Temor por el bolivarianismo

Situación de carácter profundo relacionada con la llegada de McCain a la presidencia de los Estados Unidos. El nivel de la coyuntura entre la crisis actual del imperialismo y el avance de las revoluciones en Latinoamérica por la influencia de Chávez en los movimientos bolivarianos y gobiernos revolucionarios se manifiestan en varios fenómenos recientes. El reinicio de la guerra fría por los Estados Unidos, la provocación de conflictos internos en las naciones latinas es fundamental para los proyectos norteamericanos comenzando a hacerse incontrolables ante las complejidades de la vida política internacional en el marco de unas condiciones económicas que cambian rápidamente.

Estados Unidos no puede pagar sus deudas sin restablecer el capitalismo en América Latina. En Venezuela y Brasil específicamente, ya que en Irán es mucho mas complicado por las cercanías con Rusia y los tratados de cooperación estratégica firmados entre rusos e iraníes. Así que la guerra sucia y operaciones encubiertas apuntan a Venezuela, a Chávez. La contrarrevolución separatista en Bolivia, la contrarrevolución religiosa en Ecuador, la desestabilización en Honduras, Paraguay, Argentina, el espionaje electrónico al presidente Colon en Guatemala, los intentos de asesinato al camarada Chávez, son una arremetida contrarrevolucionaria para frenar y destruir las revoluciones en América Latina.

Las reservas petroleras encontradas en Brasil, mas las reservas de la faja del Orinoco en Venezuela, la amistad entre Chávez y Lula, el potencial hidrocarburifera de la región es enorme, alcanza para la independencia política- económica como bloque. Ese es el mayor temor de los EEUU en el hemisferio para la próxima administración McCain. Eso significaría que el presidente Chávez por su convencimiento antiimperialista respaldado por Lula y los otros presidentes progresistas de la región controlen la apertura socialista-energética-industrial en Latinoamérica.

El objetivo fundamental de esta arremetida ta de los EEUU es derrocar a Chávez y su enorme influencia ya no solo en la región, es prácticamente una influencia mundial por los acuerdos firmados con más de 48 naciones. Esa otra de las preocupaciones del imperio norteamericano. Esta influencia bolivariana de Chávez amenaza las endebles estructuras comerciales de EEUU en Latinoamérica. El aumento de los gastos militares en la IV flota y en el sostenimiento de las bases militares en América Latina utilizando el dólar a pesar de presentar un balance de capitales negativos explica la profundidad del temor.

La guerra sucia usando las oligarquías, las Iglesias locales, para impulsar la contrarrevolución simultánea en todo el continente antes de permitir que el referéndum y elecciones en las naciones progresistas triunfen legalizando más aun las revoluciones como lo ocurrido en Bolivia. Es algo que no pueden permitir. No pueden dejar que los pueblos ratifiquen sus intenciones socialistas. Muchos de los principios tradicionales de la doctrina capitalista se derrumban ante la actual actividad energética de Venezuela, Rusia e Irán alrededor del mundo. Los lideres capitalistas consideran las revoluciones algo imprevisibles e ideológicamente inaceptables. Pero constituyen hechos que no pueden ignorar ante el aglutinamiento de naciones en torno de estos países por eso su desprecio y gran temor por el bolivarianismo.

Otro principio que recupera vigencia con las revoluciones ante el fracaso del libre mercado, es que los países deben producir la mayor parte de lo que consumen, si no todo. El fracaso del mercado global es una referencia que apunta a eso, a menos para los países con potencial energético. Cualquier nación debe determinar la importancia de su industria en la integración ideológica para darle importancia a su producción endógena. Hoy esta en apogeo el criterio de trueque, hidrocarburos por bienes y servicios es una gran opción comercial que afecta el capitalismo interno en las naciones. Y aquellos tipos de mercaderías y artículos acabados cuya producción dentro del país supondría un mayor precio de costo y mayores inversiones para el desarrollo industrial necesitan de una cooperación de naciones solidarias ideológicamente y con potencial tecnológico dispuesto al intercambio comercial y baya que el resultado por la receptividad de los gobiernos a escala mundial es grande.

Los países que sostienen relaciones comerciales con Brasil, China Venezuela, Rusia, Irán, incluso naciones europeas empiezan a tener la impresión que les han desatado las manos. En consecuencia ejercen presión sobre la economía regional y global traduciéndose en una presión política para que las industrias locales muestren una mayor iniciativa en la búsqueda de oportunidades para lograr mayores beneficios mediante un contacto mas intimo con un nuevo mercado. Cada vez, es más evidente que la revolución bolivariana en Latinoamérica requiere contactos internacionales mas libres y crea las condiciones para amplios intercambios comerciales, tecnológicos, económicos, negados con el sistema capitalista. Solo posible con naciones afines que buscan el socialismo.

El comercio capitalista a escala mundial es un fracaso, pero también nos ha enseñado la indivisibilidad del progreso tecnológico. Todas las materias primas han sido canalizadas para escasas naciones singularmente dotadas de líneas de producción incapaces de detener la emisión de gases a la atmósfera por una cuestión estrictamente de voracidad económica. Negándose sistemáticamente a la investigación de nuevas alternativas en la utilización de energía fósil. En ese campo la mayoría de planteamientos son excusas para sostener el consumismo de apenas 7 naciones con el 1% de la población mundial que son los que controlan las finanzas del capitalismo a escala global.

Esto explica más que nada el temor por las revoluciones. El freno a la extremada explotación y ha compartir las ganancias. Ya no lo pueden hacer en países revolucionarios que buscan la autonomía. Se esta demostrando que el imperio es tan dependiente como lo son las naciones subdesarrolladas pues dependen de los hidrocarburos que en su gran mayoría se encuentran en naciones a las que ellos denominan hostiles porque persiguen la libertad. Principio para lograr la soberanía alimentaría, tecnológica o industrial y económica-política en la primera revolución energética en la historia de la humanidad.

Algunas de nuestras particularidades se explican justamente por el retraso industrial sostenido por los EEUU y europeos. Muchos indicios de americanización cultural son en realidad señales de una metamorfosis que habrían realizado los europeos si los EEUU se hubieran encontrado detrás y no delante. El desprecio y el temor por las revoluciones bolivarianas delatan a muchos líderes europeos y los norteamericanos Obama y McCain. Miedo por un futuro elegido por los pueblos para iniciar la primera revolución industrial en las naciones tercer mundistas. El potencial energético en algunas de estas naciones no se reduce a un simple ajuste político en el tiempo. Es la inyección de una nueva vitalidad en un sistema viejo.

rcpuma061@yahoo.com



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Raúl Crespo


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