Venezuela: En cuanto a los Problemas Históricos del Factor Subjetivo en la Revolución Bolivariana

Desde la Revolución Francesa (1789) burgués-democrático-capitalista, a nivel global, todos los intentos para hacer una revolución social por parte de la inteligencia radical, los campesinos empobrecidos y los trabajadores explotados, han experimentado ciertos problemas comunes, con respecto a la cultivación de una conciencia de clase y la nutrición de una subjetividad social, es decir, a la creación de una práxis científica original y una teoría filosófica nueva.

Para explicar este fenómeno histórico con la precisión científica y la incisión filosófica necesaria, hay que progresar a grados más altos de la reflexión teórica y hay que superar riscos intelectuales generalmente casi inaccesibles.

De hecho, en cuanto se refiere a la educación revolucionaria y la concientización de clase del liderazgo, que es la vanguardia de las masas Bolivarianas - a pesar de los grandes logros sociales, que son las exitosas campañas de alfabetización, las numerosas misiones educativas realmente bien intencionadas y los proyectos sociales inteligentemente planificados - actualmente, la creación de un factor subjetivo revolucionario, la voluntad social incondicional para profundizar la revolución y depurarla, se ha convertido en un asunto político de vida y muerte en Venezuela.

Dentro del contexto de los recientes ataques contra Venezuela y su Presidente, esto se vuelve un asunto crucial de confianza, lealtad y seguridad del Estado. Igual que los grandes montos de dinero destinado a combatir la pobreza de manera directa, actualmente el factor subjetivo, que es la subjetividad revolucionaria, no llega a aquellos, que tienen que convertirlo en armas para la auto-defensa del Poder Ciudadano.

También la creación de un nuevo tipo de partido político para liderar la revolución, para mantenerla consistente, a una velocidad y a un momento constante, defendiéndola contra la burocracia, la corrupción, las mentiras, el asesinato y el robo, realmente no trajo los resultados deseados por ahora.

Durante el año pasado, un cuidadoso estudio de las obras de Lenin, Trotski y Rosa Luxemburgo, en cuanto a la política de partido, hubiese evitado la caída de algunos de nosotros en peligrosos huecos burocráticos. De hecho, si no nos cuidamos, entonces la “democracia civilizada” occidental misma estrangulará la revolución social en Venezuela, desviándola de su camino socialista lleno de serpentinas hacia una “democracia social” reformista y directamente hacia un “Chavismo sin Chávez”, en las garras imperialistas de la Washington fascista. Estos “chavistas” dentro de la Revolución Bolivariana hacen todo para destruir la germinación de cualquier subjetividad revolucionaria.

No es sólo un asunto del puntofijismo, clientelismo, burocracia, sabotaje y corrupción, que por cierto cobran su costo contrarrevolucionario diario. Es más, el problema radica mucho más profundo, tiene sus raíces sociales, mecanismos de control y factores alienadores bien anclados en la sobreestructura.

Una religión feudalista e ideología obsoleta son piedras de tranca fatales para el desarrollo de cualquier verdadero factor subjetivo revolucionario contra el capitalismo mundial.

En este breve comentario sólo podemos mencionar algunos de ellos. Para nosotros, los verdaderos revolucionarios, porque Simón Bolívar y Francisco de Miranda mismos estaban fascinados de ella, de la Revolución Francesa, su lucha de clases, su práxis y teoría social y sus objetivos históricos, realmente son informativos, son verdaderamente educativos.

Las raíces económicas y políticas de la acumulación original del capital ya se pueden encontrar en la Grecia Antigua. Lidia acuñó las monedas para el intercambio, el Oráculo de Delphi actuó como “Banco Central” y también como una especie de “Banco de Ambrosia”. Filosóficamente, Tales de Miletus consideró, que este valor de intercambio, desde el punto de vista material y materialista, fue mejor expresado como “hyle”, como “hydor”, como agua.

Platón, Aristóteles y Ptolemeo prepararon la cosmovisión idealista fundamental, la sobreestructura ideológica metafísica, teológica, absolutista, religiosa y lógica-formal, del futuro modo de producción agrícola feudalista.

En su obra “El Capital”, Carlos Marx explicó detalladamente el correspondiente proceso económico de la acumulación y expansión del capital. Lo qué nos interesa aquí es, que el entonces (1789) recién nacido modo de producción, que es el capitalismo, se había desarrollado a través de sociedades esclavistas aristocráticas y democráticas, y esto duró más que dos milenios para llegar a existir como modo de producción dominante, para finalmente triunfar sobre la sociedad esclavista y el feudalismo antiguo.

