La CIA golpea la integración suramericana

Es un hecho la caída libre del gobierno de Dick Chaney, encabezado por George Bush. La estrategia de la confrontación militar abierta que orientó su política internacional ha sido un fracaso rotundo. No sería raro que sus propios patrones –el complejo industrial-militar usamericano y sus asociados transnacionales- le cobraran caro a este binomio su incompetencia. Lo que si es cierto es que los miembros de “la economía mundial intervinculada” no están derrotados. Lo que ya esta en juego es una “nueva” estrategia: las operaciones de influencia. Son acciones indirectas realizadas en sustitución de operaciones militares directas que mezclan las habilidades de la CIA, las fuerzas especiales y quintas columnas internas de los estados, mediante las cuales la “inteligencia” es más importante que las armas, al decir del gral. Jeff Lambert, su creador.

En la actualidad está en plena ejecución una operación de este tipo dirigida a contener el proceso –por demás difícil- de integración suramericana. Y el blanco inmediato es la Argentina, cuyo panorama político interno es el más complejo entre los estados miembros del MERCOSUR, corazón del proceso integracionista. En el frente doméstico la acción está destinada a profundizar las diferencias entre la izquierda peronista –CGT, Madres de la Plaza de Mayo, Piqueteros, etc.- y el gobierno centrista del Presidente Kirchner y aumentar la brecha entre este y el sector militar, incluyendo el nacionalista conformado por los cuadros medios y subalternos de las FFAA. En el campo externo, esta la profundización del diferendo argentino-uruguayo por las plantas de celulosa sobre la cuenca hidrográfica de El Plata y un distanciamiento entre Buenos Aires y Caracas, que deja a Brasilia, en ambos casos, fuera de juego. El núcleo de la intriga es la reanimación de las investigaciones judiciales sobre el ataque a la Mutual Judía AMIA en 1994, en las cuales entran jugar como nuevos indiciados los miembros del alto gobierno iraní en ejercicio para la época.

Un hecho que cumple el doble propósito de incriminar al régimen de Teherán como delincuente internacional y alejar a Miraflores del Palacio Rosado, dada sus estrechas relaciones con Irán. Esta última, una movida que angustia a la izquierda peronista con lazos muy estrechos con Caracas, y que constituye la fuerza integracionista argentina más significativa. Mientras en la relación con Uruguay, el Banco Mundial, bajo el control de Paul Wolfowitz, miembro prominente del equipo de Chaney, hace los desembolsos necesarios para aceleran el construcción de las plantas de celulosa impulsando los diferendos fronterizos. Hasta ahora ha sido exitosa la maniobra. No hay reacciones inteligentes de los gobiernos involucrados, mientras las derechas, por vía de los medios bajo su control, calientan los ánimos. Con ese cuadro, el trilateralismo ha logrado mucho más que lo que hubiese obtenido con una acción directa de fuerza. El proceso integracionista está golpeado y no esta cogiendo aire para recuperar la ofensiva.


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Alberto Müller Rojas


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