Asalto al Congreso: La doctrina Trump y el futuro tortuoso de los EEUU

Donald Trump (DT) y su entorno han decidido polarizar a la población de EEUU con miras a una vuelta al poder durante los próximos 4 años y mantener la supremacía caucásica más allá del 2060, año por ahora crítico para dicha tendencia racista.

Biden recabó 306 votos electorales mientras que Trump 232, en términos populares, el primero 84 millones y el segundo 74. En 2016, ese mismo 306 lo obtenía el millonario frente a 232 de la señora Clinton con casi un empate técnico en la votación popular que estuvo muy por debajo de la del 2020. Clinton obtuvo 61 millones 300 y el ganador 60 millones 500.

Ahora bien, los sufragios de Trump fueron sus votos, mientras los de Biden, fueron muchos contra el presidente a la reelección que de acuerdo a lo sucedido en los anteriores mandatos desde 1993, el republicano repetiría, si seguía los lineamientos de un estado corporativo que es en realidad quien da las líneas gruesas a cada administración.

Hasta enero de 2020, era muy probable que continuara el esquema. Pero Trump venía haciendo lo suyo para deslindarse de las órdenes corporativas, de sociedades secretas y religiosas, y así crear un nuevo ciclo de poder con "nuevas" reglas que revivirían los más crueles tiempos del racismo del país norteño. Hacer un país para los descendientes que vinieron de Europa, limpiándolo de latinos, afros y asiáticos.

La pandemia del COVID 19, ridiculizada por Trump, tratando de verse como un superhombre, le jugó un papel en negativo. No obstante, esto no era suficiente para derrotarlo, porque en el mundo hay ejemplos de gobernantes, que no han recibido la estocada de la mala gestión frente al virus.

Tampoco el asunto del sistema de votación estadounidense es el meollo de la crisis que ha logrado ocasionar DT con su negativa a reconocer a Biden ganador. Si así fuera, desde hace años, por ejemplo el 2000 pudo haber detonado una crisis mayor cuando el republicano Bush hijo, fue declarado presidente por una corte después de más de un mes.

El método altisonante, de no hacer guerras presenciales y si cruentas guerras económicas internacionales de DT ha desconcertado a analistas y políticos. Mientras, ha hecho política de captación de seguidores incondicionales que lo han convertido en un ídolo que les permite hasta asaltar el hasta ahora sagrado capitolio nacional, el símbolo físico más copiado en otros países del hemisferio.

La doctrina Trump

El asunto tiene ahora que ver con la estrategia de un grupo que se cree superior, étnicamente, de mantenerse en el poder por siempre. Y allí no importa si se es republicano o demócrata. La misión de Trump como la de todo presidente estadounidense es mantener el estatuó quo y una sociedad donde las personas de origen caucásicos conserven el poder.

Trump llega al poder en 2016, ofreciendo a los "blancos" todo el dominio, todo los empleos, bienestar. Para ello no tiene rubor en decir que los emigrantes les roban el trabajo a los blancos pobres a quienes invita a ocupar todo los puestos de empleo así sea aquellos no profesionales, con la promesa de que sus descendientes vivirán mejor. DT deja pasar el ataque sistemático mortal de la policía contra los afroestadounidenses, y se burla del COVID 19 en la convicción de que mayormente morirán los emigrantes y gente afro de bajos recursos.

La supremacía caucásica en peligro, Trump vino para salvarla

Los supremacistas saben que para las elecciones 2060, la población de descendencia latina, asiática, africana será numéricamente mayor a las blanca caucásica, y que su unidad la llevara al ejercicio del poder, dado que se propagara por todos los estados, siendo capaz hasta de ganar los colegios electorales. Para 2014 la población caucásica era de 72 %, en 2019, bajo a 60%, proyectándose para 2060 a 43%, de acuerdo con los censos y estadísticas de esa nación ¡Alarmas encendidas! En los líderes supremacistas blancos.

Ante ello solo quedan políticas de reducción demográfica de esa amenaza, y de su confinamiento en pocos estados, como ahora. Por otro lado, llama a sus seguidores a multiplicarse poblacionalmente. Una estrategia de vieja data como refiere Bolívar Echeverría en su obra Modernidad y Blanquitud, en la que analiza el método de blanqueamiento en Nuestra América.

Trump se tomó esto para sí, sin importar el mecanismo. Está logrando la polarización de la sociedad. Objetivamente, se ha convertido en el líder negativo de una población que lo sigue a ciegas, como a un caudillo. Cualquier palabra de este anti líder podría causar un incendio social.

Sabe DT que se salió de las orientaciones del estado corporativo el cual decidió sacarlo del juego. Le retiro las cámaras de TV, las redes, la prensa, pero ya el peligroso hombre ha hecho el trabajo. Pierde las elecciones pero logra torpedear la secreta tradición estadounidense. Dispara contra el sistema electoral que lo favoreció en 2016, pero al saber a ese régimen tan frágil, se convierte en paladín del cambio y eso le gusta a sus seguidores, que ahora son 74 millones. Usa y dispara contra los mass media, que en un momento de su vida de farándula lo catapultaron a la popularidad. Ha retado al verdadero poder que tendrá que decidir pronto que hacer, y si aún es posible contener lo que DT ha armado para detonar a su propio país.

La entrada al congreso una demostración de disciplina militante

El día 06 de enero, cuando el congreso haría la rutina de la certificación de los colegios electorales, DT, uso a las instituciones. Utilizó su poder presidencial para denegar la custodia al palacio legislativo; se valió de la abstención ("complicidad") de una policía caucásica supremacista que facilito una grotesca e insólita toma del capitolio. Demostró su don de mando sobre los tomistas a quienes había sacado a marchar en las calles frías de Washington, en pleno invierno, y a las que al final del objetivo, mandó a "descansar", no a "dormir", siendo obedecido disciplinadamente. Pone contra la pared al sistema judicial que deberá debatirse entre penalizar o no a cientos de militantes que violaron el augusto recinto a riesgo de hacer levantar en varios estados a trumpistas enervados, a las puertas del 20 de enero, cuando Biden ascendería al poder presidencial. DT lo ha calculado todo

En cuanto a la reacción de los Black Lives Matter, surgido a partir del asesinato del George Floyd, a los que Trump, vale decir, no mostró miedo alguno, lo que entra en su táctica de polarización de un país en donde los mayormente armados son precisamente los caucásicos

Ironizar ahora de lo que sucede en Estados Unidos, para contraponerlo como modelo democrático, puede ser una buena catarsis para avergonzar a los que haya aún vanaglorian a un modelo caduco e imperfecto, pero no se pueden perder las perspectivas, el proyecto Trump, se ha posicionado peligrosamente en un población que compró y ejerce un discurso de nacionalismo blanco. Si Biden no lo comprende y revierte, el camino sería muy tortuoso para su país.

El mundo quiere un Estados Unidos que respete al restos de los Estados-nación, que ponga su prosperidad científica, tecnológica y económica al servicio de su pueblo y de la humanidad, sin discriminación étnica no a un Estados Unidos sumido en una polarización que lo lleve a una guerra civil que causaría una nuevo colapso en una nación que ha sido la más castigada por la actual pandemia que azota al planeta.



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Reinaldo Bolívar

Investigador, fundador del Centro de Saberes Africanos, vicecanciller para África

 reibol@gmail.com      @BolivarReinaldo

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