El fin de la critica III

(la conspiración no es contra el gobierno es contra el pueblo en lucha)

El Pueblo en Lucha es una caracterización concreta del oprimido que se levanta contra su propia condición de sumisión a lo cual lo condenan determinadas relaciones de poder. Es una ética que se origina desde la propia condición del oprimido entendiendo que ella nada tiene que ver con la moralidad del bueno sino en el deseo del alzado que convierte una necesidad que nace en el interior de su sentir deseoso en una  etica, es decir, en un principio de vida y por tanto en una forma de conciencia y una característica de la acción personal y colectiva. Por ello poco a poco el pueblo en lucha se nos ha convertido en una realidad y al mismo tiempo en una categoría política muy propia de estos tiempos. Una realidad porque hay alzados y en una categoría porque esos mismos alzados de pronto han hecho de su actitud un principio que ordena la forma en que han de ubicarse ante la realidad que los aplasta.

Los burgueses europeos que hace más de dos siglos liderizaron grandes revoluciones se asumieron como cuidadanos (los que se definían ajenos y contrarios al mundo tradicional de la nobleza),  convirtieron dicha condición en una categoría política ordenadora del mundo y de los humanos que ellos habrían de gobernar. En nuestro caso, convertidos los ciudadanos de ayer o en marionetas legalizadas suscritas a las necesidades de compra y venta en las que se sostiene el sistema-mundo capitalista de hoy, aparecen los pueblos que han hecho de su lucha y de la lucha emancipadora en general un principio ético y vital.

Es una categoría que luego podrá ir tomando otros signos, eso esta en la vida de las verdaderas categorías del pensamiento revolucionario siempre se renuevan y vuelan más lejos, pero que en todo caso nace entre nosotros por una razón muy sencilla: lo que era el pueblo -o movimiento- bolivariano que sirvió de espacio de unidad para quebrar los cimientos constitucionales y partidistas de la cuarta república, el pobre poco a poco lo fueron convirtiendo en soporte de candidatos y dirigentes rojitos que ahora además de ser bolivariano es chavista, cristiano, socialista, revolucionario, patriota, etc, en un ciclo mas o menos previsible de atrapamiento burocrático de toda la simbología rebelde original. Pero esos son lenguajes de la captura que solo se dan en el mundo virtual, en la demagogia del verbo donde el acomodado en los asientos de un poder cada  vez más temeroso de revolucionar al menos en algo el orden de desigualdad y sus características y estructuras propias, buscan perdurar allí  mimetizandose con el imaginario libertario que dio origen a esta maltratadísima revolución.

Frente a esta circunstancia el lenguaje apasionado de toda revuelta histórica se raya y designifica cada vez más y a la final ¿qué es lo que queda?.. se dirá, defíneme como te de la gana, mañana si quieres seremos divinos y encarnados, supremos como ahora se le dice a Chávez, pero en definitiva lo que aquí realmente perdura es que hay suficiente pueblo que sigue en lucha;  hay Pueblo en Lucha y esto ya es un principio de vida, una circunstancia que se destaca en el pueblo que nada tiene que ver con los recintos del Estado y su crisis interminable que tanto te preocupan, mas bien los odia.

Lo cierto es que estamos involucrados dentro de un momento histórico totalmente único donde las estructuras de gobierno por la propia crudeza de la discusión de fondo poco a poco se retira de ella y simplemente actúan como un animal desesperado no queriendo reconocer otra cosa que la cosa esta fea. Es allí donde ese pueblo en lucha lo ve y le pide respuesta inteligente, crítica y autocrítica, que se pare y accione desde las perspectiva del palabrero revolucionario que promueve. Pero no, esto es un imposible y ese pueblo en lucha lo sabe, los candidatos oficiales a alcaldes en su inmensa mayoría lo reflejan. Ahora resulta que de nuevo estamos metidos en una nueva conspiración que le sirve de argumento para justificar lo injustificable llevando a una masa importante de la población adscrita a las bases de la burocracia y del PSUV a promover movilizaciones realmente humillantes a cualquier pueblo que se vea con conciencia.

