¡Dejemos que el pueblo soberano decida, si el marxismo en Venezuela es obsoleto o no!

Antes de reflexionar políticamente sobre la relevancia histórica del marxismo en el siglo XXI especialmente para la Revolución Bolivariana, primero hay que preguntar, ¿Quién es el hombre? ¿De verdad es el ‘parangón de los animales’, como dijo Shakespeare, o es simplemente el ‘hombre lobo’ de Hobbes?

Antes de culpar a Marx por discriminar a los mexicanos, los judíos, los indios y los chinos, recojamos algunos puntos de vista típicos de tinte ideológico y racista en cuanto a la humanidad explotada y dominada.

Amamos a Marx, amamos a Simón Bolívar y amamos a Chávez, pero a la verdad la amamos todavía más.

Ya en tiempos prehistóricos, en el viejo testamento, en las escrituras sagradas, es decir, en Josué, capítulo 9, aprendimos, que el ‘pueblo escogido’, o sea los israelíes esclavizaron oficialmente a los gedeones y los convirtieron en ‘leñadores y aguadores para la congregación’:

“Josué 9:21, Y los príncipes les dijeron: Vivan; mas sean leñadores y aguadores para toda la congregación, como los príncipes les han dicho.
9:23, Vosotros pues ahora sois malditos, y no faltará de vosotros siervo, y quien corte la leña y saque el agua para la casa de mi Dios.

En tiempos modernos, durante las eras europeas eufemísticamente llamadas Ilustración y Razón, maduraron la discriminación social, el prejuicio racial y el racismo crudo, como reflexión ideológica del mercado mundial capitalista emergente, que tenía un carácter discriminatorio y explotador a raíz de su ‘cambio desigual’.

Prácticamente nadie era inmune al racismo omnipresente, ni podía escapar de los tentáculos ideológicos letales de la arrogancia social y religiosa inhumana europea. Durante los últimos siglos, dentro de la cultura occidental cristiana, en todos los ámbitos de la vida, la situación se empeoró y se declaró como ‘corona de la creación’ el macho blanco de cabello rubio y ojos azules. Gracias a una maravillosa educación y socialización religiosa europea, el racismo penetró todas las fibras, capilares y cromosomas de la sociedad capitalista.

Hitler tenía razón cuando dijo: “Si quieres controlar a un pueblo, entonces controla su educación”.

De hecho, sólo hay que añadir aquí: también “controla su religión”.

Fueron incluso grandes revolucionarios las víctimas de la carnicería masiva de las nuevas relaciones amo-esclavo y del adoctrinamiento racista que segregó mujeres y niños de todos los colores, y que devaluaba a los nativos de Asia, África, América, el Caribe y Oceanía en unas mulas primitivas, o simple carne de cañón, en ‘leñadores y aguadores’ bíblicos, en hijos de Ham, en criaturas, las cuales se colocaron en zoológicos europeos como monos exóticos, para que los turistas de la clase media se burlaran.

En 1848, paralelo a la publicación del Manifiesto Comunista de Marx y Engels, el aristócrata y escritor francés, el Conde Joseph-Arthur de Gobineau (1816-82) publicó su propio manifiesto racial, su propia teoría racista en un ensayo llamado ‘Essai sur l’inegalite des races’ (Ensayo sobre la Desigualdad de las Razas), que probablemente también afectó a pensadores tan grandes como lo eran Marx y Engels.

Todos somos víctimas de los límites y de las barreras de nuestro tiempo específico en que vivimos, pero esto no es una excusa válida para no rectificar errores racistas. Hoy por hoy todavía existen racistas en Venezuela, que incluso quieren ser presidente.

En aquella época de la mitad del siglo XIX, cualquiera que afirmó dialécticamente cualquier aspecto o fragmento del nuevo capitalismo victorioso de carácter explotador y dominante, lógicamente apoyó el racismo crudo. Por otro lado, el que negó dialécticamente el racismo explotador y discriminatorio, por ejemplo, la resistencia indígena contra el colonialismo, ya estaba defendiendo a priori los dogmas humanos del socialismo emergente.

