Frontera caliente

Como punta de lanza del gobierno imperialista de Mister Bush y como gestor del Plan Colombia, la administración del señor Uribe Vélez se esta especializando en provocaciones y conflictos con los Estados fronterizos, como una manera de distraer la opinión pública frente a los graves problemas que aquejan a la sociedad como fruto de la guerra civil que todos los días se ahonda, particularmente por la reciente ofensiva de las FARC en los departamentos del Caquetá, Putumayo, Guaviare, Nariño, Cauca, Choco y Arauca.

Aún sigue vivo el choque con el gobierno del Ecuador a raíz de las arbitrarias incursiones del ejército colombiano en su territorio y como parte de las acciones contrainsurgentes para golpear a la guerrilla de las FARC. El gobierno de Alfredo Palacio en Quito ha debido protestar enérgicamente frente a las constantes violaciones del territorio de su nación por las tropasuribistas que ejecutan una estrategia de guerra conocida como Plan Patriota, con el que se pretende aniquilar, por parte del gobierno fascista de Uribe Vélez, la resistencia campesina que organiza y conduce las guerrillas revolucionarias de las FARC.

Ahora el turno es para la hermana República Bolivariana de Venezuela, sometida a un asedio continuado por parte de altos funcionarios del gobierno del señor Bush, que ejecutan un siniestro libreto parahacerle la vida imposible al gobierno y al pueblo venezolano y liquidar la revolución popular que lidera el presidente Chávez, con una creciente influencia en Colombia porque la gran mayoría de la ciudadanía que vive en la pobreza, aplaude y quiere las reformas y los cambios sociales y políticos implementados por el gobierno bolivariano. La oligarquía colombiana está cada vez más nerviosa por la peligrosa influencia que ejerce en las masas el ejemplo de la revolución venezolana.

Lo que acaba de ocurrir en la frontera entre las dos naciones necesita de mucho cuidado porque se está tejiendo una peligrosa provocación. Lo digo porque a este suceso tenemos que sumar el creciente protagonismo de los paramilitares de las AUC, concentrados en masa en la frontera, especialmente en Cúcuta, Maicao y Arauca, acompañados de cerca por fuerzas especiales de los Estados Unidos, que en un numero cercano a las 700 unidades realizan minuciosos planes de adiestramiento y capacitación contraguerrillera de los batallones del ejercito colombiano, dispuesto especialmente para el cuidado de las tuberías petroleras que salen desde Saravena hasta Coveñas, en el Caribe. Tropas especiales, que según documentadas denuncias, ya están incursionando en el territorio bolivariano en ejecución de los planes para decapitar el proceso bolivariano.

Hace bien el señor Ministro de la Defensa Almirante Orlando Maniglia, en desmentir enérgicamente las falsas afirmaciones de una comisión gubernamental que depende directamente de la Presidencia de Uribe Vélez y de la Chancillería, integrada por Luis Miguel Morelli, gobernador nortesantandereano; Manuel Alberto Luna, Secretario del Interior de Norte de Santander; el comandante de la Brigada 30, general Miguel Bernabé Lozano Perea; el comandante de la Policía de Norte de Santander, coronel José Humberto Henao y funcionarios del CTI de la Fiscalía General de la Nación.

El Ministro ha dicho que es totalmente falsa la información sobre una presunta incursión militar venezolana en Colombia el pasado 11 de febrero, en la vereda Vetas del Oriente del municipio de Tibu, investigada por las autoridades colombianas, a partir de las versiones de un presunto labriego de nombre Alexander Contreras, que bien puede ser un miembro de las redes de informantes o sapos organizados por Uribe Vélez para ejecutar su mal llamada política de seguridad democrática, quien asegura que militares venezolanos quemaron su vivienda y una bandera colombiana con el argumento de que ese sitio era territorio de Venezuela.

De manera diáfana el ministro Maniglia, señalo que ese tipo de informaciones malsanas y manipuladas pretenden enrarecer el clima democrático venezolano, desvirtuar la misión que actualmente realiza la institución armada y perturbar las relaciones bilaterales.

No se puede minimizar este evento que bien puede estar gestando una estrategia de mayores dimensiones para desviar el foco de atención de los problemas colombianos por parte del señor Uribe Vélez, particularmente en estos momentos que se están preparando unas elecciones donde el jefe narcoparamilitar aspira a su reelección por otros cuatro años más mediante el fraude, la demagogia y la manipulación descarada de la opinión.

Para quienes defendemos el proceso de cambios revolucionarios en Venezuela estar alertas es una obligación permanente. Por lo que vemos todos los días, la frontera con Cúcuta y Norte de Santander se está convirtiendo en un hervidero de la conspiración y la intriga, especialmente de los grupos paramilitares que supuestamente han sido desmovilizados pero que en realidad han sido reubicados en estos puntos neurálgicos para facilitar los planes contrarrevolucionarios del imperialismo gringo y de la oligarquía colombiana. Cúcuta, San Antonio, Ureña, San Cristóbal y otros puntos de esta región están siendo saturados con los escuadrones de la muerte de Macaco, Mancuso, Báez y Uribe para sembrar de violencia y terror a la población.

San Cristóbal, 21 de febrero de 2006.


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Horacio Duque

Politólogo e historiador.

 horacioduquegiraldo@gmail.com      @horacio_DG

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