México: La variante de la guerra de cuarta generación

Todo el territorio mexicano es hoy un amplio campo de batalla en donde ejércitos privados del narcotráfico desafían el despliegue y acción letal de las fuerzas armadas y policiales mexicanas, en un intento del gobierno de Felipe Calderón de controlar una actividad criminal con no menos de 20 años de desarrollo, elevada acumulación de capital, dominio territorial, control e influencia política local, regional y nacional y mortífera capacidad de fuego, que hace parecer a simples “malandros” las otrora organizaciones criminales de la Mafia italiana.

Esta terrible realidad del México contemporáneo no puede explicarse sino como consecuencia de la conjunción de diversos factores geográficos, económicos, sociales, culturales y políticos que, en los últimos años de la “Dictadura Perfecta” del Partido Revolucionario Institucional, PRI (quien gobernó 72 años) y sus sucesor del Opus Dei, Partido Acción Nacional, PAN, han convertido a la droga, en el medio de subvención de su modelo económico dependiente y subordinado al Capital imperialista, a través del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), frente al agotamiento de un sistema económico Estado-burguesía, quebrado por la obsolescencia industrial, la ineficiencia agrícola y la decisión de su fracción financiera burguesa de dirigir el ahorro nacional mexicano, no hacia las actividades productivas generadoras de riqueza nacional y promotora del mejoramiento de la calidad de vida del pueblo mexicano, sino hacia la especulación financiera.

Parafraseando a Gabriel García Márquez, la guerra del narcotráfico en México “es una crónica de una guerra anunciada” que, a diferencia de la guerra declarada por el Cartel de Medellín, controlado por Pablo Escobar y Rodríguez Gacha – casualmente llamado el Mexicano – no estaba dirigida contra el Estado, aunque existan enfrentamiento con su aparato armado, sino esencialmente, es una lucha de carteles de la droga por el control del negocio, pero que inevitablemente involucra a grupos económicos y políticos del norte y el sur del país asociados con los carteles, mandos de las corporaciones policiales, jefes políticos y gobernantes locales y regionales que fueron electos y le sirven a fracciones del narcotráfico e, indefectiblemente, estructuras militares cuyos jefes protegen o facilitan las operaciones de estas organizaciones criminales. (Puede entender como en los años 80’s, en pleno desierto de Chihuahua, a escasos kilómetros de la frontera con USA habían plantaciones de 5.000 hectáreas?.)

La pregunta es obvia: como fue posible que en la misma frontera del aparato militar y de inteligencia más poderoso del planeta, se puede desarrollar una guerra de la droga al estilo de la Guerra del Opio de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX en Birmania, Vietnam, Laos, China, Afganistán y otros países de Asia?.

La respuesta es que la guerra del narcotráfico en México es una guerra INDUCIDA y TOLERADA por el aparato militar y de inteligencia de los Estados Unidos, como parte de su estrategia global de desestabilizar países y regiones sensibles, con el fin de neutralizar los procesos de construcción de proyectos sociopolíticos de cambio y favorecer a la economía norteramericana – a costa de la salud física y moral del pueblo norteamericano - con la gigantesca fortuna derivada del consumo de estupefaciente, la cual, finalmente, termina en las arcas de sus bancos y otras organizaciones financieras, los que le permite mitigar el efecto demoledor de la crisis financiera global y mantener sus niveles de control e inversión en las áreas económicas importantes de países y actividades, sobre las cuales tienen interés estratégicos.

Así vista, la Guerra del Narcotráfico en México no tiene solución posible, en el corto y mediano plazo, en la victoria del Estado Mexicano, con el apoyo de los Estados Unidos y su ingerencista “Plan Mérida Panamá”, sobre los Carteles y cartelitos de la Droga y sus bien dotados aparatos armados, porque la razón fundamental de su existencia constituye UNA VARIABLE de la estrategia de Guerra Global de Cuarta Generación, dirigida a dividir, distraer, desorientar y neutralizar países de gran sensibilidad geoestratégica y geopolítica, con el fin de impedir el avance de fuerzas contrarias a su interés hegemónicos o, para debilitar las fuerzas de un potencial enemigo que pudiera disputarle regional o mundialmente su hegemonía. (El asesinato de dos funcionarios consulares de USA puede ser una provocación al estilo de las Torres Gemelas, para justificar su intervención abierta en los asuntos internos mexicanos, de csara a las elecciones del 2012).

Por eso, para los países de Nuestra América, la Guerra de la Droga en México, pero también en Colombia, deben un punto focal de su atención, tanto por su fuerza expansiva transfronteriza, como por la importancia que ambos países tienen en el posicionamiento de las fuerzas democráticas del cambio, en su lucha por derrotar el plan de reconquista que el imperialismo norteamericano ha diseñado para hacer retroceder los procesos de cambios con Soberanía, Independencia, Justicia y Bienestar Social que se viene abriendo paso al Sur del Rio Bravo.


yoelpmarcano@yahoo.com


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Yoel Pérez Marcano


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