1822 a 2022: doscientos años de opresión e independencia

¡Feliz año 2022! Un año de purificación, de limpieza, de transformación, para los que están en la búsqueda de un cambio hacia un nivel superior. Desde 1822 la humanidad ha transitado por un gran cúmulo de cambios hasta el presente, han sido doscientos años (dos siglos), de opresión y de libertad, ambas trascendentales en este plano de evolución, de innovaciones, de sacudidas, de crisis, de eventos catastróficos, guerras, esclavitudes, revoluciones e independencias. Solo en el año 1822 se vivieron grandes eventos que hoy son dignos de revisión en el ámbito geopolítico, social y económico; pues aunque hayan pasado doscientos años, aún quedan vestigios del sistema perverso, de los grandes grupos económicos y del poder oscuro, en persistir imponer su dominio y control contra los pueblos que oponen resistencia a su salvajismo. Ilustro algunos extractos de la época: en enero de ese año, Liberia fue colonizada por negros estadounidenses; en Brasil, el príncipe portugués Pedro I de Brasil decide quedarse, contra las órdenes del rey portugués Joao VI, iniciando el proceso de independencia de Brasil. El 07 de abril, en la Gran Colombia, el gigante Bolívar se enfrenta a las fuerzas realistas en la batalla de Bomboná. El 21 de abril en Riobamba se da el combate de Tapi entre elementos de las fuerzas independentistas dirigidas por Antonio José de Sucre y las fuerzas realistas comandadas por el coronel Nicolás López. Cinco días después se crea el departamento de Ayacucho. El 02 de julio en Carolina del Sur (EE.UU.), en el marco del apartheid que azotó ese país hasta 1967, fueron ahorcados 32 esclavos negros, acusados de organizar una liberación no autorizada de esclavos. El 06 de septiembre, en Portugal, los constitucionalistas eliminan la Inquisición, establecida por Juan III (el piadoso). El 07 de septiembre, el príncipe Pedro proclama la independencia de Brasil, disolviéndose así el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve.

Otro hecho trascendental e histórico fue el ocurrido el 24 de mayo de 1822 en la Patria Grande: la batalla de Pichincha, la cual tuvo lugar en las faldas del volcán que lleva su mismo nombre, cerca de la ciudad de Quito (Ecuador), en el contexto de la Guerra de Independencia Hispanoamericana, como resultado del fracaso de las conversaciones de paz con el nuevo gobierno constitucional español que se negó a aceptar la emancipación de los territorios. Un año antes, el general Antonio José de Sucre fue enviado por Bolívar (presidente de Colombia), para ponerse al frente de las fuerzas que comandaban la liberación de la Real Audiencia de Quito, a los fines de anexarse esos territorios para formar la Gran Colombia. Sucre dirigió esta batalla contra los realistas (dirigidos por José Aymerich) para dar la libertad a Ecuador, ordenó a su batallón a atravesar la ciudad de sur a norte, en horas de la noche, escalando el volcán a 4.600 metros de altura, para vencer y completar la independencia que constituía la República de la Gran Colombia. A las 8:00am del 24 de mayo a las alturas del Pichincha se inició el combate. La batalla concluye con la victoria de las tropas independentistas del mariscal Sucre, suponiendo la independencia del territorio que constituye la República de la Gran Colombia. La batalla de Pichincha no solo marca la independencia del Ecuador de España, sino que también abrió aún más las puertas del sueño de Bolívar, de Sucre, de Manuela y sus guerreros. No se puede borrar de la historia la participación de Manuela Sáenz, quien combatió en esta batalla para sellar también la libertad de su país. Cuenta Manuela que muchos la maldijeron, que solo verla entre el fragor de la batalla les enervaba la sangre. Según ella un indio le dijo "mi capitana por usted se salvó la patria. Lo miré y vi a un hombre con la camisa deshecha, ensangrentada, pero era un hombre feliz, un hombre libre. Ya no sería un esclavo". La carrera militar de Sáenz comienza con la batalla de Pichincha, comprometida con la causa desde niña, por luchar contra los realistas; así la causalidad hizo posible el momento y lugar indicado. Sucre reconoce la importancia de Sáenz en la gesta independentista, afirmando: "se ha destacado particularmente doña Manuela Sáenz por su valentía; incorporándose desde el primer momento a la división de Húzares y luego a la de Vencedores; organizando y proporcionando el avituallamiento de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos… doña Manuela merece un homenaje en particular por su conducta". La batalla de Pichincha fue un acto de libertad, de independencia, liderado por guerreros que desafiaron al imperio español. El trío Bolívar, Sucre y Manuela fue fundamental para ayudar a construir la Gran Colombia.

Los sistemas políticos, económicos y sociales que los españoles impusieron en sus colonias del llamado "Nuevo Mundo" tenían un propósito de beneficiar al imperio español, al cual se sumó y ayudó el poder oscuro de la iglesia católica. Los monopolios mercantilistas forzaban a las colonias a vender y comprar solamente con ciertas compañías españolas, a precios ventajosos y no para los colonos. Los españoles impusieron un sistema jerárquico racial que oprimía a los indígenas y peor a los esclavos africanos, pero que también privilegiaba a los españoles sobre los criollos. Los criollos de ascendencia española, nacidos en las Américas, se veían bloqueados en sus ambiciones de servir a altos niveles del gobierno solo por el "accidente" de su nacimiento. Doscientos años de opresión e independencia han pasado. Del imperio español pasamos al imperio yanqui cuyas políticas no se diferencian para nada de las de aquel. Los gobiernos estadounidenses hacen honor a su dominio imperial para hacer referencia al expansionismo histórico que forman parte de la historia contemporánea y la vigente influencia política de dominación en todos los ámbitos a nivel mundial. Han diseñado doctrinas para justificar sus invasiones, atropellos, sanciones, invasiones y su culto a la "democracia", como: Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe y su Corolario Roosevelt, el Gran Garrote, la Doctrina de Seguridad Nacional, entre otros, y hechos como la conquista del oeste, la invasión a México, las guerras bananeras, la guerra hispano-estadounidense, las guerras de Vietnam, Irak, Afganistán; el embargo contra Cuba, Nicaragua y Venezuela; los golpes de Estado en Honduras, Venezuela, Bolivia y Brasil. Estos actos aberrantes, salvajes y terroristas tienen como propósito beneficiar su imperio, a través de las operaciones petroleras y/o de otras transacciones comerciales que permitan las actividades mercantiles con mayor fluidez, por eso cortaron las fuentes de ingresos del petróleo en Venezuela y evitar que sea explotada por otro país; destruyeron la moneda venezolana para imponer el dólar, fenómeno éste que ya ocurre en otros países del continente, ya que el imperio necesita oxigenarse de estos países en vista de su debilitada economía. A diferencia de 1822, este año 2022 no solo conmemoramos el Bicentenario de la Independencia del Ecuador, sino que estamos obligados a hacer otra batalla: la formación del hombre nuevo, la de la nueva consciencia de clase, la que Bolívar inició y Chávez no pudo concretar. Que muera la opresión y renazca la nueva independencia: La Patria Grande es la obra por concretar de los pueblos bolivarianos, de los hombres que como Sucre fueron leales a la causa independentista y que como Manuela no dudaron en tomar un fusil para sacar a los realistas. Vamos por la Patria Grande, y Venezuela será la luz del Nuevo Hombre que se gestará para la independencia por la libertad espiritual, hacia un nivel superior.



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Esmeralda García Ramírez

Licenciada en Administración Articulista

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