Alquimia Política

Néstor Betancourt: el hiperrealismo del color

"…La pintura fue hecha para que el hombre se entendiera a sí mismo y al mundo, porque la pintura y el arte en general abarcan aspectos psicológicos, sociales, científicos, estéticos y visuales…"

NÉSTOR MANUEL BETANCOURT

Los artistas plásticos son extraordinariamente irreverentes, críticos y bondadosos; su manera de vivir está unida a su arte, a su creación. Para un artista la vida cotidiana o personal no existe, está amalgamada con su arte. Vivir al lado de un artista plástico es, definitivamente, vivir con su arte, hacer el amor con su arte, comer y pasear con su arte. Por ello, los artistas plásticos (hombres y mujeres) representan una personalidad compacta, sin fracturas ni fragmentos; personas de una sola pieza que ven desde el crisol del arte ese futuro que es negado para el común de los mortales.

Desde hace más de veinte años vengo conociendo a Néstor Manuel Betancourt. Pintor artístico, y también de brocha gorda, por qué no, dibujante, nativo de Biscucuy, estado Portuguesa, donde dejó un legado importante en sus primeras incursiones artísticas en paisajes y bodegones que sobreviviendo al tiempo hoy están decorando paredes de casas humildes pero que nadie intuye el valor inmensos de esos ejercicios pictóricos que han ayudado al maestro Betancourt a ser el artista que hoy es. Estudió en la Escuela de Artes Plásticas de Guanare, tuvo en él presencia plena otro pintor biscucuyense, Mauro Mejías (1930-2000); hizo vida, igualmente, en el Taller de Arte de Jorge Arteaga en la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado y la Escuela de Artes Plásticas Martín Tovar y Tovar de Barquisimeto, de donde egresa en 1987.

Una vez que surge como artista independiente, Betancourt funda en 1989, el Taller de Pintura Manuel Vicente Mujica, en Duaca, estado Lara; Betancourt en su estilo pictórico ha combinado en sus obras situaciones cotidianas y sub-realistas, como una forma de crítica social irreverente e histórica, siempre a partir de la figuración y por lo general con un paisaje de fondo. El maestro Betancourt, ha definido su estilo artístico en estas palabras: "… es un mismo paisaje...en un lado tonos verdes otro lado hacia los carmines el sweter (se refiere al retrato reciente que hizo de Francis Bacon)...tiene igual armonía aunque no se ve…El rostro igual…analogías frías (verdes), carmines (rojos)… cálidas(amarillos-naranjas). Busqué estudiar, planificar y ejecutar esta obra con gran detenimiento…Trabajé como cortando con un bisturí... muy certero y audaz a la vez..."

Después de observar unos cuantos soportes de Betancourt, el artista, en el ahora histórico, combina varias técnicas plásticas; estas técnicas se van dando en razón de cómo se dividen, diluyen y fijan los pigmentos sobre el soporte a pintar; Betancourt se vale de pigmentos que no son solubles en el aglutinante, permanecen dispersos en él, dándole perdurabilidad a su obra. Betancourt le da un tratamiento al color muy particular, comienza desde pequeñas líneas que a modo de resumen van cubriendo los espacios de manera matemática; son colores limpios, sin mucha mezcla, dejando que la superposición de líneas generen un tercero o cuarto color, solamente captado por el ojo del observador. Hace uso de una innumerable cantidad de grises, hasta en los propios colores puros hay detalles de grises, que influyen en la temperatura del color (efecto que produce en el espectador), y se disgregan colores análogos, discordantes, complementarios, todos involucrados con la forma del dibujo en el soporte para crear un efecto visual donde la imagen plana tienda a proyectarse tridimensionalmente; los colores a los cuales les da vida la pintura de Betancourt, no reproducen la luz por sí mismos, sino a través de los efectos de colores grises o neutrales con los colores puros, dando como resultado visuales llamativas, brillosas y transparentes.

La construcción del efecto del color en la obra de Betancourt, tienen su origen en la mezcla de los primarios con los secundarios y luego los terciarios, colores que intervienen la imagen y le dan relieve, creando alrededor de ella pozos cristalinos de color que degradándose se confunden con el paisaje. El rojo y el verde, azul y naranja, púrpura y amarillo; son colores complementarios que se muestran vibrantes en la creación de Betancourt, estableciéndose contraste, y evitando la saturación de los colores que lleva a un plano oculto a la obra.

Betancourt reacciona contra los colores primarios y secundarios, en cuanto a que no deben surgir de manera descuidada, su razón de ser es cubrir desde el fondo una capa transparente de variaciones, que proyecte ligeramente el rojizo, en violeta, el amarillo, en rojo, el verdozo, en azul, el anaranjado, en ocres…En fin, crea y acentúa la ilusión de los colores en el lienzo haciendo posible un lenguaje hiper-realista.