Movilizaciones como la que acabamos de ver de centenares de personas hondeando banderas chavistas marchando hacia Fedecamaras para llamarlos golpistas porque hambrean al pueblo, desatan la guerra económica contra él, promueven el desabastecimiento y así sucesivamente. ¿Cómo puede ser compañeros que lleguemos a la indignación de ir donde el amo a reclamarle que no nos da la comida prometida después de haberle regalado los millardos de dólares que el gobierno les dió?. ¿Es que no se dan cuenta que esta es la actitud del esclavo que va donde el amo a reclamarle porqué no lo provee del alimento que le prometió?, ¿Cierto que al decir: si no nos alimentas te denuncio, es el perfecto contrario del pueblo que confrontó el saboteo petrolero del 2002, es de hecho una actitud propia del esclavo ni siquiera del asalariado?¿Porqué no invertimos el marcha y vamos directamente al BCV y el Ministerio de Finanzas y que nos den las razones del porqué se le dió a ese basurero empresarial una masa tan gigantesca de dinero?. ¿Por qué no nos alegramos de ese saboteo  así al fin los metemos a todos presos?.¿Dónde esta el negocio de todo esto, conspiración incluida?...preguntas sobraron, las respuestas muy pocas, cuando mucho porque están conspirando. Una perfecta tautología metida en la cabeza de miles donde el problema es que los conspiradores parece que de nuevo están conspirando y vamos a reclamarle que están conspirando de nuevo. Ese no es el pueblo en lucha, así somos unos pobres diablos defendiendo la majestad de los poderosos y reclamándoles falta de misericordia con sus súbditos.

Lo que es evidente es que sí hay un movimiento conspirativo ya generalizado. ¿Contra el gobierno?. NO es contra la revolución, contra el pueblo en lucha que no participa de marchas de autohumillación  ni de odios fascistas ni se queda entrampado con un argumento que mas bien reconoce lo inútil que ha sido quitarle espacios a la burguesía para luego dárselos a una burocracia que en sus mandos principales se hará ella misma burguesa y acelerará superando picos inauditos en la historia continental los niveles de enriquecimiento y monopolización de la burguesía bancaria e importadora tradicional. Semejante movimiento ha creado un caos no una revolución. Es una rotativa negociante y archilucrativa que se delata ella misma al decir a estas alturas después de casi 11 años de haberse anunciado la creación de sistemas de abastecimiento estatales paralelos a los monopolios de distribución privados que estos todavía guardan todo el poder para paralizar los sistemas básicos de abastecimiento alimentario. ¡Qué gobierno pa corrupto y cobarde carajo! ¿No es eso es lo que dicen hasta los más chavistas?.

Efectivamente hay segmentos dentro y fuera del gobierno que pueden estar interesados en tumbar el gobierno, es muy seguro, circunstancias como estas facilitan el despliegue de cualquier cantidad de ambiciones de poder que están muy bien instaladas en las cúpulas civiles y militares de este país sean socialistas o derechistas. Todas las agencias imperiales de desestabilización necesaria estarán balanceando esta cisrcunstancia. Pero ninguno de ellos reclamará a nadie lo que realmente esta pasando y es que no hay paso adelante que el movimiento obrero, campesino o urbano de en función de quebrarle el espinazo a los ordenes de poder y propiedad en este país para que en nombre de la revolución o los intereses del país democrático -dirán los otros-, se reprima, se amenace, se encarcele, a ese pueblo que sí esta en lucha, que no cree en el poder de ninguna conspiración frente a un pueblo movilizado y dispuesto a tomar poder. Eso ya lo sabemos y lo vivimos no son ilusiones huecas. Ya haremos un balance de lo que está sucediendo pero en la medida en que nos acercamos más a las zonas de conflicto es más evidente este retroceso, cosa que sí constituye una verdadera conspiración contra el proceso revolucionario.

