Mientras más masa más mazamorra

Bien, ahora que estamos en el Bicentenario, a 200 años en la búsqueda de nuestra emancipación definitiva, es propicia la oportunidad para elevar la dignidad del pueblo que en el día a día se construye sin importarle los vaivenes y contradicciones de nuestra revolución.

Doscientos años que nos obligan a definir los cambios necesarios dentro de nuestra sociedad pero hacia abajo y a la izquierda, o mejor dicho de manera radical.

Las inconsecuencias, los retrocesos se pagan y bien caros, si no veamos la historia nuestra, siempre pareciera que estamos comenzando desde cero, pareciera que todo lo que se construye no cumple con los requerimientos del que asume un cargo o lugar dentro de nuestro gobierno.

He llegado a la conclusión que definitivamente no hay una definición de lo que se busca desde el Plan nacional Simón Bolívar, o por lo menos una definición acertada, un acercamiento, hacia dónde es el norte definitivo y el rumbo que debe ir el país y junto con el las instituciones de nuestra sociedad.

¿Cómo se explica que dentro de nuestras instituciones revolucionarias cargos de dirección se asumen sin la humildad necesaria para comprender y analizar asuntos que conciernen a un colectivo social?, ¿Cómo se explica que gente asumen cargos de dirección sin tener la capacidad o idoneidad para emprender un trabajo de corte colectivo?, ¿Cómo se explica que cargos de dirección son asumidos por toda suerte de oportunistas que por desconocer asuntos colectivos y de interés común lo que hacen es un gran daño al proceso de construcción social que intentamos hacer? ¿Con cuales argumentos van a debatir funcionarios de gobierno ante un colectivo social que se viene construyendo a diario? ¿O es que no hay argumentos sino solo ordenes? ¿Si existen solo órdenes sin argumentos, entonces lo que se aspira es tener adeptos sin conciencia? pero ¿y los que tenemos conciencia revolucionaria de qué manera se nos tratará? Los que tenemos argumentos, los que pedimos explicaciones, ¿de qué modo se nos tildará? ¿Es cierto que es válida la crítica y la autocrítica?

Dentro de la Misión Cultura ya se oye hablar de “órdenes”, de “calidad académica” de “desastres académicos” de “jornadas de investigación” de “exposiciones” “de expertos” “del bien hablar” cuestiones estas que nos lleva a deducir que ya nos vestirán con los atuendos archiconocidos del capitalismo burgués, pues pareciera que su dirigencia no ha entendido que es la educación popular, es decir, esa que precisamente la academia le ha salido al paso por ser como es, tierrúa, llana, sencilla, bien digna y de orígenes radicales y sociales humildes. Es más creo que no se han puesto a deducir los costos políticos, económicos y sociales que le genera al estado y a la revolución el haber sacado parte de su militancia sin ni siquiera debatir, argumentar y explicar.

Si vamos al estado comunal entonces que el pueblo se gradúe de pueblo, que las construcciones que se hacen desde los proyectos de aprendizajes sean el agua tibia que tenemos que descubrir, porque cada comunidad tiene su agua tibia y para eso estamos para asombrarnos de nuestros avances comunales y de nuestras aguas tibias de donde sacamos las teorías sencillas pero profundas, las que se cuecen en el día a día, como decía al pana Aquiles, “creo en los poderes creadores del pueblo”.

Temo por la misión cada vez los tentáculos del silencio se yergue sobre la vida, ya la gente ni quiere hablar, no quiere arriesgarse a escribir, a pronunciarse por temor a lo que sucederá, pareciera que la guerrilla comunicacional es aplicable a nuestro proceso también, la impotencia hace presencia, y esto a mi modo de ver es peligroso, pues si desde la crítica y la autocrítica no podemos avanzar, entonces lo que viene es el terror.

Hay un aspecto muy importante dentro de la democracia participativa y protagónica y es precisamente la cultura del debate, argumento sobre argumento, hasta agotarlo, y esto es sano, permite hilar y comprender asuntos colectivos o de interés común pero pareciera que no es el norte.

*Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe

Movimiento Pedagógico Revolucionario


mirnasojo@gmail.com


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Mirna Sojo Sojo*

Militante del Movimiento Pedagógico Revolucionario (MPR)- Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe (ESRLC). Maestra normalista, Licenciada en Educación.

 omt991.2@gmail.com

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