Cordero Lara en el colimador

Un exguerrillero me reenvió, sin comentarios, un texto que denuncia al recién electo diputado PSUV por Guárico, Roger Cordero Lara, como “autor material” de la masacre de Cantaura por haber piloteado uno de los aviones Bronco que atacaron el campamento escuela guerrillero el 4 OCT 1982. El artículo también ataca al Vicepresidente Elías Jaua por haber dicho: “A un piloto lo mandan a un objetivo determinado. Los responsables de ordenar la masacre, están precisamente del lado de la mesa de la ultraderecha”; y concluye con la cínica amenaza opositora “La obediencia debida, justificación de todos los torturadores y asesinos en las dictaduras del cono sur, es rechazada en nuestra Constitución, artículo 25”.

No conozco al compatriota Roger Cordero Lara pero a él y a su Bronco OV-10E (‘E’ por “Export”) les tuve miedo y me hubiera gustado derribarlos. No obstante, y aunque siempre serían de cuidado, dejé de temerles la luminosa tarde caraqueña en que enterraron al presidente lacayo Rómulo Betancourt.  Desde un estacionamiento cercano vi llegar a La Carlota la escuadrilla de Broncos que despidieron al padre de la dañina democracia burguesa en Venezuela. Los primeros aviones aterrizaron deslizándose sobre los últimos rayos del sol de los venados, los demás casi de noche en apresurada e insegura aproximación final sobre autopista, edificios y vallas luminosas. Yo no estaba solo en el estacionamiento: varios niños jugaban con un perrito blanco unos liceístas se besaban tímidamente quizás por primera vez, , un turista tomaba fotos de la espléndida cumbre aún soleada del Guaraira Repano. Hacia siete años del fin de la guerra de Vietnam y faltaba un año para Cantaura, esos pilotos y esos aviones aún podían matar estudiantes pero eran demasiado pocos y llegaban demasiado tarde para detener la subversión social e impedir la caída de aquella democracia matapueblo y vendepatria. Esos aviones se habían quedado solos en los aires del cambio..

RESPONSABLES

No le envidio al entonces teniente aviación Roger Cordero Lara la celebración de la misión cumplida esa noche del 4 de Octubre del 1982, mucho menos su dolor o vergüenza profesional cuando supo a quiénes había matado, pero no me piden que lo odie o lo condene, ni que me moleste su presencia en la Asamblea Nacional. Todo lo contrario. A él, como a William Izarra y otros pilotos militares, y a los hombres de uniforme que se levantaron a refundar la Patria, empezando por el Comandante Presidente Hugo Chávez, la conciencia no les llegó en los libros, sino en la práctica de la represión, como en el Caracazo, hasta que agotaron las disculpas para la vergüenza de una Patria vejada y un pueblo oprimido, hasta que se hartaron del trabajo de Caín al servicio de oligarcas y burgueses bajo las directrices del Imperio. Hombres y mujeres de uniforme se hicieron responsables, es decir respondieron por sus actos con otros actos contrarios, valientes y generosos, gracias a los cuales estamos donde estamos. Gracias a esa juventud militar Cantaura, una derrota táctica de la guerrilla, terminó siendo una victoria estratégica del pueblo.

CULPABLES

La culpa es otra cosa cuando se quiere matar más que a la víctima su denuncia, su verdad, sus ideas. La culpa es hija y madre del odio. Como la de los sapos Norberto y Alirio Rebanales, judas delatores llevados al sitio en helicóptero de la Disip para que señalaran el campamento. Como la de Luis Herrera Campíns Presidente; del GD Vicente Luis Narváez Churión ministro de la Defensa; de Remberto Uzcátegui director de la Disip; Henry López Sisco y Arpad Bango directores de operaciones y la brigada de intervenciones de la Disip, respectivamente.

Los verdaderos culpables, a diferencia de los pilotos, debían y podían saber que en Cantaura se celebraba una reunión política de guerrilleros con estudiantes no combatientes. Aún así ordenaron exterminio sin testigos, partir cráneos a culatazos, tiros en la nuca. La masacre y su encubrimiento.

CÓMPLICES

Culpables son los dirigentes de Ad & COPEI, los firmantes del acta-decreto de Carmona Estanga, los militares del Frente Ibáñez Matos (FMI), los integrantes de la Mesa de Unidad Democrática; los de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), de la Asociación Venezolana de Palangristas (AVP); de la cúpula de la Iglesia Católica. Porque aunque toda comparación es odiosa, el cardenal Castillo Lara es mil veces más culpable que el piloto Cordero Lara.

POR MAZUCO

La peor de las comparaciones es con el Comisario José Sánchez alias “Mazuco”, un personaje tan vil que fue Secretario de Seguridad del gobernador del Zulia, Manuel Rosales, el mismo que se gastaba como asesor político al embajador gringo Brownsville y como asesor policial a López Cisco, gran torturador y sicario policial de la Cuarta República.

La temible tradición de impunidad y debilidad de nuestro sistema judicial que permitió a un político maula como Manuel Rosales ser gobernador del Zulia y candidato  a Presidente, permitió a la derecha obtener los votos para elegir a Mazuco diputado a la Asamblea Nacional, mientras era juzgado y condenado por el asesinato atroz de un agente secreto de Inteligencia Militar. Ahora la derecha ataca al diputado Cordero Lara en un intento de minimizar el crimen de Mazuco y de “negociarlos” en intercambio de complicidad típico de los adecos.

No sucederá. Cordero Lara va con el pueblo pa’ la Asamblea y José Sánchez Mazuco va pa’ la cárcel a cumplir condena, a esperar por otros cuyo programa político es hacernos retroceder a la democracia de asesinos y ladrones que representan. La responsabilidad es común hasta que alguien la denuncia; entonces cada uno deben escoger su campo. La mayoría del pueblo escogió humanidad y patria, los otros van a Washington a recibir instrucciones y dinero. 


rotheeduardo@hotmail.com


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Eduardo Rothe


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