Yo no sé usted, pero yo voy por “Comuna o Nada...!”

Esa fue la última instrucción del Comandante-Presidente Hugo Chávez Frías. Ahora que otros, luego de la desaparición física del Comandante Eterno, pretendan maquillar, manipular y decir que sí pero no, es un asunto del cual hay que estar pendiente. Recordemos que aquí aplica aquello de la canción de Un Solo Pueblo: se colean los zorros y camaleones.

En la medida en que el proceso de Revolución Bolivariana ha venido avanzando en estas dos décadas, hemos sido testigos de hechos sobre los cuales debemos aprender cada vez más y estar alertas cada vez más. Tengamos presente que se trata de la refundación de la república, tal cual lo indica el preámbulo de la constitución, y en función de ello se ha trabajado para garantizar con más efectividad y eficacia el rol protagónico y participativo del pueblo venezolano. Y esta tarea no ha sido fácil.

Hemos conocido de manera referencial y de manera directa sobre la conducta de determinados funcionarios y funcionarias que han ocupado u ocupan cargos en las diversas estructuras del gobierno local, regional y nacional. Dichas conductas poco o nada han tributado al Poder Popular, al autogobierno y mucho menos a organizaciones como Consejos Comunales, Comunas y quizás tendrán igual proceder con las llamadas Ciudades Comunales. Son esos funcionarios y funcionarias, con niveles diversos de responsabilidad, que hacen de rémora y de obstáculo e invocan cada vez la necesidad del tutelaje a las organizaciones del Poder Popular porque consideran que éste es ignorante, inmaduro y desconoce los "criterios técnicos" que solo ellos dicen conocer.

En estos años de Revolución Bolivariana hemos observado como aquellos y aquellas que se decían revolucionarios y revolucionarias, que se colocaban franelas, boinas rojas y juraban lealtad al Comandante Chávez, o se han ido bien largo al carajo, o se han ido a la acera de enfrente o han terminado despotricando de la revolución misma. Algunos y algunas de ellos y ellas inmersos en actos de corrupción horribles. Pero ayer quisieron darnos cátedras de compromiso revolucionario. Qué ironía..!

Nos asiste la Ley del Poder Popular y la Ley de las Comunas. En sus objetos, principios, valores y articulado se establecen los elementos que orientan el trabajo a desarrollar. Tenemos la responsabilidad de estudiarla y aplicarla en el territorio donde operamos o activamos como comunidad organizada. Ya la elaboración de un proyecto para beneficio de nuestras comunidades dejo de ser una exclusividad de "expertos" y "técnicos". Ahora el pueblo ha venido aprendiendo a elaborar sus proyectos y esto, por supuesto, molesta a quienes han medrado al amparo de determinadas instituciones.

Ahora vamos por las Ciudades Comunales y por el Estado Comunal. Que se van a levantar las voces agoreras de siempre, que se levanten. Que nuevamente invocarán viejos manuscritos y folios decrépitos, que los invoquen. Que ciertos "revolucionarios" y "revolucionarias" van a ver su zona de confort amenazada, que la vean. Aquí no estamos para hacerle carantoña a nadie ni para hacer morisqueta de revolución. Aquí estamos para cumplir con la orientación dada por Chávez: "Comuna o Nada..!"



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Mervin José Rodríguez López

Docente. Productor Radial. Miembro fundador del Colectivo de Comunicación Alternativa “Voces Urgentes”.

 rolomejo1957@gmail.com

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