La Escuelita del Barrio. Propuesta de los trabajadores, Por un Modelo de Educación Alternativo en tiempos de Crisis

Hoy recuerdo como si fuese ayer a mi maestra Sara, la de la Escuelita del Barrio de la calle A.

La mayoría de las Madres del barrio, sostén y pilar de sus casas y hogares trabajaban todo el día, dobles turnos, en labores de Mantenimiento, limpieza, vendedoras y aún más. En la Ciudad de Maracaibo gran parte de los barrios fueron refugio de los desplazados provenientes en su mayoría de Colombia debido a las confrontaciones entre la Guerrilla y Gobiernos ultraderechistas, el cuento es largo y no se trata de ellos, se trata de los trabajadores. Trabajar largas jornadas y bajo crisis económica era y es una constante para las Madres solteras desplazadas y Criollas, pero esto no impedía que nuestras fuertes y perseverantes Madres dejarán de enviar al colegio a sus hijos e hijas, en los años 70 y 80 del siglo pasado.

Siempre recuerdo la pobreza en mi barrio, pero no era determinante está situación para justificar que los niños y adolescentes no estudiarán, por el contrario, era necesaria la educación como forma de garantizar un buen futuro y bienestar a la familia ,mejorando las capacidades y conocimientos de los Hijos (@s) de los trabajadores., aclaramos no se trata de aquellos años y estos, se trata de Los Trabajadores.

La Escuelita del barrio era obligación en la rutina de los niños, complementaba en el horario matutino la educación, esto no era igual en las lujosas urbanizaciones de la clase alta, sus hijos eran depositados en planteles a tiempo completo para enseñarles Inglés y modales lo cual no era garantía de que en un futuro no fueran corruptos o delincuentes, allí faltaba la maestra Sara y su regla de Madera.

La maestra Sara ejercía sin licencia, pero con decencia y valores su papel de maestra, la regleta de madera no faltaba y junto al abc nos enseñaron a respetar las normas del convivir y escribir, ninguno de sus alumnos se perdió en vicios y delincuencia y hay del que no llevará la tarea asignada del día anterior eso es responsabilidad. El recreo no era un penal, esa media hora era significado de saltar al mecate o jugar metras, al pise y degustar un cepillado de fruta de tres lochas, en el barrio la maestra Sara era respetada tanto por sus alumnos como por las Madres Solteras y Trabajadoras, un reglazo en la mano no humillaba ni traumatizaba al niño, por el contrario, lo disciplinaba, así eran aquellos tiempos.

Hoy agradezco a la Maestra Sara haber llenado el tiempo libre de letras , números y buenos consejos y de no haber existido la Escuelita del barrio muchos Chamos de esa generación no hubiesen aprendido a respetar a nuestros Padres y a muchos Padres y Madres a respetar a sus hijos y cultivar el valor de la honestidad que es parte del Honor de un ser humano y valor humano que evitaría a cualquiera estado gastos innecesarios en construcción de Cárceles en vez de escuelas, Cárceles donde la mayoría de los privados de libertad son de los barrios pobres ,por ello la necesidad de reinventar un modelo de educación para el trabajo

Cada Barrio debe contar con Escuelitas, Cada Casa, una Escuelita y Madres preparadas para asumir en las primeras etapas de la educación la responsabilidad que implica formar a nuestros niños y niñas en tiempo de crisis.

Un programa de educación que forje el hierro en la Siderúrgica, un obrero que maneje la química y la física y matemática sin licencia pero con conocimiento para aportar en la producción y Gobernantes con visión de Escuela para enseñar y no con visión burguesa para explotar por míseros Salarios a los trabajadores.

Gracias, Maestra Sara, por ese regalo de enseñanza que diste por real y medio a nuestras vidas.

Hoy hacen faltan muchas maestras Sara en Miraflores y muchas Escuelitas matutinas en los Barrios pobres de Maracaibo.



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Denis Ospino

Dirigente sindical


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