Más tardar después de haber escrito los Grundrisse, estudiando el fenómeno de la ‘alienación’ cuando publicó El Capital, Marx debe haberse dado cuenta de la manera cómo sus ideas racistas heredadas llegaron a entrar en conflicto con la emancipación humana socialista. Luego desaparecieron los comentarios racistas de sus cartas y publicaciones. Otros como los jóvenes Hitler o Mussolini comenzaron como ‘socialistas’ y finalmente terminaron como fascistas y racistas radicales.

Sin embargo, como lo dijimos antes, el racismo no fue un ‘pecado juvenil’ solamente de Marx; después de un estudio profundo de todos nuestros fundadores en Asia, África o América Latina estaríamos sorprendidos de la cantidad de personajes que fueron víctimas de esta plaga apartheid y sionista, y que fueron capturados en las garras del racismo capitalista.

Es importante saber a quién y a qué trataba y trata de emancipar el socialismo científico y filosófico, es decir, el marxismo a escala mundial. Marx no quería emancipar a la burguesía o a cualquier clase media, al contrario, su praxis y teoría son armas en las manos y en los cerebros de los trabajadores explotados, dominados y discriminados.

El eslogan revolucionario es: ¡Trabajadores del mundo, uníos!

Si esto es obsoleto hoy, bueno, entonces no estamos hablando del marxismo.

Además, ¿quién realmente es un ser humano, un hombre?
¿Quién tiene ‘derechos’ humanos?
¿A quienes se supone que se liberaran en este planeta?

Como nosotros los venezolanos ya nos dimos cuenta, desde el punto de vista del racismo metropolitano del norte, todos los ‘negros’, ‘esclavos’, ‘recogelatas’ y ‘latinos’, o sea, más que 95% de la ‘humanidad’, es decir, más que siete mil millones de personas nunca pertenecieron (y todavía no pertenecen) realmente a este epíteto sonoro: la humanidad civilizada y cristiana. Aunque nosotros del ‘Tercer Mundo’ y del sur no lo queremos, no lo creemos y no lo sabemos, pero lo que está citado aquí, es simplemente la ‘verdad verdadera’ de nuestro mundo racista, capitalista, imperialista y globalizado, de nuestra realidad terrenal, corporativa y militarizada.

A través de los siglos eran muchos los ideólogos eruditos quienes habían escrito ‘clásicos’ sobre este tema, quienes habían confirmado el carácter social discriminatorio de nuestras relaciones amo-esclavo y de nuestro infierno laboral. En seguida unos ejemplos de este racismo capitalista.

El marxismo viviente ha descrito en toneladas de escrituras, que los esclavos de la Grecia Antigua que trabajaban duro en las minas de plata de Atenas, o que estaban remando los barcos comerciales en el Mar Mediterráneo, estaban sirviéndole de esta manera a la acumulación original del capital y no fueron catalogados en la categoría del ‘zoon politikon’. Hasta para Aristóteles sólo eran ‘herramientas que hablan’ bárbaros y brutos.

Y para Bush y compañía, para Ratzinger y compañía ¿qué más son los millones de ‘lumpen’ en los cerros de Caracas y en las favelas de Rio de Janeiro?

¿Esto es diferente, o más civilizado, o más cristiano hoy?

Esta tradición de deshumanizar las fuerzas laborales explotadas y empobrecidas, históricamente la encontramos en los puntos de vista de la clase dominante de los grandes pensadores de la ‘Ilustración’, de los fundadores de la Iglesia y de la sociedad burgués-democrático-capitalista en general. Más que nunca se hace evidente su perversión en las relaciones internacionales actuales y en la globalización.