Ahora bien, es de reconocer entonces que estamos ante un caos con más de cincuenta por ciento de inflación, sin desarrollo alguno de la producción, con la multiplicación en todas las regiones del país de unos de niveles de contrabando y corrupción civiles y militares bestiales, con un problema terrible de abastecimiento, con una devaluación de hecho que quiebra todo salario, viendo como se reintroducen por todos lados los mismos personeros de la cuarta república en los mandos de gobierno (medalla que se merece el fabuloso Arias Cárdenas y su congénere Rangel Gómez entre otros), como se abandonan inversiones espectaculares de maquinaria e infraestructura. Y sin embargo, todo el modelo corporativo-burocrático en su línea fundamental que no es otra cosa que el poder absoluto sobre la inversión, distribución y regalía de la renta petrolera en absoluto secreto e impunidad, no parece ceder ni un ápice, súmese todos los elementos de bloqueo a la socialización de los pocos medios de producción que se han podido recuperar en mas de una década . Esto quiere decir que este caos continuará y agudizará sus consecuencias políticas en la medida en que tanto a escuálidos como la burocracia de gobierno se seguirán confrontando con sus argumentos de conveniencia mientras la indignación crezca y el fantasma del golpe se haga mas latente llegando a una situación muy parecida a la del postperonismo (1973-1976) que efectivamente terminó en un golpe atroz que ya conocemos.

Es entonces donde podemos entender como mucha más razón que el pueblo en lucha, el sustrato social dispuesto a la pelea y que ha aumentado su hegemonía y poder constituyente en estos años es el centro de todo el panorama político en adelante. No es la conspiración del ambicioso, no es la agitación del fascista, no es el chantaje humillante de la burocracia, no es el candidato triunfante, es ese pueblo en lucha. No hay política posible a estas alturas (si realmente entendemos por política la acción conjunta sobre el devenir colectivo y no una carrera mercantil por pedazos de poder) que no pase por buscar a como de lugar los lugares síntesis de ese pueblo en lucha donde se encuentra: constituyendo comunas libres y reales, promoviendo el control obrero y el desarrollo productivo, aumentando la capacidad de defensa propia, multiplicando las fortalezas culturales y comunicacionales, liberando el conocimiento. Por muy debilitado que este como siempre hemos reconocido, su constitución como fuerza dirigente de la revolución por encima de cualquier gobierno, Estado o conspiración que pretenda acabarlo es la única salvación que tenemos. Ese poder es superior a cualquier constitución, ley u orden institucional, está de hecho sentido así por quien asume esta condición. Esto no quiere decir anarquía en su peor y deliberada interpretación, es por el contrario saltar de la manipulación conspirativista y ubicarse en el lugar que estamos que nos es otro que de la revolución social indispensable. El Estado rentista llego a los bordes de su crisis, eso es todo lo que está pasando y eso nos debe alegrar. Pero ahora nos toca a nosotros, hacer lo que ha debido hacerse años atrás donde efectivamente estaba montada una conspiración triunfante por momentos destrozada luego por ese pueblo en lucha.

Por eso hablamos de una categoría política en gestación que cambia por completo la interpretación del momento y la ubica donde ella debe estar: en una encrucijada donde tendremos que decidir si estamos dispuestos a la revolución o no, si estamos dispuestos como ayer pero en ordenes superiores de reorganización de la sociedad y sus fuerzas productivas a confrontar de lleno la conspiración contra ese pueblo en lucha que no terminará nunca en la medida en que dejemos existir a los sujetos de poder, a la carroña burocrática y burguesa que sobrevive...la critica se acabó.



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Roland Denis

Luchador popular revolucionario de larga trayectoria en la izquierda venezolana. Graduado en Filosofía en la UCV. Fue viceministro de Planificación y Desarrollo entre 2002 y 2003. En lo 80s militó en el movimiento La Desobediencia y luego en el Proyecto Nuestramerica / Movimiento 13 de Abril. Es autor de los libros Los Fabricantes de la Rebelión (2001) y Las Tres Repúblicas (2012).

 jansamcar@gmail.com

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