Y nadie dice nada…

Lo preocupante de esta historia es el silencio a escala internacional tratándose de un tema que nos debería impacientar a todos.

Ocurre. Qué recientemente leí una información de prensa en la cual el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, decía sin ningún adorno que: van a desaparecer muchos puestos de trabajos, muy pronto.

Obvio que en boca suya el adverbio mucho, debe interpretarse como miles de miles de puestos de trabajos los que desaparecerán.

Esto lo dijo en la apertura de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y epicentró el desafortunado vaticinio en África, asiento de la población más vieja del mundo.

El señor Kim, cómo si fuera poco, estaba acompañado en su disertación por Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, y por Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea; además de una pléyade de técnicos del más alto nivel de la economía mundial que constituía el auditorio, por supuesto.

-Y quienes son estos personajes ?.
Antonio Manuel de Oliveira Guterres (1949), Físico de profesión; socialcristiano, activista de la Juventud Universitaria Católica, alta figura del Partido Socialista de Portugal; participó en la conocida Revolución de los Claveles, en 1974. Destacan en su trayectoria política, haber sido primer ministro de Portugal, por casi diez años (1995 -2002); haber presidido la Internacional Socialista (1999-2005); y haberse desempeñado como Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (2005-2015).

Mientras que el luxemburgués Jean –Claude Juncker, (1954) durante los años 1995 y 2013, se desempeñó como Primer Ministro de Luxemburgo; presidente del Eurogrup; Ministro de Finanzas de la Zona Euro; y a quien se le atribuye una participación destacada que salvó a Europa de la crisis financiera.

La información dada por el señor Kim, indudablemente que tiene rostro de desempleo, que conlleva al paro de muchas madres y padres de familias. Y quien no trabaja pues –elemental- no tiene ingresos y sin éstos no se puede ir al mercado.

Una simple operación aritmética que evidencia hambre y miseria. Pronostica caravanas de migrantes buscando cobijo en cualquier país que le tienda su mano (fotos desgarradoras de naves flotando en el mar sin destino propio o luengas filas de gente desnutrida y niños hambrientos tratando de succionar leche materna de senos caídos y vacíos, que impactan cualquier sensibilidad humana). Y sin lugar a dudas abandono de estudios, enfermedades generalizadas y desgracias ¿Alguien puede negarlo?. Qué tire la primera piedra. De lo que si estoy seguro es que estas cosas pueden evitarse.

Por eso me extraña que nadie haya dicho nada.
Cuando leía esa noticia cuyo contenido me ha impactado sobremanera, iba retrotrayendo en mi memoria escenarios que han recorrido el mundo a través de medios impresos o audiovisuales y que se evocaban en mi como una relectura de tormentos. Aparecían episodios de la Europa del Siglo XVIII. Y, mucho más acá en el tiempo dolorosas experiencias correspondientes al Siglo XIX y comienzos del Siglo XX, en mi país, Venezuela. Y a manera de soliloquio me preguntaba y repudiaba a la vez: ¿Y es que nadie (nadie) más ha leído esta noticia.

Probablemente sí, pero el jolgorio se mueve hacia otros intereses y expectativas ¡lástima¡.
A pesar de la proximidad con el 1 de mayo, Día del trabajador, cuando se produjo la información a la cual me refiero, las sensibilidades han estado ausentes.

Qué realidad tan deprimente, pensé.
El señor Kim dijo que esa exclusión de trabajadores será generada por la implementación de sistemas de robotización.
Pero si esto es una bomba de tiempo, pensé.

Aproveché las vacaciones de este año y me marché…cargaba esa espina atravesada en la garganta (como se suele decir popularmente). Eran mis vacaciones del año 2016 y las debía disfrutar en el 2017. En mis ratos libres, luego de visitar algunos museos, galerías de artes y librerías, revisaba la prensa; pero no veía nada referido al tema.

Habrá mucho desempleo porque en lugar de las gentes trabajarán robots.
Cuando leí la noticia, en aquellos días de finales de abril, había pasado por un sitio en Hanoi, donde trabajo en Vietnam, por las adyacencias del lago Ho Thai y me llamó la atención ver a un hombre que desde un buldózer removía una larga acera. Recogía los escombros de mármol con la pala de la máquina y los vaciaba sobre un camión de volteo que quien sabe a donde lo llevaría.

Detuve mi moto y comenté a la persona que me acompañaba como parrillera, que a mi llegada a Vietnam, hacía relativamente poco tiempo, había observado realizar un trabajo similar por una cuadrilla de unos quince o veinte obreros de ambos sexos, porque aquí las mujeres también se fajan con el pico y la pala..
Más tarde, en mi casa, cuando garabateaba unas líneas sobre estas ideas para mi Artículo en Aporrea, como para que no me olvidara del tema la televisión mostraba un programa sobre la robótica japonesa, que veía de soslayo sin abandonar la escritura.

Cosas maravillosas logradas por el cerebro humano, para sustituir al hombre, mostraba la pantalla…
Avances que los científicos nipones han alcanzado y que reflejan sus grandes esfuerzos por poner a pruebas constantemente sus virtudes cerebrales en beneficio de la humanidad. Máquinas sincronizadas con el cerebro humano para recobrar facultades perdidas debido a algún accidente.

Las investigaciones sobre el uso del robot en la economía no se detendrá como la automatización y robótica se están convirtiendo en progresos inherentes al desarrollo del ser humano. Estas máquinas referidas por el presidente del Banco Mundial irán a Yemen, Somalia y Siria, que tanto por sus situaciones conflictivas bélicas actuales como por su trayectoria económica, no representará mucho esfuerzo para que la imaginación del lector llegue hasta allí.

El señor Guterres opinó en consecuencia que la prioridad debe centrarse en luchar contra la “fragilidad” que está en la raíz de la crisis internacional de esos países (Yemen, Siria o Somalia), transcribió la prensa.

Y yo recordaba ese pensamiento que muchas veces, por error, atribuí a Sócrates, el maestro, pero que en honor a la verdad pertenece a Thomas Hobbes, por allá en el Siglo XVII: Homo homini Lupus (el hombre es el lobo para el hombre).

nelsonrodrigueza@gmail.com
*Periodista venezolano en funciones diplomáticas en Vietnam


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Nelson Rodríguez A

Periodista y diplomático. Autor de ensayos, cuentos y poesía.

 nelsonrodrigueza@gmail.com

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