En el Medio Oriente esto culmina hoy en una carnicería genocida de millones de árabes y palestinos, que por capricho son segregados como infieles fundamentalistas hediondos de petróleo, y como ‘terroristas internacionales’ que viven dentro del ‘eje del mal’ en Irak e Irán. Cualquier cosa apocalíptica puede pasar, ante los ojos hipnotizados y miopes de la fuerza laboral industrializada y de los periodistas oficiales, que ya están eternamente engañados por las ráfagas ideológicas del señor Murdoch y por una maquinaria fascista altamente sofisticada, y después le echan la culpa a Bin Laden o a Hugo Chávez Frías.

Este último afirmó una y otra vez que no estudió el marxismo y que no es marxista. No hay problema en absoluto con esto. Ninguno de nosotros nació como marxista. Sin embargo, si a las masas laborales venezolanas, si a las actuales ‘herramientas que hablan’, si a nuestros ‘parásitos’ (Manuel Rosales) se les ocurriese hablar de marxismo, entonces más vale seguir sus huellas socialistas en la arena galáctica, para no volvernos obsoletos como los adecos y copeyanos de ayer.

Tres años antes de la publicación del Manifiesto Comunista, en 1845, en la Ideología Alemana, Marx explicó el papel de los think tank de la clase dominante que formulan la ideología de una época específica, por ejemplo las ideas dominantes del respectivo weltgeist (espíritu del mundo):

“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante”.

Hoy vale más que nunca esta afirmación, que niega la discriminación social y el racismo, y que viene de la formulación de un nuevo método, una nueva ciencia y filosofía para el proletariado mundial. Los trabajadores físicos e intelectuales abandonados apenas han descubierto e introducido su formidable arma contra el capitalismo global.

Así que ¿cómo puede ser obsoleto el marxismo?

En 1937, en el advenimiento del nazismo en Europa y dentro de los dogmas revolucionarios de la filosofía marxista, en su bien conocido escrito Los Principios fundamentales del Marxismo, Karl Korsch ya nos explicó, de qué tiene que ser capaz nacional e internacionalmente un proletariado con una conciencia de clase en la lucha contra el capitalismo mundial. Por ahora, apenas hemos comenzado con esta tarea teórico-práxica de la revolución mundial contra el globofascismo. Los trabajadores todavía no han lanzado su verdadero NO global, su verdadera negación revolucionaria del capitalismo, es decir, el Socialismo Mundial.

El pueblo venezolano, las masas laborales no tienen experiencia con el marxismo, nunca les fue enseñado nada sobre el marxismo. No nos perdonarán por esta negligencia educativa.

¡Deberíamos informar a las masas sobre el marxismo mediante una Misión Marx y dejar que el pueblo soberano decida, si el marxismo en Venezuela es obsoleto o no! Aplaudimos los primeros pasos que se están dando en esta dirección en la discusión dentro de los batallones de aspirantes al PSUV. ¡Ojo, aspirantes, lo que tenemos que aprender y entender es precisamente el marxismo!

Desde Moscú llegaron directivas y decretos que hicieron estragos con el marxismo y con el internacionalismo proletario. Esto nunca debe ocurrir aquí. Tampoco la Revolución Bolivariana puede tolerar ningunos ‘chavistas sin Chávez’ de carácter autoritario y totalitario.

El marxista del siglo XX, Karl Korsch, explicó muy bien todo esto:

“La clase proletaria guiada por la teoría marxista por lo tanto no es sólo, como lo puso Friedrich Engels, ‘la heredera de la filosofía clásica alemana’, sino también de la economía política clásica y de la investigación social. Como tal ha transformado la teoría clásica tradicional según los cambios dentro de las condiciones históricas”.

Es precisamente esto lo que hay que hacer, pensar y superar en Venezuela y a escala mundial, es decir, en cualquier parte del mundo donde un proletario trabajador físico y/o intelectual está trabajando por una miseria o un salario mínimo.

