Cooperativas ó Empresas Socialistas


El deber social, la responsabilidad social empresarial o los intereses de la clase trabajadora

Resulta importante establecer algunas distinciones entre las empresas socialistas y las cooperativas; así como, entre los capitalistas buena gente (capitalismo humanizado) y las empresas socialistas. Respecto a las cooperativas estas se proponen como organizaciones productivas cuya propiedad pertenece por igual a los asociados, que en general son trabajadores en la misma cooperativa. Estas organizaciones productivas a diferencia de las empresas socialistas no tienen por objeto el desarrollo de una ideología socialistas y, mucho menos, cubrir las necesidades de la clase trabajadora. Las cooperativas al igual que las empresas capitalista se caracterizan por desarrollar una ideología capitalista que hace a un lado las necesidades particulares de los trabajadores de la empresa; así como, las de la clase trabajadora, para concentrarse en la apropiación del plus valor a fin de participar en el juego de clases sociales que propone el capitalismo. Un juego cuya regla de oro consiste en diferenciar a los que tienen todos los privilegios de la sociedad de los que no tienen nada o muy poco. Sin embargo, en este contexto las cooperativas se convierten en el desahogo que le ofrece el capitalismo a los trabajadores más organizados y conscientes o, simplemente, más rebeldes para descargar y canalizar su energía revolucionaria.
Por su parte, las empresas socialistas tienen como objetivo fundamental la creación de una ideología socialistas que responda a las necesidades materiales y espirituales de la clase trabajadora. Su función social es empoderar a todos los trabajadores del plus valor que crean a fin de lograr una mayor y mejor calidad de vida para todos los trabajadores y trabajadoras. En las empresas socialistas priva la unidad en la diversidad para aprovechar al máximo las capacidades de todos y cada uno de los trabajadores; pero, también priva la unidad en la diversidad para cubrir las necesidades de todos los trabajadores, dentro y fuera de la empresa.
En otro orden de ideas, el capitalista buena gente piensa que el socialismo consiste en repartir generosamente parte de las utilidades de la empresa entre los trabajadores. Paradógicamente, el dinero no hace la diferencia entre una empresa capitalista y otra socialista. Por más que se le paguen mejores utilidades a un trabajador cuya ideología se basa en la explotación de su mano de obra y en el consumo irracional capitalista; nunca será un trabajador socialista. El socialismo tiene una base material, que no deja de ser importante; pero, la esencia del socialismo es ideológico. Es la forma en que piensan los trabajadores de dirección y de ejecución lo que hace que una empresa sea capitalista o socialista. Son sus valores y su cultura la que las hacen de una manera o de otra. La forma de distribuir el plusvalor es una mera consecuencia de su naturaleza. Esto lo descubrió hace algún tiempo el capitalismo, de allí que para bajar tensiones planteen la responsabilidad social empresarial o la humanización del capitalismo.
El capitalista buena gente que levanta las banderas del deber social nunca llega al socialismo, no importa que se trate de un individuo de avanzada o de un capitalismo de Estado. A lo más, pueden llegar a posiciones socialdemócratas que pretende ver socialismo en el suministro de algunos elementos que mejoran la calidad de vida de los trabajadores en materias como la salud, la educación, las vías pública o los servicios básicos. Suministros que no cuentan con la participación protagónica, consciente y transformadora de la clase trabajadora. Sólo con una disciplina que obligue a los trabajadores y trabajadoras a romper con la ideología capitalista y le permita asumir su función social transformadora dentro de la empresa y en el marco de la clase trabajadora se puede viabilizar el socialismo. Una disciplina (una acción consciente del trabajo) que le permita la construcción de valores socialistas y lo empoderen no solo del beneficio material de su trabajo sino de la responsabilidad que cada uno de ellos tiene respecto a sustentabilidad y sostenibilidad de la empresa socialista. Solo cuando el trabajador se hace responsable del trabajo colectivo de la empresa asume los riesgo de la misma y vibra al ritmo de su devenir: exigiendo cuando la empresa y la clase trabajadora pueda dar y dando cuando la empresa y la clase obrera requiera su aporte.
No es con la ideología capitalista de los que levantan la bandera del deber social ni con la responsabilidad social empresarial con lo que se construyen las empresas socialistas: se construye con una poderosa ideología socialista cuyos valores y cultura rompa las cadenas de dominación y auto dominación capitalista de las trabajadoras y trabajadores. Viviremos y venceremos, que viva el socialismo, Carajo



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Néstor Aponte


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