado” y acudiendo al “Mundo al revés” de nuestro querido escritor uruguayo Eduardo Galeano, muchos hemos acudido a encerrarnos en las horas lóbregas en nuestras casas como en una cárcel, para “paliar” la situación de inseguridad que hoy la delincuencia común, organizada, de cuello blanco, paramilitares, sicarios y más en los diversos estratos y regiones del país nos han llevado a extremar algunas medidas que cuantiosas veces tampoco garantizan la Paz, la armonía y el compartir sana y amistosamente en cualquier día, asueto o periodo agostino con nuestros seres amados, vecinos o familiares de otras localidades del país.

Es por todos los hechos delictivos que hoy enlutan, entristecen, mortifican, desconsuelan a tantas familias venezolanas que he decidido hacer a través de este gran portar de Aporrea un llamado a todos los sectores de la sociedad venezolana, a ricos y pobres, rojos y blancos, cristianos y pecadores, a todas las personas que aman la vida, a los que contemplan a los seres vivos, a esos seres que nacimos, somos y seremos primero humanos con capacidad de raciocinio que ninguna otra especie tiene o posee, les hago un monumental llamado de tolerancia en su alma, conciencia y espíritu compasivo de amor al prójimo, que hagamos un acuerdo de respeto al semejante, que depongamos la ira, el odio, los rencores y venganzas, a los egos individuales que nos están destruyendo sin compasión a los jóvenes y niños inocentes con ese flagelo, acudo a ese Don maravilloso que nos fue otorgado por alguna razón, pero entregada de igual razón a todos los de arriba y a los de abajo, a los de la derecha y de la izquierda, a los niní del centro, a los de oriente y occidente, de la costa hasta el sur, a los de las ermitas de cualquier tipo o dogma religioso, de los llanos y montañas, de los ríos y de los lagos de este paraíso llamado Venezuela, que somos personas de un país prodigioso donde todos cabemos sin excepción, que miremos al otro como si fuera uno mismo, que lo entendamos como nuestro complemento, que sea nuestra diferencia para aprender de esa persona lo que nos falta por aprender, que podamos ser verdaderos humamos.

La vida es compleja, hagámosla mas fácil con la convivencia, la concordia depende de lo que demos y hagamos. Hoy es el momento

 

Nuestro legado… también es sagrado

ivanmendez2006@cantv.net



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Iván Méndez


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