Un nuevo chantaje del Imperio

Especial para “VEA”

Como es ya normal en la conducta de Washington, es notoria la injerencia yanqui en el proceso electoral nicaragüense en curso. Y sí en este caso el chantaje no es de naturaleza militar como lo ha sido en el pasado, no por ello es menos intimidante. Lo ha hecho ahora con medios económicos, y dentro de una política claramente discriminatoria. Amenazan los voceros de la Casa Blanca y del Congreso de los EEUU, con obstaculizar, y hasta impedir el envío de las remesas de los emigrantes “nicas” a sus familiares en su país de origen. Una de las fuentes de divisas más importantes para la economía de ese país, y la del resto de los empobrecidos estados centroamericanos. Ellos cambian el trabajo casi esclavo de sus ciudadanos por los codiciados dólares que le permiten financiar sus muy necesarias importaciones. Pero adicionalmente al propósito de cerrarle el paso a Daniel Ortega, del Frente Sandinista de Liberación Nacional, la medida tiene un carácter discriminatorio de un fuerte contenido racista. Ella se destina a disuadir la emigración mestiza indoamericana y provocar el éxodo de los trabajadores de ese origen, por falta de seguridad, del territorio americano ocupado por los blancos, anglosajones, protestantes. Es un complemento al “muro de la vergüenza” que se construye en los límites con México para hacer efectiva la segregación racial implícita en la llamada “lucha de las civilizaciones”, particularmente dirigida en el momento actual contra la gente de origen árabe e indoamericano.

No es una política consecuencia de la “guerra al terrorismo ni al narcotráfico”. Por el contrario, esas acciones bélicas son el resultado del racismo. Mucho antes del 11S, ya había sido editado el libro de S. P. Huntington, “El Choque de las Civilizaciones”, convertido en catecismo de las fuerzas conservadoras usamericanas. Y con antelación, la producción cinematográfica y televisiva proyectaba las imágenes de árabes e “hispanos”, sin excluir las mafias rusas, como expresiones de una criminalidad lesiva a la pureza de los descendientes de los puritanos británicos. Los negros ya habían sido domados según el modelo de la “Casa del Tío Tom”, tal como lo muestra la administradora de esa política, Condolezza Rice. Les habían blanqueado el alma con el fundamentalismo religioso baptista y la ideología capitalista.

Pero a pesar de este chantaje el voto favoreció a Daniel Ortega del FSLN. El pueblo nicaragüense, con su tradición de rebeldía, no se dejó amedrentar por unas amenazas, que de cumplirse, los liberaran de una dependencia vergonzante: la del intercambio de sangre por unos sucios dólares. Mucho más cuando tienen conciencia de un vigoroso movimiento presente en los pueblos hermanos, que perdiendo el miedo, se han sumado a la corriente universal que rechaza el unilateralismo del Imperio, con su carga racista, para buscar mediante la multipolaridad el respeto a las culturas cuya evolución propicia el ascenso humano.

alberto_muller2003@yahoo.com


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Alberto Müller Rojas


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