Ya ahora podríamos tener una mínima idea de cuánto tiempo y esfuerzo costará eliminar esta monstruosidad global y globalizada. Urgentemente necesitamos una Nueva Ciencia y Filosofía, una lógica emancipatoria completamente innovadora, métodos trascendentales de práxis y teoría.

Sin embargo, era el capitalismo, que inventó su arma poderosa, que es la revolución, “rivoluzzione”, “rivoltura”. Sus pensadores sociales, Maquiavelo, Rousseau, Hobbes, Voltaire, Montesquieu, Owen, John Stuart Mill, Adam Smith, etc., explicaron a nivel teórico, que las revoluciones sociales tienen que ser pensadas, tienen que ser deseadas y que necesitan factores dialécticos científicamente objetivos y filosóficamente subjetivos, necesitan una conciencia histórica de clase, es decir, una práxis natural original y una teoría social nueva. Esta herencia fue pasada a la Negación, que eran los demócratas radicales dentro de la misma Revolución Francesa, al Marxismo, al socialismo científico y filosófico. ¿Qué es lo de qué deberíamos darnos cuenta aquí?

Primero, para hacer una verdadera revolución social dentro del mundo laboral global, todo tendría que ser original, auténtico y nuevo. Oficialmente, en Europa, con muy pocas excepciones “terroristas”, todo aquello de significancia histórica, que ocurrió entre Tales de Miletus (624 BC - 547 BC) y Nicola Copernico (1473-1543), fue explicado y diseminado dentro del marco de la lógica-formal, del idealismo y del geocentrismo. De hecho, toda la sobreestructura ideológica religiosa católico-romana absolutista fue determinada por esta cosmovisión esclavista obsoleta. La Sagrada Biblia entera es lógica-formal, geocentrista, absolutista e idealista. Las obras “clásicas” de Grecia Antigua y medievales fueron redactadas dentro del marco limitado de un mundo lógico-formal, estático y plano. Muchos de nosotros todavía actúan y piensan dentro de esos parámetros geocentristas.

Especialmente en América Latina, hasta hoy, esta cosmovisión idealista, lógica-formal, geocentrista y absolutista está haciendo estragos contra cualquier esfuerzo de un reformismo capitalista intra-sistémico endógeno o incluso contra una verdadera práxis y teoría revolucionaria, contra la formación de una verdadera conciencia de clase y contra la lucha de clases.

Las clases burgués-capitalistas emergentes de Europa, mientras acumulaban el capital, organizaron la revolución económica y pavimentaron el camino para la industrialización, también prepararon su masacre filosófico, teórico y político contra sus enemigos de clase, que eran la nobleza y el clero.

Para ser invencibles, necesitaron una revolución social cultural en la sobreestructura, que se conoce como el Renacimiento, la Reforma, la era de la Razón, la era de la Ilustración, etc. En otras palabras, las nuevas clases sociales emergentes, aparte de su actuación económica y sus negocios, tenían que reflexionar, repensar y pensar todo una y otra vez, de manera diferente y como nadie antes lo había pensado.

Aquí entra el elemento de lo Nuevo, de lo Original, de lo Auténtico. Esto es el terreno innovador de un “Nuevo Hombre” y de un “Nuevo Socialismo”. Dentro de este contexto el factor subjetivo en la Revolución Bolivariana se vuelve prioritario.

Doce guerrilleros parcialmente heridos fueron a la Sierra Maestra, con ideas revolucionarias bien claras y con el factor subjetivo necesario para una vanguardia socialista, sin embargo, diseminar esta conciencia de clase a nivel cualitativo a millones de Cubanos es completamente otra historia.

En las vísperas de la Revolución de Octubre, en la Rusia entera, donde en todo el imperio el sol nunca se puso, sólo acerca de 1000 Bolsheviki tomaron el Palacio del Invierno y con él el Zarismo. Interrelacionar su conciencia de clase revolucionaria con cien millones de rusos fue prácticamente imposible. En 1918, Lenin y Trotski advirtieron que si la revolución social no se extendiera a los países metropolitanos, o sea a la Europa Occidental, y no se volviera permanente y global, entonces su propia revolución socialista sería condenada al fracaso. La Historia aprobó estos temores revolucionarios.

De manera similar, de la noche a la mañana, con un puño de verdaderos camaradas y valientes Bolivarianos, no podemos crear una conciencia de clase, un factor subjetivo en los corazones y las mentes de millones. De hecho, sin querer ofender a nadie, a través de los últimos años, la mayoría de nuestros “chavistas” no tenían una idea de qué se tratan la revolución y el socialismo. También en un sentido marxista clásico u ortodoxo, el “Caracazo” de 1989 y la defensa popular y militar de la revolución entre el 11 y 14 de abril de 2002, tenían muy poco que ver con una lucha de clases consciente, con un factor subjetivo revolucionario y con la conciencia de clase proletaria o campesina.

