Hay que estudiar más

Quienes se aventuran en discusiones sobre el socialismo, la revolución, las clases sociales, el sistema capitalista, el dinero y otras “menudencias”, deberían estudiar o repasar los clásicos de economía y filosofía marxista, si es que no lo han hecho, para entender las controversias existentes y no cometer los graves errores con que muchas veces nos sorprenden. Las dificultades de comprensión de estos textos deben ser resueltas por el esfuerzo intelectual del lector motivado, ya que el camino hacia el conocimiento no hay otra forma de recorrerlo. Difícilmente, quien no sea capaz de realizar este trabajo pueda en cambio incorporarse al proceso práctico de hacer la revolución, el cual requiere de mucha mayor atención, disciplina y dedicación.

Recientemente, alguien escribió en Aporrea que la diferencia en precio entre los metales preciosos y los alimentos era producto de “mentes maquiavélicas”, cuyo “ego enfermizo” le impone reglas y conductas a los demás. Dijo también que el “egoísmo de tasar las cosas mediante el raso del dinero es el invento de quien siempre ha querido apropiarse de lo que los otros producimos”, dejando la idea de que el valor de cambio y la utilidad o valor de uso de las cosas son una invención de algún malvado o malhechor, quien además creó el dinero y profesiones inútiles como la de banqueros, sacerdotes, analistas y administradores, entre otras.

Para este articulista, estos “flojos, envidiosos y presuntuosos” personajes, a través del dinero, adquieren mercancías verdaderamente útiles, “las valorizan luego en sus manos”, sin decirnos cómo lo hacen, y la venden por una suma mayor de dinero que la utilizada en su compra. Uno podría decirle que si los compradores “valorizaron la mercancía en sus manos”, es lógico que la vendan más cara, pero esto sería seguirle la corriente a quien desconoce categorías económicas fundamentales. El valor de las cosas, el valor de cambio o intercambio en el mercado, no se produce por la acción de ninguna mente enferma, ni porque existan personas egoístas que le imponen a la gente la medición de todo con dinero. No es producto de la voluntad de nadie, sino de la aplicación de leyes económicas.

La diferencia entre el valor de un gramo de oro y el valor de un gramo de maíz está dada por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlos, el cual es medido en horas de trabajo simple. Un gramo de oro vale más que un gramo de maíz porque el tiempo promedio social requerido para producir el gramo de oro es mucho mayor que el necesitado para producir un gramo de maíz. El valor de cambio no está determinado por la utilidad de las cosas, aunque las cosas tienen que tener valor de uso para poder tener valor de cambio. El oro no se come, es cierto, pero no es su utilidad lo que le da su valor. El Capital comienza precisamente con el estudio de la mercancía y del valor, pues en ellos está la esencia del capitalismo.

lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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