Marino Álvarez: uno de los tantos desaparecidos durante la Cuarta República

Marino Álvarez es uno de los tantos desaparecidos de aquella “democracia representativa” que se instauro en el país a raíz de la caída de la dictadura perejimenista; no hay pueblo o caserío de esta vasta geografía que alguno de sus hijos haya sido asesinado, torturado, desaparecido, privado de la libertad, deportado o exiliado, etc. Se asesinaba a mansalva por aquellos esbirros cuyo slogan más emblemático era disparar primero y averiguar después.

Marino Alvarez era nativo de Palmira, capital del Municipio Guásimos del Estado Táchira. Un pueblo en donde sus atardeceres se ve cubierto por la neblina y el carácter cordial amplio y generoso de sus pobladores. Desde muy joven se sintió atraído por las fuerzas emergentes de los movimientos contestatarios de aquella época.

Una vez finalizada la primaria, continuo sus estudios en la vecina población de Bramon, cercana a Rubio; donde se graduó de perito cafetalero; ingresando al Instituto Agrario Nacional, el cual lo remitió a la población de Chavasquen del Estado Portuguesa por allá por el año 1962, un pueblo que posiblemente por estar asentado en las faldas de la agesta montañas portugueseñas eran proclives para el desarrollo de la actividad guerrillera, funcionando alli un ala del Movimiento Guerrillero Simón Bolívar.

Esta era una zona de gran vocación para el cultivo del café, el clima, las grandes extensiones de guamo, arboles de gran fuste, que su amplia sombra, no solo permitían el crecimiento de esta planta; sino un escondite perfecto para que estos camaradas en armas de no ser avistados por tierra, menos por el aire. Rápidamente Marino Alvarez que subía y bajaba por estos parajes montañosos, sirvió de enlace ocasionalmente entre la guerrilla y las bases sociales que las sostenían. Ya a comienzos de 1963 es remitido a la zona un teniente que apodaban “veneno”, un asesino sin escrúpulos formado bajo la doctrina contrainsurgencia cuyo objetivo estaba dirigido a detectar y destruir a las bases de apoyo. Este teniente sostenía que a la guerrilla no había que combatirla allá en su terreno; con solo quitarle sus colaboradores era suficiente.

Así son detenidos y desaparecidos Mario Vasquez comerciante del pueblo y Ramón González, de ahí mismo y el dirigente de copey Benjamin Montilla; por este señor su partido formo su alharaca pero no paso de ahí. Recuerdan los vecinos que en una oportunidad el teniente “veneno” sospechaba de unos campesinos por una acción que habían llevado en su contra, al parecer supuestamente le habían hecho unos tiros desde lejos para amedrentarlo. Era tanto su cinismo que los invito a una partida de dómino y en pleno juego saco la pistola y los asesino.

Marino Álvarez el destino le jugo una mala partida, sabia del terreno fanganoso en que estaba metido y sabia que este militar no se detenía ante nada para asesinar a cualquiera así fuese por simples sospechas, estas inquietudes se las había hecho llegar a un amigo y vecino de su familia llamado Antonio Medina, allá en su pueblo, un comerciante que no es ningún revolucionario; pero es un hombre humanitario, sensible, generoso y amigo de los amigos. Recibe un telegrama y en forma apretadita sin entrar muy en detalles le dice que vaya porque las cosas no están muy buenas; sin pensarlo dos veces Medina partió hacia allá. Se alojo en la misma casa donde se hospedaba Marino, una señora que se llamaba Carmen de quien recibía un trato preferencial, casi el de un hijo. Lo noto un poco intranquilo, ese era el dia 15 de julio de 1963.

Mañana partimos temprano hacia los andes, le dijo. Al despuntar el día prendió su jeep, monto sus pocas pertenencias y salieron; no habían avanzado cinco kilómetros y de repente detiene su vehículo y le dice con cierto dejo de nostalgia…Coño tengo que despedirme de la señora Carmen, da el cambio y regresa. Para sorpresa frente a la casa está parado un jeep militar y junto a él un teniente que a la postre resulto ser el tal “veneno” y tres soldados. El teniente al verlo se dirigió a él, cuenta Antonio Medina que era testigo presencial y con voz autoritaria le dijo acompáñame que le tengo que hacer algunas preguntas. Medina quiso intervenir. Pero este sin agregar mas le riposto. No es con usted…ciudadano al que buscamos es a este señor. Ya por la tarde sabia que tenían detenido en la prefectura del pueblo, llego hasta allí y a través de un policía que estaba de guardia logro comunicarse con él y desde lejos le dijo….”váyase y avísale a mi familia”.

Al día siguiente regreso nuevamente a la prefectura y para sorpresa se encontró con el mismo policía, quien le dijo que el teniente lo había buscado en la salida del sol casi a rastras y con señales que había sido golpeado duramente.

Ya Medina se percata que la situación es difícil y apretada y en un lugar donde no lo conocen… continuar averiguando podría correr igual suerte, así que regresa a Palmira con la mala nueva. Desde esa fecha muchos han sido las presiones, las peripecias para que esta familia logre encontrar sus restos; ya han transcurrido más de 48 años y nadie ha dado señales en donde sembraron a este compatriota; que nunca llego a tomar un fusil, su delito fue haber pensado diferente y estar en el sitio donde el Frente Guerrillero Simón Bolívar libraba luchas contra el régimen opresor de la época. Que sea hoy un proyecto de Ley, mañana Ley de la Republica para Sancionar los Crímenes, Desapariciones, Torturas y otras Violaciones de los Derechos Humanos por razones Políticas en el periodo de 1958 – 1998.

Esta Ley se abre como un abanico, no solo para rescatar la memoria histórica de un lapso que para nada aparece en nuestros libros de historia, de ese período que oscureció a nuestro país con los crímenes y desapariciones más horrendos. Con esta Ley se buscara con mayor énfasis el principio de imprescriptibilidad.Dar con el paradero de todas aquellas victimas y que se garantice el rescate de sus restos.

Para actuar con mayor diligencia a la luz de esta Ley se creara también una COMISION DE LA VERDAD Y CONTRA LA IMPUNIDAD. Uno de los pocos libros que ha hecho mención de la desaparición de este compatriota fue el libro de Yahve Álvarez y Oscar Battaglini “Desaparicion Forzada”; en un esfuerzo que tiene todos sus meritos publican unas listas parciales acompañados de una sinopsis histórica.

Sirvan estas reflexiones para rescatar del olvido esta vil desaparición de este compatriota, que un dia salió de su seno familiar en la búsqueda de nuevos horizontes y el propio Estado con unos esbirros al frente lo desaparecen sin dejar rastro.

Solo nos resta decirle, como cantaba el cantor del pueblo Ali Primera….”Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos” 


Luisroa519@gmail.com



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Luis Roa

Licenciado en Administración de Empresas (ULA). Luchador social. Jubilado de CVG Alcasa

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