¿Terrorismo o piedras en el zapato?

Si quiere estar a la ultima moda, si quiere ser parte de ese grupo exclusivo que viaja a Disney en lugar de pasar largas vacaciones en Guantánamo, incorpore en su vocabulario la palabra terrorista y úsela a diestra y siniestra cada vez que sienta que sus privilegios están siendo amenazados.

En este mundo tan cambiante hasta la palabras deben ajustar su significado según las nuevas situaciones que se vayan presentando. Si en un comienzo el terrorismo se definió como una sucesión de actos violentos ejecutados de manera premeditada para inducir el terror en la población civil, hoy nos encontramos con que estos actos violentos se han usado tanto que, por cotidianos, acabaron siendo incorporados y aceptados como métodos legítimos para preservar el orden mundial.

Dado que el orden mundial es un absoluto desorden, los pueblos que ha sufrido los estragos de este terrorismo institucionalizado, se están rebelando y hay que hacer algo para detenerlos en seco. Ya lo sé -dijo un maestro del cinismo- los acusaremos de ser terroristas, nada más terrorífico que eso, si lo sabremos nosotros…

¡Terrific Georgie, eres un genio! -dijeron sus amigotes- Si necesitas que encontremos armas de destrucción masivas en sitios donde no las hay tenemos satélites que pueden hacerlo. Si necesitas un computador a prueba de bombas, que se enchufe en cualquier bejuco de la selva, que pertenezca a un idiota que no sabe que existen sistemas para encriptar datos, que el idiota guarde en él documentos sensibles junto con las fotos de su perro, nosotros te la encontramos. Adelante Georgie, que en nuestro patio trasero hay muchas piedritas que insisten en meterse en nuestros zapatos.

Es así como todo aquel que decida rebelarse y defender sus derechos se convierte, como por arte de magia, en un terrorista. Por eso les aconsejo: Estén alertas, porque mañana su empleada domestica puede querer que le pague usted el sueldo mínimo que establece la ley, no dude en acusarla de terrorista. Si un cliente se niega a pagar sobreprecio por un pollo y lo amenaza con llamar al INDECU, acúselo usted, honesto comerciante, y hágalo a gritos para que todos se enteren. Si su esposa le reclama por llegar a ‘’estas horas’’ apestando a pachulí, ¡Terrorista! debe ser la única palabra que salga de su recién besuqueada boca.

Ya lo sabe, terrorista, según definición de quienes ha hecho del terror un modo de vida, es todo aquel que pretenda que se le respeten sus derechos. Uselo a su favor.


carolachavez.blogspot.com


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Carola Chávez

Periodista y escritora. Autora del libro "Qué pena con ese señor" y co-editora del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". carolachavez.wordpress.com

 tongorocho@gmail.com      @tongorocho

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