Como parte importante del proletariado mundial globalizado, en la época de la ingeniería genética, de la clonación, de la nano-tecnología y la militarización espacial, mientras negamos el neoliberalismo y el reformismo, tenemos que heredar la dialéctica, la ciencia materialista y el materialismo filosófico marxista moderno y modernizado, que explican la quintaesencia del capitalismo contemporáneo, de la globalización, de la revolución, del socialismo y de la emancipación, es decir, que explican el actual mundo, de, por y para sí mismo, o sea, para nosotros.

Así que, nuestra tarea emancipatoria no es declarar el marxismo ‘obsoleto’, ‘determinista’ o incluso ‘economicista’, al contrario, tenemos que “transformar la teoría marxista clásica tradicional según los cambios dentro de las existentes condiciones históricas de la globalización”. Cualquier otra cosa que no sea esta, se la dejamos a los capitalistas e imperialistas corporativos, que tienen un serio problema con el ‘castro-comunismo’.

Mientras existen principios marxistas que reflejan la verdadera negación activa del capitalismo en su totalidad, no será necesario renovar sus conceptos básicos cada año. En este sentido el marxismo sólo se volverá obsoleto cuando el capitalismo mismo desvanezca en el olvido.

Desde hace una década atrás o un poquito más, se estaba desarrollando prácticamente de manera inadvertida un presente orweliano a punto de brincos y saltos. Con la bendición eterna del Vaticano y con la fiel ayuda militar de Israel, en su afán global por capturar los campos petroleros, y por asegurar y extender su hegemonía geopolítica estratégica, las fuerzas militares de la OTAN simplemente masacran a diestra y siniestra hombres, mujeres y niños árabes inocentes como si fueran ‘vacas locas’ o perros perdidos infectados con rabia mortal.

Ahora ¿qué fue lo que los fundadores del actual ‘imperio’ de Bush tenían que decir en cuanto a los inalienables ‘derechos humanos’ y la ‘búsqueda de la felicidad’ en el Medio Oriente?

“Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.
Declaración de la Independencia, 1776.

Pero, ¿qué fue lo que el filósofo del Estado y maestro de la dialéctica idealista y objetivista, G.W.F. Hegel nos dijo sobre su weltgeist racista en sus Lecciones sobre la Filosofía de la Historia? En lo siguiente citaremos a Hegel y los demás filósofos de manera extensiva, para demostrar lo que no se enseña sobre ellos en las universidades occidentales.

“Lo característico del Negro (de África) es, que hasta ahora su cosmovisión no alcanzó ninguna objetividad definida, por ejemplo Dios, o la Ley, que reflejaría una voluntad humana y en la cual podría experimentar su esencia…

El Negro representa al ser humano natural que todavía se encuentra en un estado de salvajismo y rusticidad…

El Negro exhibe un total irrespeto, un desprecio hacia la humanidad…

Para él, la humanidad no tiene valor, esto toma formas increíbles; para él, la tiranía no es injusticia, y una costumbre generalmente aceptada y sancionada es la de devorar la carne humana…

Otra característica de los Negros es la esclavitud… En su propio continente los Negros experimentan una esclavitud peor que la europea… La expresión fundamental de la esclavitud es precisamente, que el hombre todavía no es consciente de su libertad, así que degenera en una cosa, en algo sin valor humano alguno…

Dejemos a África y no la mencionemos más, porque no es un continente histórico, porque le falta movimiento y desarrollo… apenas aparece vagamente en el umbral oscuro de la historia mundial”.

(Fragmento de: G.W.F. Hegel, Lecciones sobre la Filosofía de la Historia, mi libre traducción para resaltar la arrogancia ‘racista’ de filósofos europeos tan titanes como lo era Hegel)

Otros filósofos políticos famosos de la Ilustración, como Montesquieu o Voltaire, quienes incluso fascinaron a libertadores y revolucionarios como Simón Bolívar, Karl Marx y Friedrich Engels, no sólo participaron en el comercio de esclavos africanos, sino también eran racistas hasta la médula; discriminaron los pueblos africanos, de Asia y de las Américas en todas las oportunidades posibles.

