Para los carajitos que creemos en este pueblo vergatario

El Revolcatorio: Una Verdad absoluta

¡Vamos a recreo carajitos! Allí las historias se construyen con un pedazo de empanada en medio de los dientes y un juguito casero de naranja que nos permite disfrutar del aire que viene de aquellos primeros rayos solares que nos joden la vida. Bastimento que hace mi vieja a las cinco de la mañana, lagañuda, y con el amor de los que no quieren gastar un bolívar en la cantina de la escuela.

Así estamos… Como carajitos, resolviendo a conciencia nuestros sueños e imaginando a nuestros enemigos más cagaos que palo e’ gallinero por que saben que van a salir como corcho e’ limonada de la asamblea. Sin embargo, me arrecha, les juro que me arrecha, como algunos compañeros están hablando de la abstención y de supuestas apatías en ambos sectores. ¿Por qué me arrecho, camaradas? ¡Coño! ¿Hasta cuando vamos a jugar con los pesimismos de una izquierda que fue ultrajada, dividida, intelectualizada y neoliberalizada a punta de interrogatorios y curules en el parlamento? La derecha reaccionaria, esa mierda que ha estado enlutando hogares venezolanos y acusando al hambre de comunista, tiene claro sus objetivos golpistas; mientras tanto, veo a puntos de referencia nuestros, arrechísimos, ideólogos, respetables e irrespetables marxistas progresistas enquistados de basura intelectual que perdieron la sonrisa en un ring o en una quemada de testículos o que nunca visitaron un tigrito, pero se cagan por las historias paternas, hablar de la imposibilidad de objetivos ¿Qué mierda es esa?

Este país está lleno de carajitos llenos de esperanza en el recreo de una escuela que está llena de historia; repleta de un Simón Bolívar que dejó de ser acartonado. Este país está lleno de carajitos que tienen conciencia de la madrugada que llena de lagañas el amor de su madre patria, para que se conviertan en futuro ¿Por qué ese afán de ser pesimistas? ¡Que va! ¡Déjense de vainas! Hay mucho prieto de piel y de corazón reivindicando su ilusión de libertad ¿Cómo es posible que existan dos teléfonos celulares para consultar donde habrán de firmar para revocar a esos miserables? ¿Dónde carajos está Ismael García y el Comando Ayacucho para activar mil, diez mil teléfonos que informen a esa cuerda de carajitos que creemos en la posibilidad de reordenar el país?

¿Han tocado con una vara el hueco de un hormiguero? Así estamos. Estamos como hormigas, corriendo de un lado a otro buscando información, prestos a caerle a firma limpia a esos cabrones, mientras los directores de orquesta están con la batuta debajo del sobaco y la música de un lado a otro sin alcanzar el allegro ma “sí” tropo de esta batalla que nos convierte en víctimas de unos hijos de puta que si están llenos de malicia. ¡A mover esas nalgas, Comando Ayacucho!

Lo más arrecho es que estamos llenos de esperanza; estamos llenos de esa revolución que nos han querido arrebatar por las malas… Lo escucho, lo percibo, lo siento cuando una viejita me dijo “nunca había tenido un baño con cerámica… ¡Una Poceta! Ni pensarlo… allá, al fondo del patio, estaba el excusado…” Esa vaina me la dijo la viejita con lágrimas en los ojos ¡Carajo! Y me emocioné y me llené de Poder Popular; me llené de esos eternos sueños que se fueron quedando y que ahora, Comandante Hugo Chávez, usted los trajo de Barinas y me los taladró en la cabeza sin mucho ajetreo dialéctico… ¿Entonces? Para que tanta tinta, para que tanto comentario, para que tanta pendejada si lo que necesitamos es revocarlos para crear esa patria nueva.

¿Saben algo? Este pueblo es extraordinario. Estoy enamorado de esa ingenuidad combativa; estoy enamorado de esa irreverencia que busca peos en las esquinas; estoy enamorado de esa gente mestiza, la mejor raza del mundo, que huele a los traidores y los tiene apuntados para sacarlos de allí, de donde se han dedicado a boicotear. Esta será una victoria por desarrollo propio… ¡Un trece de Abril reeditado! ¡Un combate que se gana cuando queremos enseñar a los que viven perdiendo por cálculos!

Por lo tanto, y me acuerdo de algún libro que comenzó con esta frase terminal, de nuevo el pueblo va a demostrarles que es más sabio que mil análisis de sapiencias guerrilleras… Este pueblo es gigante, hermoso, vergatario… por eso lo amo

marioaporrea.org
msilvagayahoo.com



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Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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