No hay oposición democrática ni periodismo responsable

Entre las imposturas políticas que pretenden congraciarse con los oposicionismos venezolanos y extranjeros injerencistas, está la de hacerles carantoñas afirmando que "hay una oposición democrática". Esa premisa es tan falsa, como la otra carantoña perversa y dañina que practican con los premios que otorgan anualmente las instituciones del Estado venezolano y del gobierno bolivariano, socialista y chavista a periodistas palangristas e inmorales que laboran en los medios de comunicación privados y se dedican a atacar al gobierno, abierta y veladamente, en los canales televisivos, Globovisión, Televén y Venevisión, en donde están, férreamente, decididos a derrocar al Presidente Nicolás Maduro y borrar todo signo del chavismo en el panorama venezolano. Aquí no hay oposición democrática, sino oposicionismos golpistas ávidos de poder y para ello se arrastran a los designios imperiales. Y no hay periodismo responsable, sino palangristas cohonestadores del golpismo y la mentira a quienes debemos enfrentar y confrontar abiertamente, como actores políticos que son y no tratarlos con melindres, porque eso no cambiará la línea editorial golpista.

Muchos de nosotros olvidamos, entonces, que la psique del verdugo y la del asesino, que odian irracionalmente, operan sin que jamás les mueva la piedad o la compasión hacia el que agreden, como esperan alcanzarla los carantoñeros. Es, por recrearlo de alguna manera, como un síndrome de Estocolmo político, pero fallido.

En las actuales circunstancias políticas de la República Bolivariana de Venezuela, esta oposición está jugando sucio al país, cuyo fin es "La Salida" de Nicolás Maduro y con él, la de gobernadores, alcaldes y todo funcionario público que sea chavista.

Ya lo oposicionismos obtuvieron su primer triunfo con la guerra económica, cosechando odio contra Nicolás Maduro en las largas colas frente a los comercios antes de diciembre pasado del 2015, lo que permitió que corruptos, guarimberos empresarios ladrones y asesinos cuartorrepublicanos llegasen a la Asamblea Nacional (AN), gracias al electorado clientelar e irracional, que solo entiende de las relaciones sociales de producción capitalista, cuya mayoría la conforman jóvenes quienes castigaron al gobierno, sin importarles y sin saber el nombre de a quienes eligieron.

Luego, esos oposicionismos golpistas, desde la trinchera parlamentaria amenazaron con salir de Maduro y del chavismo en seis meses, por diversas vías, entre las que ejecutaron la solicitud de la activación del Referendum Revocatorio (RR) del Presidente Nicolás Maduro, aunque, entre ellos mismos, se boicotearon, al cometer fraude en las firmas, hecho que debe obligar, tanto al Consejo Nacional Electoral (CNE), como al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), a anular dicho proceso, por todos los vicios y delitos cometidos por esos oposicionismos disfrazados de megapartido llamado MUD, que debiera anularse como organización política, por cuanto es una mampara para concertar delictualmente y usarla para fines no democráticos.

Y en esa seguidilla de delitos, están las locas resoluciones parlamentarias, que buscan desinstitucionalizar al país y, sobre todo, vender mediáticamente al exterior, una situación de ingobernabilidad y quiebre institucional que no existen, más allá de que los delitos cometidos desde la AN, que no han sido sancionados ejemplarmente, gracias a la laxitud que caracteriza a la justicia venezolana al servicio de la burguesía y al fascismo político, con una mayoría de jueces y magistrados a los que los mueve el cochino dinero en billetes verdes, aunque la duda puede corroborarse en las constantes salidas y entradas de estos personajes a los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), mientras, deliberadamente, hacen colapsar el sistema de justicia venezolano, con casos y juicios sin sentenciar o mal sentenciados.

Pero, más allá de las macabras acciones de los oposicionismos golpistas, están quienes han hecho de esta guerra económica el gran negocio y no han sido tocados, lo que significa que las largas colas irán en aumento, el desabastecimiento programado se agudizará, la especulación de usureros se profundizará y las culpas contra Nicolás Maduro llegarán a la estratósfera, como estrategia política para liquidar al chavismo. Se trata de los comerciantes, pseudoempresarios y pseudoproductores, nucleados en Fedecámaras-Venamcham. Es a ellos a quienes hay que enfrentar y doblegar para acabar con las colas en comercios y servicios, porque ha llegado el momento en que ellos ganan esta guerra económica o el chavismo los líquida del panorama político económico venezolano en favor del Pueblo. El resto de los oposicionismos sólo son títeres y marionetas que se mueven de la mano de quien les mata el hambre, ambiciones y sus vicios. Dejemos las carantoñas con quienes agreden al Pueblo que padece las colas en comercios a precios leoninos, como estrategia política de los oposicionismos, que son cohonestados por los palangristas de la comunicación en los medios impunes privados.



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Luis Alexander Pino Araque


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