¿Qué fue lo que el gran Montesquieu nos dijo en África sobre nosotros mismos?

“Casi es inconcebible que a Dios, que es la bondad misma, se le ocurrió de colocar un alma – dejar a solas un alma buena – dentro de un cuerpo tan negro y repugnante como el de un Negro”.

(Montesquieu, Esprit des Lois, Libro XV, Capítulo 5. Nuestra libre traducción. Esto es un libro que también lo leyeron Simón Bolívar y Karl Marx, pero hasta donde sabemos, ninguno de los dos jamás comentó algo sobre esas afirmaciones tan racistas en cuanto a los pueblos subyugados del mundo ‘colonial’.)

¿Y qué fue lo que nos dijo Voltaire?

“La raza negra es una especie del hombre tan diferente a la nuestra, como la es la raza de los spaniel a aquella de los greyhound. … si su inteligencia no es diferente a la nuestra, por lo menos es bastante inferior. No son capaces de ninguna aplicación o asociación relevante de ideas, y parece ser que no sirven ni para el uso ni el abuso de la filosofía”.
(Nuestra libre traducción, Voltaire, Obras.)

Finalmente ¿qué fue lo que declaró la Revolución Francesa, la clase burguesa victoriosa como los ‘derechos del hombre’ en 1789?

“Cada asociación política tiene como su meta la preservación de los derechos naturales e imprescriptibles de los hombres. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión”.
Artículo 11, Declaración de los Derechos del Hombre y de los Ciudadanos, 1789.

Dentro de este contexto histórico fueron incluso Karl Marx y Friedrich Engels, quienes como hijos de su época y como fundadores del socialismo científico y filosófico hablaron sobre los “países bárbaros y semi-bárbaros dependiendo de los países civilizados”.

También sabemos, que Marx mismo encontró en las características ‘negroides’ de Ferdinand LaSalle un sujeto de burla, cuando lo llamó un ‘Negro Judío’, quien siempre “tapa su cabello lanoso con todo tipo de aceites y maquillaje”, y que “es perfectamente obvio, por la forma de su cabeza y el tipo de cabello, que es descendiente de Negros”.

Bueno, esto son nuestros queridos revolucionarios ¡hagámoslo mejor! La mejor defensa del marxismo es la auto-crítica, es decir la verdad, es la construcción de un socialismo veraz a escala mundial.

Es sólo conociendo la verdad, que nos emanciparemos.

El hecho de que pintemos a nuestros sagrados revolucionarios en blanco, no es remedio contra ninguna mentira blanca, ni iluminará nuestro futuro oscuro. Ellos no eran ni son dioses y esto es la razón de por qué los amamos exactamente como eran y como son, como víctimas del racismo y del capitalismo, quienes querían dejarnos un planeta socialista mejor.

A través del siglo XIX y gran parte del siglo XX podemos encontrar todo tipo de comentarios racistas provenientes de las plumas de grandes héroes revolucionarios. El marxismo siempre verde nos enseña que el capitalismo engendra el racismo y que el racismo alimenta el capitalismo. El que no niega totalmente el capitalismo, no puede liberarse de todas las formas del racismo.

La Iglesía católica no niega el capitalismo en Venezuela, por eso, "rechazaría un socialismo marxista". (Cambio de Siglo, 3 de agosto de2007)

El valor revolucionario del Manifiesto Comunista no está en los comentarios racistas de Marx y Engels, sino en la formulación de la primera teoría de la globalización del capitalismo y de la teoría revolucionaria del proletariado mundial para tumbar la explotación económica, la dominación política, y claro, la discriminación social, que generan las relaciones amo-esclavo en todas las fábricas del mundo, incluyendo aquellas de América Latina y Venezuela.

Original en Inglés: Franz J. T. Lee, Venezuela's sovereign people will decide if Marxism is obsolete or not!.
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=75139

tennyson@franzlee.org

http://www.franzlee.org


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Franz J. T. Lee


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