Crisis del capitalismo global y estado nacional

De la crisis Capitalismo, en su fase global, nadie se salva, porque se trata del sistema que regula las relaciones de producción, acumulación, distribución y consumo de todo el planeta, llegando incluso a condicionar aquellos modos de producción pre-capitalistas, periféricos y de socialismo estatista que sobrevivieron al derrumbe del llamado socialismo real.

Afirmar que existen países e, incluso regiones, inmunes al efecto expansivo de la actual crisis sistémica del Capital no se corresponde con el inexorable desarrollo de las leyes del Capital que, de su fase imperialista, intentó  convertirse en global, aprovechando la derrota del campo socialista y el retroceso de las fuerzas revolucionarios en el planeta, pero lo intentó en un momento extemporáneo, lo que lo que desató diversas fuerzas y procesos del acumulado histórico de las contradicciones entre el Capital financiero y el Capital industrial y teniendo como factores adversos la sobreproducción mundial, la emergencia de economías intermedias pero altamente competitivas y, la resistencia de amplios sectores de clases burguesas, pequeña-burguesas y populares favorables a la defensa del Estado nacional y su economía endógena y equilibrada con el mercado internacional.

La agudizada crisis en las economías periféricas de los países del núcleo original  de la Unión Europea es, entre muchas causas, la consecuencia del desmantelamiento de los Estados Nacionales Europeos y su economía productiva interna, para la construcción de un proyecto  de dominación global del Capital financiero en Europa que le distribuyera esas capacidades productivas en los espacios del planeta con mayor grado de rentabilidad y de altas tasas de ganancia, lo cual le serviría para compensar la pérdida de su capacidad productiva de las economías nacionales y como catapulta para intentar construir, aceleradamente, una sola economía planetaria, dominada por el capital financiero internacional, que fuera capaz de financiar la organización, equipamiento y despliegue de un ejército global, asociado a la reformulación de las instituciones internacionales que emergieron de los pactos de Postdam y Breton Wood, como las Organización de Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional el Banco Mundial y, la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, (Capitalista), lo cual fue respondido por la hoy extinta Unión Soviética con la creación del Pacto de Varsovia.

Es de lógica entonces, la propuesta hecha pública por la Canciller de la República de Alemania, Angela Merkel, considerada con simpatía por el Nicolás Sarkozi, de la República Francesa, que en las actuales circunstancias de la gravísima crisis en las finanzas de los países originarios de la Unión Europea, resulta necesario eliminar espacios  de ‘’soberanía’’ nacional de los Estados Miembros, los cuales impiden la toma de medidas  severas e inexorables para atacar las fuentes de la crisis, las cuales para ellos, no pueden ser otras que los residuos del viejo Estado de Bienestar, distributivo, tutelar  y  de Justicia Social que todavía, a pesar  de los las políticas neoliberales que empobrecieron a millones de trabajadores y pequeños y medianos empresarios, todavía representan una ‘’carga excesiva’’ para el Capital Financiero y su tasa de ganancias, por lo que plantean reimpulsar el desmantelamiento de tales ‘’bolsones’’ del viejo Estado Social Liberal conquistado por los trabajadores, los sindicatos y sus partidos progresistas y de clases en el siglo XX, e instalar, de una vez por todas, el Estado Central Europeo; una versión, ‘’escala’’, del frustrado Estado Global Planetario diseñado por   George Bush, Tony  Blair y José María Aznar en las islas Azores, en 2003, cuando emprendían su terrorista guerra de agresión contra el pueblo de la República de Irak.

Como lo dijo el comandante Fidel Castro en una entrevista en este año: ‘’ El Estado Nacional es una de las creaciones más importantes de la Humanidad en todo su desarrollo…’’; pero ese mismo Estado Nacional creada por la burguesía, en su etapa progresista y revolucionaria del siglo XVIII,  se erige hoy como un gran muro que impide la sobrevivencia del sistema Capitalismo en su fase global, por lo que la defensa del Estado Nacional es hoy una de las tareas fundamentales del movimiento de los pueblos contra la globalización y espacio de unificación de las más diversas clases y sectores sociales de todo el planeta, incluso, de los países del centro del Capitalismo Mundial; lo cual explica el proceso acelerado de unificación y acuerdos de países de Suramérica, de América Latina y el Caribe, Unión Africana, Asociación de Estados del Sudoeste de Asia, Comunidad de Estados Independientes en Eurasia dirigidos a defenderse grupalmente a esta seria amenaza a su propia existencia.

yoelpmarcano@yahoo.com



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Yoel Pérez Marcano


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