Julio Escalona: “El pueblo debe defender elección ante el saboteo que se vislumbra”

Escalona afirma que la derecha vive una paradoja:  se prepara para las elecciones parlamentarias y también para bloquearlas. Asegura que lo más visible de su estrategia hasta ahora ha sido su descalificación del CNE y su denuncia internacional de falta de transparencia

Escalona afirma que la derecha vive una paradoja: se prepara para las elecciones parlamentarias y también para bloquearlas. Asegura que lo más visible de su estrategia hasta ahora ha sido su descalificación del CNE y su denuncia internacional de falta de transparencia

Credito: CiudadCCS

10 agosto 2015 - Conoció de cerca lo que es ser oposición cuando la derecha está en el poder. Forjado en la guerrilla en una época donde pensar diferente podía significar la muerte, para Julio Escalona, economista y profesor universitario, es la misma derecha, no ha cambiado su estilo. Sigue usando los mismos medios para hacer política. En los preámbulos de un nuevo proceso electoral, hace votos para que resuelva lo que considera una paradoja: prepararse para las elecciones y trabajar permanentemente para bloquearlas.

Afirma que en este panorama "particular" es clave la organización popular movilizada, haciendo propuestas y en defensa del proceso electoral.

En el PSUV observa triunfalismo y advierte que debe resolver problemas como la seguridad personal, que ya la está enfrentando, la escasez, las colas y la inflación.

En su opinión, cualquier análisis sobre la actualidad política de Venezuela no puede alejarse del contexto internacional, caracterizado por las pretensiones imperialistas de algunos países que pretenden amenazar la soberanía de los otros.

—¿Cómo ve la actualidad política del país en los preámbulos de un proceso electoral?

—La actualidad política del país no se puede desligar de lo que está pasando en el mundo, porque vivimos en un mundo absolutamente interconectado. Venezuela sólo puede ser vista en ese proceso, y en el mundo están pasando muchas cosas. A partir del 11 de septiembre de 2002 culmina en el mundo un proceso en el cual se da un golpe de Estado contra la democracia y los derechos humanos, porque a raíz del 11 de septiembre se aprueban en Estados Unidos varias leyes a las cuales ellos les dan carácter supranacional, que implican la legalización de la tortura, la supresión de los derechos humanos, la detención sin fórmula de juicio, las desapariciones, las prisiones en cárceles clandestinas y la total abolición de la vida privada porque estamos siendo espiados permanentemente. Es en ese mundo donde estamos viviendo, en el cual además hay un poder militar financiero que es el que, de hecho, gobierna al mundo. Los Estados soberanos han ido desapareciendo, incluso el Estado de Estados Unidos está subordinado a ese poder. Por esa razón es por la que la posición de Estados Unidos cada vez se endurece más y cada vez estamos más amenazados por ese poder mundial.

El problema hoy en el mundo no es que un Estado pueda ser socialista o no. Por ejemplo, en América Latina Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Brasil y Argentina son países soberanos y ni Brasil ni Argentina son países que se definen como socialistas.
La agresión contra Venezuela es principalmente porque es un país soberano, porque es una nación que fue, bajo el liderazgo del presidente Chávez, factor decisivo en el enfrentamiento al ALCA (Alianza de Libre Comercio para las Américas) cuando en 2001 en Quebec, Canadá, él salvó su voto. De ahí se fue a La Habana y con Fidel Castro fundó el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que se ha ido extendiendo a países de Suramérica y del Caribe y, después, se fundaron Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), Petrocaribe, y eso ha creado una nueva geopolítica en la región que es por la cual está amenazada Venezuela, porque ha sido el factor clave en haber fundado ese proceso y en sostenerlo. Los problemas que vive Venezuela en la actualidad tienen que ver con la agresión de Estados Unidos y con el hecho de que es un país soberano que geopolíticamente ha tenido y tiene un peso importante en la región.

—En este escenario, ¿qué representa el acercamiento de EEUU con Cuba y las conversaciones que sostiene con Irán?