En un aspecto puntual, Betancourt se va más allá de la escala cromática, sus tonos aparecen desde combinaciones desiguales, incluso siendo mezclas de los tres tipos existentes más su complemento. Son colores quebrados o tierras, apreciándose el ocre como resultado de la combinación de amarillo con violeta, en un complemento directo. El blanco, el negro y el gris, no tienen mayor función en la planificación general de la obra; funcionan como delineador de ciertos espacios que busca el artista aclarar y oscurecer, en otros colores, así como dar luminosidad y tono; el negro aspira obtener en el soporte un suceso de atención en detalles que están en la obra y que el artista desea destacar, sin que con ello se pueda deducir que esa es su intención.

Betancourt, parte de la combinación y manejo de colores como resultado esencial de una pintura que busca "combinar varios mundos"; maneja los conceptos de tono, partiendo del estado puro del color y su esencia, valorando la luminosidad y propiciando claridad u oscuridad en el color, lejos de la saturación o intensidad que pueda atentar contra la viveza o palidez del mismo.

¿Por qué se ubica a Betancourt en el movimiento hiper-realista y no en el sub-realismo como lo han clasificado otros críticos de arte? Porque el propósito de Betancourt en su obra ha variado, hoy se acerca a una objetividad visual en la representación sobre todo de retratos (también ahonda en la naturalezas muertas, paisajes, entre otros…), a través de de la compaginación de técnicas como el puntillismo y el figurativismo; el estilo como maneja estas técnicas es libre, sin elementos pre-diseñados o pre-establecidos; sin esquemas racionalistas, pero sí con precisión aritmética, porque Betancourt es un obsesionado con la perfectibilidad de la imagen y el color. Su mirada subjetiva sobre la realidad, la trabaja todo sobre lo objetivo de su modelo de inspiración pictórica, exaltando la exactitud de la reproducción de los detalles más específicos, variando y combinando las técnicas, así como experimentando con una variedad de materiales para establecer nuevos mecanismos de comunicación y simbolismo. Es decir, Betancourt se introduce en la "química real del objeto y de sus propios materiales", aprendiendo a utilizarlos respecto de lo que ve y, como meta final, igualarlo y mejorarlo.

Si se va un poco más allá, se podría decir que Betancourt propone un hiper-realismo del color, cambiando la direccionalidad del hiper-realismo clásico que es de "la realidad a la fotografía, y de la fotografía al papel o lienzo"; Betancourt establece una comunicación que va de "la realidad al color y del color al papel o lienzo". Lo más cercano a una realidad objetiva en la obra de Betancourt, es el color, la imagen o figura puede confrontar cambios, distorsiones, transformaciones; pero el color que el artista busca está, en sus yuxtaposiciones de líneas, conjugado desde un plano hacia la visual tridimensional del observador.

En una entrevista, en el 2016, cedida al diario "EL Impulso" de Barquisimeto, estado Lara, Venezuela, el maestro Betancourt decía: "Yo mezclo los colores en la paleta, no en el lienzo…Me he dado cuenta de que hay colores que la gente no ve y también de que hay pintores que nacen con una intuición y una gracia hacia el color, que yo no tengo, pero que he conseguido con la lógica porque yo trabajo con ecuaciones matemáticas… Me gusta mucho la pintura de Renoir (Pierre Auguste) es la que veo más bella, más dulce, más encantadora. Esas muchachitas con los cachetes rosaditos jugando pelota a pleno sol, cuya sangre se adivina en el rojo de sus orejas, aquel sudor que baja por su cara. Eso lo admiro mucho y me gusta mucho pero no nace en mí hacerlo, quizá porque la vida mía ha sido más difícil…He tenido que enfrentar muchas cosas por ser pintor, lo primero fue enfrentarme a golpes con mi papá, quien quería que fuera comerciante. Era un buen plan, pero era el plan de él. Sin embargo, tuve un tío muy alcahueta que me llevaba colores al óleo cada vez que volvía de sus viajes a Caracas y me los daba escondido para evitar que papá supiera. Si mi papá me veía pintando, estrellaba los tubos de pintura contra la pared y yo veía el contenido chorreando…"

En una oportunidad expresé que la obra de Betancourt estaba inscrita en una nueva generación de artística catalogada como "románticos de la luz", siendo su lenguaje plástico no solamente excepcional, sino genuino y personal. Hoy le sumo una postura hiper-realista del color, por la fuerza que el color va tomando en su obra y la franqueza conque el autor se vale de ese color para darle sentido a su vida, porque su vida es pintar, su naturaleza deambular perennemente en una mezcla de sensaciones, brillos y contrastes.

 

 



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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