Guerra en la frontera, una batalla celebrada, pero difusa

Esta parte de frontera es disímil y paradigmática; aquí puede pasar cualquier cosa, aca no se sabe quién es el enemigo, lo que hace confuso celebrar la ganancia de una batalla, más, cuando esta no es ganada y sostenida bajo una estrategia estructural.

Por acá se transporta: Gasolina, Urea, Cigarros, Cocaína, Marihuana, medicina. Dependiendo del rublo.

En todas estas cosas que trastoca la justicia, participa un dinero proveniente de los grandes capitales de la región, del país y del extranjero. La participación del capital se diluye entre el internet y la complicidad de los aparatos del estado.

Los capitales participantes hacen sus inversiones a través de internet, por lo cual sus inversores son disimiles, es tan amplio el mundo de inversión del delito, que en ese mundo abundan opositores y chavistas en igual granel.

En la cocaína los grandes jefes militares (Guerrilla, Ejército, paramilitares) nivel medio, son simples peones que participa en el cobro de peaje, extorsión u apoyo logístico del delito; en el campo de acción estos grupos se entienden y prestan para sobrevivir; pero hay momentos de contradicción, cuando aparecen los visos de interés político o de estado.

Allí, la delincuencia común son tercerones, son peones al destajo y al final, los de las fotos de los periódicos y los que cubren los huecos de las cárceles.

Esta característica hace que para la línea de defensa de la frontera, exista un ejército o aparatos policiales comprometidos; no se sabe es con quien están, ya que son amigos parciales. Hoy, o por ahora, ello le facilita al alto comisionado del gobierno, la captura de los paramilitares; lo que ocurre es que los Elenos tienen que poner sus barbas en remojo, ya que mañana no se sabe quien dirija este coroto; lo que hace de esta frontera disímil, una antinomia de la verdad y la justicia.

Colombia en su política de falsos positivos, siempre estuvo apoyando los grupos paramilitares y su ejército, lo que le ayudó a desplazar la guerrilla de lugares donde estos dominaban. Este ejemplo hoy lo sigue el gobierno venezolano, bajo el lema "lo que es igual, no es trampa".

Ante una eventual invasión por parte de potencias extranjeras, el vocero del gobierno central, llamado el Protector del Táchira se encuentra con ese panorama. Midiendo bien las distancias se propone cumplir con el desalojo de los Paramilitares "Urabeños, Rastrojos, Pelusos Etc ) de parte de la frontera que estos dominan.

Para atacar y desalojarles, misión a cumplir, tiene y ha tenido que contar con miembros de las instituciones gubernamentales que ayer eran merodeadores y cómplices de estos nombrados.

Una cosa clara se ve, el Protector del Táchira, ha establecido dominio desde septiembre del 2019, hasta la fecha, del lado de la frontera, ayer dominada por los paracos (Boca de la Grita, Orope, Colon, La Popa) misión que le fue encomendada; posicionando allí al Ejército de Liberación Nacional (Elenos). Sin embargo, las fichas que ayer mantenía el correaje de la corrupción y contrabando, hoy, es parte de su apoyo para el desalojo de unos y otros.

Los peones del ayer, permanecen en sus puestos, con su voto de confianza. Es posible que la información dada, le ayude por ahora desplazar al enemigo; pero, hasta ayer, estos amigos del enemigo, eran muy amigos.

Lo que hay que aclarar, para su defensa, es que en esta guerra lo importante es asegurar un ejército de Vanguardia y no la modificación del correaje del contrabando, el cual garantiza vida de los grandes capitales. Atacar el gran capital, no es su encomienda.

Esto último hace de su estrategia de vanguardia y misión cumplida, algo débil y vulnerable en una guerra; ya que el enemigo, es posible, que lo tenga en la propia casa y mañana se les voltee; sean unos u otros.

Al igual que nuestros libertadores mantuanos, el objetivo de nuestro protector, no es darnos la libertad, sino mantener el poder. Lo que hace de las batallas ganadas y celebradas, algo difuso y de eterno dolor para los que vivimos en un país, en donde cualquier lugar, se hace frontera.


 



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Gabriel Omar Tapias

Investigador

 gotapias@gmail.com

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