— El problema con Cuba data desde hace ya más de 50 años y es una política exterior, fundada en el bloqueo, en la agresión y en las sanciones, que fracasó rotundamente. Y el fracaso se hace evidente cuando en la Organización de Naciones Unidas se ha votado la resolución contra el bloqueo, que todos los años era presentada por Cuba y que, en las últimas votaciones, sólo estuvieron en contra Estados Unidos e Israel. Esa situación de aislamiento internacional los llevó a cambiar su política. Lo que Estados Unidos pretende ahora en Cuba es tratar de intervenir utilizando la presencia interna, es decir, va a arreciar su ofensiva política ideológica contra el Gobierno cubano desde adentro.

Ahora, es un cambio importante porque Cuba también puede moverse con más libertad ante una serie de problemas sociales y económicos que le generaba el bloqueo. Además, es un hecho que frente a toda la agresión estadounidense Cuba triunfó, pues fue capaz de derrotar esa política agresiva y de imponer su carácter de país soberano.

Mientras que el caso de Irán tiene que ver con que la situación en el Medio Oriente se le ha complicado a Estados Unidos, que está surtiendo guerras en Irak, en Libia, en Siria y Afganistán y resulta que la guerra con Irán no iba a ser una cosa tan sencilla como ha sido con estos otros países, porque Irán tiene un armamento moderno, un pueblo bien organizado y tiene peso en la región. La única manera de Estados Unidos lanzar una guerra contra Irán era una guerra nuclear, para tratar de definirla muy rápido, destruyendo totalmente a Irán. Eso no es tan fácil y, por eso, también, Estados Unidos está en la necesidad de negociar. Irán ha rechazado reiteradamente que esté trabajando para producir un arma nuclear y, finalmente, se ha llegado a un acuerdo sobre ese terreno. A mí me parece que es importante porque, por ahora, aleja las posibilidades de una guerra en el Medio Oriente, aun cuando sigue existiendo un factor de guerra que es el Estado de Israel.

— A pesar de esos acercamientos con otros países, EEUU emitió una orden ejecutiva en la que declaró a Venezuela como "una amenaza inusual y extraordinaria" y ahora se suma el tema del Esequibo con el Gobierno de Guyana acompañado por la trasnacional Exxon Mobil. ¿Qué se busca con estas posturas?

—La agresión de Estados Unidos no va a cesar, debemos estar claramente convencidos de que la agresión va a tomar distintas formas, pero no va a desaparecer. Ante la orden ejecutiva de Obama, la política exterior de Venezuela se movió con mucha habilidad, sobre todo contando con ese escudo poderoso que dejó el presidente Chávez, porque con él cambió totalmente el panorama de la integración con la región, que antes marchaba hacia el ALCA. Al bloquear el ALCA se abrió la otra perspectiva de este otro proceso de integración. Cuando el presidente bloqueó el ALCA eso significó para las empresas transnacionales pérdidas cuantiosas, en millones de dólares. Para la Cumbre de Panamá hay el antecedente de la Cumbre de Cartagena, que fue la anterior, en la que se toma la decisión de no hacer ningún otro encuentro sin Cuba y, en esa ocasión, Estados Unidos se quedó aislado con Canadá, que fueron quienes se opusieron. Eso fue una derrota importante para la política exterior estadounidense. Obama no quería repetir esa situación, entonces trató de evitar la Cumbre de Panamá, pero no pudo porque la política exterior de Venezuela fue muy ágil. La cumbre se realizó y ocurrió lo que iba a ocurrir, que es que la región de América Latina y el Caribe no iban a respaldar a Obama en ese punto, por lo que Obama se vio obligado, no en su intervención formal, a aceptar la presión que surgió contra esa orden en la cumbre y eso fue un triunfo diplomático de Venezuela, a pesar de que sectores de la oposición, tanto dentro del país como de fuera, han querido descalificar la posición del país.