Desesperadamente estamos tratando de desarrollar una “ideología” para la Revolución Bolivariana, de organizar foros, grupos de estudio, talleres y clases, para elevar la conciencia social de los compatriotas y de las masas. Nadie realmente sabe qué hacer o dónde comenzar. Muchos tienen un tremendo temor de estudiar las obras de Lenin, Trotski, Mao, Ho Chi Minh, Vo Nguyen Giap, Frantz Omar Fanon, Amilcar Cabral, Che, Castro, etc., para ver qué fue lo que hicieron, cómo lo hicieron y por qué fracasaron en tumbar el capitalismo mundial en acción revolucionaria y palabra emancipatoria.

Sin embargo, veamos lo qué hicieron nuestros archi-enemigos, las clases capitalistas, para llevar a cabo una revolución victoriosa e incluso globalizarla exitosamente. Quizás son ellos, quienes nos podrían enseñar qué hacer, qué pensar, qué superar y cómo aniquilar el imperialismo mundial.

Para volverse socialmente invencible, con la ayuda de la filosofía materialista aristotélica árabe y africana, la burguesía emergente de Italia, el nuevo homo faber revolucionario, introdujo su Renacimiento a nivel teórico a través de las obras del Padre Pedro Gassendi Marsiglio Ficino, de Telesio, Patrizzi, Campanella, Pomponazzi, Giovanni Pico della Mirandola, Giordano Bruno, etc. A nivel científico, junto con Lutero, Calvino y Zwingli, etc., la visión heliocéntrica de Galileo, Newton y Kepler, de hecho, el materialismo mecánico ateísta burgués, detonó las doctrinas y los dogmas feudalista-absolutistas y volvió trizas al Estado por Gracia de Dios junto con la Iglesia del Orden Dominicano.

La Lógica-Formal fue reducida a basura metafísica ideológica; Kant y Hegel, luego el Marxismo, introdujeron la Dialéctica como el nuevo método revolucionario de la acción y del pensamiento, de la práxis y la teoría.

De manera similar, en tendencia, la explotación de las fuerzas de trabajo manual se dirigió hacia aquella de las fuerzas de trabajo intelectual; se modificaron las instituciones sociales, políticas y culturales, se cambió la base energética de la producción europea; la estructura de clases sufrió nuevas transformaciones. El capitalismo - a pesar de sus “lunares” de naturaleza explotadora, dominadora, discriminadora, militarista y alienadora, frente al feudalismo - al Nuevo y al Viejo Mundo apareció como algo nuevo e innovador. Claro, para los esclavos, los siervos y trabajadores asalariados realmente no cambió nada.

Incluso hasta hoy y a pesar del globo fascismo de Bush, muchos “revolucionarios” latinoamericanos, aunque pretenden ser “anti-imperialistas”, siguen fascinados del Capitalismo.

Originalmente tenía un tremendo impacto revolucionario que produjo tal entusiasmo y esperanzas alrededor del globo. La verdad histórica es, que el “buen capitalismo” de Adam Smith, es decir, del liberalismo competitivo, se desarrolló hacia el imperialismo corporativo, el neoliberalismo y el globo fascismo.

Lo anterior debería ser suficiente como para explicar lo qué deben ser nuestras tareas para llevar a cabo la Emancipación Global contra la Globalización de la Revolución Francesa, del Capitalismo como Imperialismo Corporativo. No tenemos el tiempo necesario, que serían siglos, a nuestra disposición para desarrollar una Nueva Ciencia y una Nueva Filosofía, un “Nuevo Hombre” y un “Nuevo Socialismo”, para triunfar sobre el capitalismo mundial dentro del marco actual productivo, destructivo e intra-sistémico.

No importa cuántas escuelas y universidades construiremos, cuántos proyectos y misiones educativas lanzaremos, si no tenemos suficientes Bolivarianos de verdad para poner en camino la revolución, entonces todo va a resultar un trabajo de Sisifo. ¿Por qué proyectos similares fracasaron en la ex Unión Soviética, en China, Yugoslavia, Alemania Oriental, Vietnam, Mozambique, etc.? ¿Por qué es tan difícil para introducir nuevas concepciones, nuevas visiones revolucionarias, un nuevo modo operandi o vivendi?

