Alquimia Política

Pedro Páramo y las voces del pueblo

Entre 1953 y 1954, el oficinista del Servicio de Migración, que había nacido en Apulco, situado en el Municipio de Zacapoaxtla (en el Estado de Puebla) México, en 1917, Juan Rulfo, escribió “Pedro Paramo”, un relato que cambiaría la arquitectura de la narrativa latinoamericana…La trama del relato en sencilla, quizás por eso es tan complejo su significado.

Rulfo cuenta la historia del hijo de Pedro Páramo, Juan Preciado llega a Comala para buscar a su padre, al que no ha conocido, en un viaje que tiene su esencia en el hecho de ser una búsqueda de la propia identidad. Solamente que cuando llega a Comala se encuentra con un lugar deshabitado, lleno de fantasmas, ánimas en pena de los que allí vivieron.

En este sentido, a lo largo de lo recorrido por el pueblo de Comala, tendrá ocasión de conocer, a través de las conversaciones con estas animas en pena, cuyo estado irá percibiendo a medida que pasa el tiempo, dado que aparentan ser seres vivos, el pasado colectivo de Comala y la historia de Pedro Páramo, el cacique que tanta importancia tuvo para que el pueblo se convirtiese en un mundo de muertos. Cuenta Rulfo que cuando Juan Preciado toma plena conciencia de su situación en este mundo de muertos, muere aterrorizado, pero desde la tumba continuara conversando con Dorotea, quien le seguirá informado del pasado de Comala.

Según expresó Augusto Roa Bastos, la obra constituye sin duda una literatura alternativa escrita que se inscribe en los márgenes, abiertos hacia las culturas orales, de la cultura escritural hegemónica. En la escritura de Rulfo, la voz se convierte en elemento plástico con cualidades particulares que le permiten ser percibida en otros sentidos: "’¡Despiértate!’, vuelven a decir. La voz sacude los hombros. Hace enderezar el cuerpo. Entreabre los ojos…”; y más adelante podemos leer: "¿No oyes? ¿No oyes cómo rechina la tierra? -No, Susana, no alcanzo a oír nada. Mi suerte no es tan grande como la tuya. -Te asombrarías. Te digo que te asombrarías de oír lo que yo oigo."

La obra “Pedro Páramo” posee múltiples estilos que son introducidos por los mismos personajes; estilos que pertenecen a los diferentes estratos sociales del medio rural y a la tradición oral. Los personajes son portadores de sus propios discursos, sin mediación alguna del narrador, los cuales se integran al texto desde la memoria de alguno ellos. La estructura y significación de los personajes más destacados, valga mencionar a Pedro Páramo, Susana San Juan, los hijos de Pedro Páramo, el pueblo, entre otros; el personaje central es el pueblo, aunque otros intérpretes de la obra de Rulfo, atribuyen a Pedro Páramo la carga de personaje central. En realidad es el pueblo; un pueblo muerto donde no viven más que ánimas, donde todos los personajes están muertos, y aun quien narra está muerto. Se podría pensar en Comala como un personaje colectivo y tipificado; los personajes que asoman en los murmullos de sus paredes y calles son personajes con caracteres individuales en su mayoría.

En este aspecto el dramaturgo colombiano Henry Díaz Vargas, vinculado con la Escuela Débora Arango en Envigado, autor de “La sangre más transparente” y “El Cumpleaños de Alicia”, entre otras obras dramáticas, expresó, acerca de la novela Pedro Paramo, que Juan Rulfo encontró el tono de la novela cuando regresó al pueblo donde vivía, treinta años después, y lo encontró deshabitado. Dijo: "La gente se había ido, así";

Los pueblos, explica Díaz Vargas, se desocupan por una ira de Dios o la violencia de los hombres. Pedro Páramo es el caso representativo del cacique provincial, Rulfo recorrió su México y conoció cacicazgos tremendos, ubicando al personaje en Jalisco, apreciándose el entorno juvenil donde se crió el autor y legándole a la novela ese espíritu muy característico de Latinoamérica: la violencia. La violencia en el campo es ancestral y se registra en muchas novelas; la historia se resguarda en ánimas en pena en atmósferas definidas de sus miserables muertes sin perdón ni bendición y sus elementales vidas padecidas; los personajes de la novela parecen personajes teatrales porque entran a escena no a configurarse. Ya están estructurados lo que les hace personajes excepcionales.

Desde el punto de vista técnico, Rulfo se vale de un lenguaje limpio; relacionando a Pedro Páramo, odiado y respetado, con los demás personajes en ese clima de violencia y desamor, por lo tanto es de la violencia, utilitarista, arrebatada y desalojada de los sentimientos, de tierras y ganado, así como la compra los perdones y de conciencias, el escenario que describe un autor que reivindica la traición, sometimiento físico y religioso, chantaje, violaciones carnales y hegemonía, como los padecimientos de esta raza cósmica, en palabras de Vasconcelos, que fue conquistada y deshumanizada bajo la fachada de un proceso de conquista falsificado por la cartografía imperialista del siglo XVI.

Rulfo introduce el elemento de las guerras de los cristeros y otras denominaciones, como parte de ese amor paralelo que ayudó a crear esperanzas en algunos pueblos de nuestra América hispánica; la violencia no cambia porque el hombre, su ambición y su condición humana no cambian. Lo que cambia son los métodos, sentencia Díaz Vargas; la vida rural se ha vuelto estadística oficial de muertos, desplazados y víctimas. El campo, destaca Díaz Vargas, crece y se debe mirar aún con los ojos de quien le duele su tierra y no busca estadísticas de sus sufrimientos.

Díaz Vargas recuerda una anécdota muy simpática de Juan Rulfo (quien fallecería en 1986 de cáncer en el pulmón): “…viviendo ya en la ciudad de México, le preguntan por qué no había escrito más, él respondió, porque se murieron los que me contaban las historias". A días (próximo 12 de Octubre) de cumplirse 522 años del encuentro sangriento y despiadado de los denominados dos mundos (la Europa primera y la Europa segunda), valga motivar a releer “Pedro Páramo” como un testimonio de las voces del pueblo en el medio de ese cementerio de víctimas y victimarios en el cual quedó dibujada el origen moderno de América Latina.



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Ramón Eduardo Azocar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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