El caso de Guyana es la continuación de ese mismo proceso agresivo. Estados Unidos está empeñado en disolver Petrocaribe porque es una alianza geopolítica con Venezuela que gira en torno al petróleo y, por eso, ha querido aprovechar la coyuntura que existe ahora con los precios del petróleo, para, utilizando un gobierno de derecha que ahora gobierna la República Cooperativa de Guyana, crear esa maniobra contra Venezuela. Guyana fue a Mercosur para plantear el problema, pero por la vía diplomática difícilmente va a encontrar algún camino para lesionar a Venezuela porque el Acuerdo de Ginebra existe y ningún gobierno de la región va a aceptar que un país no acepte un acuerdo que está firmado y que ha sido reconocido por Naciones Unidas, a tal punto de que pone el tema en manos del secretario general de la ONU, con quien con mucha oportunidad el presidente Maduro se acaba de entrevistar y el secretario general se vio obligado a anunciar que va a nombrar al Buen Oficiante. ¿Cómo responde Guyana?, publica una resolución en la cual traza una nueva línea limítrofe donde toma posesión del río Esequibo y toda la zona marina, saltándose todos los acuerdos diplomáticos porque el presidente de Guyana sabe, pero sobre todo sus asesores, que son los vinculados con la Exxon Mobil, que por la vía diplomática no tiene posibilidades de sentarse con Venezuela. Entonces, lo que anda buscando es un enfrentamiento militar, es la vía de la violencia y esa es la misma carta que está jugando Estados Unidos. Por eso el problema con Venezuela no va a cesar y de aquí a las elecciones de diciembre va a venir esa provocación y quién sabe cuántas más.

—¿Cree que ha cambiado el modo de hacer política de la derecha venezolana, ahora que no son gobierno?

—Ellos siguen haciendo política más o menos de la misma manera. Cuando eran gobierno y ahora cuando son oposición tienen una alianza estrecha con las fuerzas imperiales, sobre todo la oposición radical. El mandato de ellos fundamentalmente es sumarse a las actividades de desestabilización contra el Gobierno de Venezuela. Como han dicho muchos dirigentes políticos en el país, Venezuela necesita una oposición responsable, pero no la tenemos. El problema es que la oposición venezolana no ha definido si va a tomar la vía electoral, la vía política o si va a seguir, de manera directa o indirecta, impulsando los procesos de desestabilización. Esa es una posición que la oposición no termina de aclarar.
— ¿Considera que seguirán apostando a la violencia?

—Ya comienzan a decir que habrá un fraude, o sea, las elecciones no se han hecho y ellos ya están predicando esto, entonces esa actitud de ellos no es un buen augurio. Creo que un sector muy importante de la oposición va a insistir en la desestabilización y en descalificar las elecciones, eso es muy serio. Ellos van a insistir en algo que saben que el Gobierno venezolano no va a aceptar y que es la supervisión internacional de las elecciones.

Ya el presidente Chávez les dejó claro que Venezuela es un país soberano, que no acepta supervisión, ¿por qué no piden supervisión para las elecciones de Estados Unidos, en las que ha habido problemas serios? Si alguien necesita supervisión en el campo de los Derechos Humanos es Estados Unidos, donde todos los días matan a un negro, los procesos de discriminación racial son más radicales hoy día que antes y la situación de pobreza es muy grave. Ahora ese es un problema interno de Estados Unidos, yo puedo dar una opinión sobre eso, lo que no puedo pretender es que vaya un emisario a supervisar. El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas sí puede porque es un organismo multilateral y Estados Unidos se niega a esas intervenciones reclamando su soberanía. Entonces, así como Estados Unidos se considera un país soberano y no permite intervenciones internacionales, nadie puede pedirle a Venezuela que en asuntos estrictamente internos, como lo es una elección, tenga que haber supervisión internacional.

Y Venezuela ha aceptado el acompañamiento, aquí han venido delegados de muchos lugares del mundo. La oposición sabe que Venezuela no va a aceptar la supervisión internacional y está tratando de crear una matriz internacional, con el acompañamiento de gobiernos como el español, el de Estados Unidos y parte de los de la Unión Europea, en que vengan a supervisar esas elecciones, porque como Venezuela no lo va a aceptar, alegarán que esa es una de las características de que va a haber fraude.