Para que sucedía lo nuevo, igual que en el caso de la Revolución Francesa, todos los nuevos factores objetivos, subjetivos y “transjetivos”, todas las condiciones históricas tenían que ser producidas, ser presentes, para introducir el nuevo modo de producción dominante, el capitalismo. Esto también implica, que el viejo y obsoleto modo de producción agrícola no tenía las fuerzas productivas, la energía productiva y las relaciones históricas, para defenderse contra el poderoso nuevo orden mundial industrial tecnológico emergente. Además, fue obvio, que el capitalismo sólo pudo volverse invencible como imperialismo global y globalizado.

El talón de Aquiles del capitalismo mundial es su propia Negación dialéctica, su auto-destrucción interna, el Socialismo. De manera permanente y para “desarrollarse”, tiene que producir su propio opuesto, su Negación o su propia Aniquilación. Esto es el secreto y la llave maestra hacia la emancipación global. El imperialismo mismo ha globalizado a nosotros, que somos su Negación. Por ahora, el Socialismo, como fue explicado anteriormente, permanece como única posibilidad real que nos queda para trascender este valle de penas, lágrimas y miseria. Sin embargo, una conditio sine qua non es, que la lucha revolucionaria por el Socialismo tiene que ser a nivel global, ser globalizada, ser más dominante y poderosa que su Afirmación, que es el Capitalismo mismo.

El socialismo en un sólo país, en una isla o una región puede ser un paradigma temporal excelente y muy valioso, pero a largo plazo, sin embargo, no tendrá ningún chance en absoluto de sobrevivir contra el imperialismo mundial fascista y beligerante. Estos factores internacionales objetivos, subjetivos y transjetivos, estas dinámicas de la revolución mundial permanente y de la Revolución Bolivariana, necesitan la atención urgente, especialmente por el cáncer virulento del puntofijismo, que actualmente crece dentro del movimiento mismo.

El socialismo, igual que el ateísmo científico y filosófico, dirigido contra las religiones mundiales patriarcales y monoteístas, como Negación sólo puede ser victorioso, cuando pasa de un nivel personal o individual a una dimensión social, a una necesidad humana, humanitaria y humanista, que crea las condiciones para la emancipación socialista.

Claro, por razones de diplomacia internacional, estrategia política y táctica militar, para la moralidad y la moral popular y para fines de la auto-defensa integral colectiva, tomando en consideración los delicados asuntos revolucionarios de la “Teología de Liberación Cristiana” en América Latina, de la cual el Presidente Chávez y muchos otros Bolivarianos hablan tan frecuentemente y de la cual están tan fascinados, algunas veces temporalmente, estamos obligados de mezclar agua bendita idealista religiosa con aceite científico filosófico socialista; sin embargo, cuidado, nosotros mismos no deberíamos creer en tales fabricaciones y fantasías ideológicas peligrosas.

Algún día tendremos que enfrentar la realidad y decirles a las masas engañadas la verdad sobre la relación de la religión monoteísta patriarcal europea y la explotación, dominación, el racismo y la alienación capitalista imperialista. Si las masas primero descubrirán la verdad histórica sobre el holocausto mental al cual fueron sometidas, entonces estaremos realmente en serios problemas revolucionarios.

La Verdad es el talón de Aquiles del capitalismo, del imperialismo, de la América Corporativa y de Bush, así que, por qué no armar a nuestros pueblos, no informar a los campesinos y trabajadores verdaderamente sobre su existencia laboral capitalista en esta tierra; en nuestros libros, escuelas y universidades no podemos eternamente repetir las mismas mentiras y engaños coloniales de ayer; esto no es profundizar la revolución, esto no es socialismo, no es algo nuevo y así nunca llegaremos a factor subjetivo emancipatorio masivo alguno en América Latina.

Sólo si hemos terminado nuestras tareas revolucionarias históricas, entonces podemos referirnos al posible “Nuevo Hombre” social y socialista, a la Negación del actual “Homo Faber” burgués y ser “Nuevos Individuos”; este nuevo individuo, como la Especie Humana liberada y desalienada per se, lógicamente, por primera vez, será la Sociedad Socialista Libre.

Sólo entonces podemos trascender el Capitalismo y el Socialismo, podemos nosotros mismos sobrepasar la Producción hacia la Creación, podemos nosotros mismos crear a Nosotros Mismos, el Nuevo Hombre, que va a ser ni amo ni esclavo. Sólo entonces podríamos tener un mínimo chance de realizar lo verdadero Nuevo, es decir, aquello que va a ser ni Capitalismo ni Socialismo, sino la verdadera Historia, Humanidad, Emancipación Humana y Humanidad Emancipatoria.


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Franz J. T. Lee


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