UNASUR, a la Latinoamericana

La Unión de Naciones del Sur todavía no logra borrar los horrores y errores de nuestro pasado planificada mente dividido por Washington. Sin afinidad revolucionaria para la integración ni propósitos de cambio respecto a la economía, nuestra región dividida y fragmentada es aprovechada por Estados Unidos para seguir con la invasión cultural, económica y militar.

No quiero ser reiterativo ni impertinente ni menospreciar los esfuerzos de los presidentes Chávez, Evo, Correa, Lula, Kirchner y otros realizando su mejor esfuerzo por sacar a UNASUR adelante, sin embargo, La Unión de Naciones del Sur debe empezar por legalizar toda su situación para que pueda diseñar una nueva identidad Sudamericana que deberá venir desde los proyectos socio-económicos no militares.

UNASUR todavía no sabe qué hacer con los golpes de estado casos Ecuador y Paraguay, carece de peso político para acudir en ayuda de Ecuador en su lucha contra Chevron, trasnacional que cuenta con el apoyo de las cortes internacionales direccionadas por el G7, tampoco ofrece una aguda resistencia al espionaje de EEUU, y tibiamente se pronuncia contra los ataques a los presidentes Morales y Maduro con sus comitivas en sus traslados al exterior.

Nuestros países con graves deficiencias estructurales se encuentran saturados de acuerdos bilaterales, multilaterales que unas veces agilitan determinados segmentos comerciales otras veces fomentan la dependencia fraccionando a los productores locales afectando el valor de sus productos, es un escenario que sigue siendo incierto para lo que proyecta UNASUR.

El desarrollo social en nuestra región a raíz de la crisis económica nos permite hablar de futuras soberanías validas en sus propios contextos, han reducido la pobreza y de alguna manera evitado caer en la crisis económica que afecta al capitalismo, se ha conseguido un crecimiento sostenido, sin embargo, no alcanza para comprender nuestra falta de integración y la enorme brecha de la desigualdad que aumenta a pesar de ir por buen camino en la lucha contra la pobreza, menos apuntalar nuestra economía política como región para entrar con respeto al centro financiero mundial.

Exportadores primarios y primarios en nuestra consciencia porque sabemos que divididos no podemos enfrentar los desafíos de esta época, seguimos con membrecías que sostienen la dependencia, pero, eso sí, buscamos que nuestras FFAA tengan su propia escuela política e ideológica a la Latinoamericana.

¿Con que ideología veremos esta escuela de defensa? ¿Cuáles son los parámetros para ver al mundo diseñado por los EEUU? ¿En qué porcentaje mejorarían las visiones sociales y económicas de los pueblos sobre los cuales las doctrinas militares impulsen la integración?

Reforzar las FFAA de nuestra región es una tonta respuesta para combatir los viejos anhelos colonialistas de Washington ¿Cuántas de nuestras armas que utilizan nuestros ejércitos son estadounidenses? Desde esa tecnología parte la inclinación ideológica de nuestros militares, claro que, si la Escuela Sudamericana de Defensa (Esude) sus militares se comprometen a no dar golpes, entonces ya es un gran logro político.

Alcanzar la libertad y la autonomía empieza por cambiar la educación, la cultura y la matriz productiva, hay que impulsar proyectos de gran envergadura como el Banco Central de sur, la preservación de la Amazonia, libre traslado de personas, comercio y turismo, capacitación técnica de estudiantes y obreros para la utilización de tecnología de punta, eso es realmente lo que influye en los pueblos para lograr un mejor crecimiento social no desde el punto de vista militar.

Lo que ocurre en Cuba y Venezuela con sus FFAA, ese ideal de respeto por el cambio no ocurrirá en Ecuador y Bolivia, al menos no todavía, porque, todavía no hay convicción social para dejar atrás los hábitos neoliberales, representativos, consumistas y porque estos países no tienen el petróleo ni la fuerza revolucionaria que sostienen a las FFAA como pueblo al lado de las milicias a pesar de que Correa y Evo barren en las elecciones.

Es verdad que algo se ha logrado respecto a la solidaridad, en la respuesta inmediata de los presidentes cuando se produce un golpe o un intento de golpe, se percibe, incluso, que los militares ya no están por los golpes porque el resto de países aíslan a ese gobierno caso paraguayo por ejemplo, pero todos sabemos que eso no pasa de ser una sanción simbólica porque el comercio no se puede parar, es decir, puedo decir que algo se ha logrado pero no podemos contentarnos con ese algo, eso sería mediocridad.



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Raul Crespo


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