— ¿Cómo ve la preparación de los dos bloques políticos para los comicios?

— La oposición se prepara de una manera muy particular, porque no sólo se están preparando para las elecciones, que yo supongo que lo están haciendo, sino que, sobre todo, se están preparando para bloquearlas, que es lo paradójico. Uno supone que deberían estar organizando su fuerza, todo eso que implica una contienda electoral, pero ¿qué es lo más visible? Sus denuncias contra el CNE, su denuncia internacional de la falta de transparencia de las elecciones, ese es un preparativo que no es electoral. El que vayan o no con tarjeta única es un problema interno de la oposición. Yo lo único que deseo es que lo que decidan sea para una solución democrática y pacífica.

Al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) lo veo preparándose, una prueba fueron las primarias que hizo. Ahora, creo que hay triunfalismo en el PSUV y eso no es conveniente. Las elecciones no están ganadas, tampoco están perdidas, por supuesto. Pero no están ganadas, las elecciones se ganan cuando se vote y se cuenten los votos, mientras lo que se tiene que hacer es prepararse de la mejor manera, resolviendo varios problemas claves. Por ejemplo, el problema de la seguridad, que el Gobierno está enfrentando, es un problema muy serio. Lo mismo pasa con la escasez, con las colas, con los precios, eso no se ha resuelto. Creo que el Gobierno debió tomar unas medidas que no tomó y que considero que todavía, a pesar de las elecciones, debería tomarlas y una de ellas es el aumento del precio de la gasolina. El Gobierno está perdiendo alrededor de 12 mil millones de dólares por el subsidio de la gasolina y, en momentos en los cuales la situación económica del país es difícil, eso debería resolverse.
— Ante este panorama ¿qué papel va a jugar la organización popular en la campaña?

— Las organizaciones populares tienen un papel decisivo porque pueden, desde ahora, hacer propuestas, peticiones y, además movilizarse, en función de defender el proceso electoral ante el saboteo que se vislumbra.

— ¿Cómo ve la actuación de los medios de comunicación antes de las elecciones?

— En general la prensa de la derecha está parcializada, es difícil esperar que haya un tratamiento objetivo porque ellos se mueven en función de cómo se mueve la oposición y, como en la oposición hay sectores radicales, que cuestionan las elecciones y anuncian desde ya un fraude, hay muchos medios sumándose a esa campaña. Otros están tratando de mantener sus equilibrios, pero vamos a ver qué pasa de aquí a las elecciones. En todo caso yo esperaría a que los medios privados, de verdad, respeten las reglas de juego y que los medios públicos tomen en cuenta a un señor que se llama pueblo, que no está presente.

— ¿Cuál es la importancia que tiene el Plan Nacional de Derechos Humanos que lanzó el Gobierno Nacional?

— El tema de los derechos humanos nunca está resuelto porque es muy sensible. No creo que en Venezuela exista lo que dice la oposición, que se violan los derechos humanos, que tienen que venir de afuera a supervisarnos, eso es mentira. Venezuela ha cumplido con el examen periódico universal de Naciones Unidas y no ha habido ninguna condena, siempre hay observaciones que se las hacen a todos los países porque este campo siempre tiene que estar revisándose, pero Venezuela es uno de los pocos países de América Latina que está tomando este problema muy en serio.

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*Biografíaminima

Julio Escalona nació el 9 de enero de 1938. Ya en sus tiempos de estudiante participaba en actividades políticas desde la izquierda. Luego, vino la época de los años 60 del siglo XX, cuando la revolución cubana hizo que un buen número de jóvenes venezolanos soñara con cambiar las cosas y enfrentarse a la política dominante en el país, alineada a los intereses norteamericanos.

Participó en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y luego en la Organización de Revolucionarios (OR). Fue miembro del Frente Guerrillero Antonio José de Sucre (FGAJS). Fungió como secretario general de la Liga Socialista. Ya en tiempos de Revolución Bolivariana, se desempeñó como representante permanente alterno de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas. Es economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Es además articulista en varios medios impresos y digitales.



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