Los migrantes invisibles en Venezuela

Siempre he postergado escribir ese artículo, siempre hay algo más importante que pensar y discutir: el futuro de nuestra revolución, por ejemplo, o como unir los bases y la gente más radical… Pero también hay que hablar de eso do los migrantes, porque es algo poco hablado y sabemos que una revolución es compleja, con muchas trincheras.

Entonces vamos a hablar de eso: de la solidaridad y buen trato que recibimos los recién llegados, y también del racismo que percibimos y los obstáculos que enfrentamos. Voy a hacer críticas con dos propósitos: informar lo que quizás muchos no sepan y señalar unos problemas para que podamos mejorar, en este caso, la revolución respecto a la solidaridad e internacionalismo. Todo eso dentro de la idea de que los seres humanos somos bellos por nuestra diversidad, tenemos todos los mismos derechos a pesar de las fronteras falsas que otros dibujaron sobre la tierra, y que la clase obrera y la clase pobre tiene una lucha sin fronteras también.

De lo bueno, puedo decir que en Venezuela, a diferencia de casi todos los demás países, los migrantes tenemos acceso a salud gratis (a través de los CDI, los Barrio Adentro, y los hospitales públicos). Tenemos acceso a algunos otros benéficos,-si no todos- como el Mercal, el Metrocable y otros, e incluso me inscribí en la Misión Vivienda, aunque no sé si eso se dará. No experimentamos violencia por tener acento o un rostro diferente, y el gobierno no nos culpa por problemas que no hemos causado, como el desempleo; algo bastante común en otros países. Es fácil que los gobiernos de otros países culpen al recién llegado, al diferente, por problemas que son de ellos mismos. Y en términos de solidaridad, la lista es muy larga- la ELAM es bella, la asistencia que manda Venezuela a países que necesitan ayuda, la colaboración con Cuba (solidaridad recibida, y dada) entre otros ejemplos.

Pero también hay poco esfuerzo para entendernos a los migrantes. Hacia “los Chinos” hay mucho racismo sutil. Solamente el poner todos en un solo grupo, como si todos fueron lo mismo y el único de interés de ellos es su nacionalidad. Solamente llamar una tienda “la tienda china” o comentar que “los Chinos son todos x” es racismo. La expectativa de los Venezolanos que ellos, la gente de China, se adapten a la cultura Venezolana y que no hay ninguna responsabilidad por parte de los que nacieron aquí de conocerlos y comprenderlos y respetar sus diferencias, es racismo. Detrás de los comentarios sobre la gente de China, comentarios que suelen ser negativos, con frecuencia hay una actitud de superioridad, en lugar de apreciación de la diversidad humana y las muchas formas de expresarse, de vivir y de ser. Existe también una suposición de que la gente que tiene tiendas aquí puede representar a todos los mas de mil millones de personas en China.

Por mi parte, he sentido incluida casi desde el principio, me ha sido fácil integrarme, participar y apoyar al proceso revolucionario. Me he sentido muy bienvenida acá, y lo agradezco bastante. Sin embargo también hay racismo muy sutil. Mucha gente me dicen europea, o Norte Americana o gringa, aunque soy de Australia; que está en otro continente, con una historia e identidad totalmente distinta. Me gritan en la calle en ingles, asumiendo, por mi color de piel, que hablo ingles. Juzgar a alguien por su color de piel- no importa cual color sea – es racismo.

Muchas veces camaradas de lucha me han dicho “es que así es la cultura Venezolana” para discutir con alguna opinión mía. Me tratan a veces como extranjera aunque vivo aquí, y tengo muchos años ya viviendo aquí y dando mi vida a esta parte del planeta y su revolución. Aunque son camaradas revolucionarias que saben que revolución es CAMBIO, asumen la cultura Venezolana como algo estática, ya decida hace siglos, y no incluyen los migrantes como parte de esa cultura. Y eso a pesar de que, si uno no es indígena, uno es migrante aquí- recién llegado hace 10 años o hace 50 o hace 200. Fíjense que si un caucásico de EEUU dijera a otro que vive allá pero que nació en México, “pero no entiendes la cultura norte americana” seria obviamente racista y exclusionista, seria limitar la “cultura norte americana” a la cultura de la raza dominante pues. En Cuba, dicen de los migrantes “cubanos nacidos en otros países”; eso me parece más bonito.

Hay que entender los origines de ese racismo. Creo que está vinculada con la misma mentalidad racista que a veces existe hacia gente afro-descendiente. Creo que también hay poca consciencia y educación sobre los migrantes. Hay millones de migrantes aquí, pero la mayoría son de Colombia, y los que somos de otros continentes, somos mucho menos y quizás por eso, siendo medio invisibles, es un asunto medio ignorado. También, los medios privados difunden estereotipas sobre la gente de afuera y incluso sobre la vida afuera (vivir en un país capitalista e imperialista no es tan rico ni tan fácil como representan, de hecho en mi opinión personal es horrible).

También hay que señalar unos obstáculos que enfrentamos los migrantes. De los más grandes: la vida incierta. Es casi imposible conseguir una visa de trabajo, y luego la residencia, lo que significa que no nos sentimos seguros aquí, no podemos planificar nuestro futuro, no podemos pensar en hijos, o pareja, o una casa propia, no podemos planificar mucho. No tenemos los plenos derechos de trabajadores (de cesta ticket, de una jubilación, de bono de fin de año, de reposo pre y post natal, etc.), aunque todos trabajamos (para sobrevivir, es necesario). (Y claro, entiendo que no solamente son los migrantes que enfrentan esa situación, pero ese es el tema de ese artículo).

Recientemente era posible ir a Colombia cada tres meses, y renovar la visa turística. Era una ladilla enorme y además costosa, pero era una manera de quedarnos en el país. Ahora han cambiado eso- al menos están por fin aplicando las normas. Pero por otro lado, la visa, el estatus de estar aquí “legalmente” sigue siendo casi imposible. Para una visa de trabajo, aparte de todos los documentos y papeles, nuestro lugar de trabajo tiene que pedir la visa del Ministerio de Trabajo y del Ministerio de Relaciones Interiores. De allí hay que volver al país de nacimiento para conseguir la visa. ¿Ven dos cosas contradictorias allí? Que el lugar de trabajo solicita la visa de trabajo – o sea, tienes que venir aquí, conseguir el trabajo, y después de eso te solicitan la visa, y después vuelves a tu país para conseguir la visa, luego para volver aquí. Pero sin la visa, no podemos trabajar legalmente. Y entonces solo algunos lugares de trabajo están registrados y pagan impuestos, o sea si trabajas con un colectivo o algo, sencillamente no puedes solicitar la visa. Y hay que volver al país de nacimiento. Les informo que el paisaje para Australia esta entre Bs 20,000 y 40,000. Nadie tiene esa plata, menos personas que trabajan informalmente y que tiene pocos derechos. Entonces seguimos aquí, dando al país, y sin saber cuánto tiempo estaremos. Hay que simplificar el proceso de conseguir visas.

tamararedbird@gmail.com


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Tamara Pearson

Periodista de venezuelanalysis.com, radicada en Mérida. Frecuente columnista en medios de habla inglesa, en defensa de la Revolución Bolivariana.

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