Condicciones actuales de la humanidad

Desde finales del siglo XX todo indicaba que se ingresaba a una nueva era, anunciada por los socialistas de finales del siglo XIX, ideas y principios que fueron aplicadas por los neoliberales en el campo de la política y la economía; convirtiéndose en los temas principales de discusión en los foros internacionales, negando las críticas, que convirtieron en focos de ataques al sistema imperialista de los últimos siglos. El énfasis se concentró en una élite cada vez más selectiva, con una mayor burocracia para atender a sus corporaciones, y hacer del mundo, una gran empresa para pocos ricos con mayor poder, y un control y la dominación del entero planeta. El siglo pasado fue el de la puesta en práctica de la forma más avanzada de dominación sobre el mundo, donde los pocos que son ricos, porque se apropiaron de la propia naturaleza, apropiándose de las fuentes de recursos, que fueron sustraídos de los territorios ocupados por naciones de poblaciones que convivían más relacionados con la madre tierra.

Se teorizó sobre la manera más adecuada de explicar y comprender la realidad, siempre desde un punto de vista de los dominadores, justificando sus tropelías y el avance, aduciendo que estaban actuando con la bendición de dios, y la confirmación de la Iglesia, abrogándose la representación de la gente, la que debe someterse a las leyes, o ser sancionadas por desobedecerlas; sólo está permitido que las violen los gobernantes y quienes tienen posiciones aventajadas, por ser los que a su vez permiten que el mundo se mueva al ritmo que ellos le imprimen con sus capitales, sus bancos y su poder.

Veinte años después cuál es la realidad, todo un drama, ahora luego de cuatro meses desde el brote en Wuhan por el Covid-19, la alarmante cifra de infestados pasa de 3.5 millones, y los fallecidos en Nueva York y otras ciudades, donde se tiene noticias, están siendo apilados y sepultados, mediando un fugas velatorio y despedida, si hay deudos, para luego sepultarlos en improvisadas fosas comunes en baldíos alejados de zonas pobladas. Basta con mirar el rostro atónito de Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, en los partes diarios y los desesperados llamados a los gobiernos para que colaboren con las ayudas requeridas para enfrentar entre todos la terrible embestida de un arma masiva, para de alguna manera detener lo que ya se notaba, una mayor escalada de protestas en todo el mundo, contra los gobiernos corruptos y sus arbitrariedades, contra la mayoría de votantes engañados ante promesas incumplidas, mientras se beneficia y rescata a los bancos, las empresas e industrias, otorgando grandes capitales, que son requeridos para atender a los más necesitados.

El choque de locomotoras es inminente, dos realidades enfrentadas sobre un mismo planeta que ha sido cada vez más sesgado, dividido, compartimentado, donde unos viven como dioses, y otros se van degradando hasta tener solo una existencia como cualquier otro organismo, que debe adaptarse a las condiciones más degradantes, en un mundo trastornado por los que en nombre de falsas creencias, de subterfugios legales, de imponerse a la fuerza, pero por medios espurios, que han pervertido el sentido de lo que alguna vez fue un valor, surgido de un principio. Hablamos de conciencia, mientras otros se remiten a la ciencia y a la tecnología con la que quieren buscar la inmortalidad, craso error, ya que nada es eterno en este mundo, nada permanece, nada es lo que fue, y lo que es cambia permanentemente, aunque no lo notemos, no seamos conscientes de que está ocurriendo cada vez que respiramos. Otra cosa es lo que permite la vida manifestándose como energía, como espíritu, lo que está dentro.

Remitámonos a la conciencia, no requiere de ningún esfuerzo solo tiempo y voluntad, es lo que durante 2500 años nos han hecho conocer. Otra cosa es lo que se ha hecho con el conocimiento, cómo ha servido para servirse de él y determinar las cosas, imponiendo una manera exclusiva de ser y hacer, poniendo trabas, alienando, coartando la libertad del ser. Acaso desde la gran explosión de hace 13.700 millones de años en que se creó la realidad, alguien impuso un orden para que todo funcionara de una vez, o más bien, no habiendo nada, las cosas comenzaron a ser lo que hemos ido sabiendo lo que son, desde hace 150 mil años, cuando se ha considerado que hay una cierta organización de humanoides, que irán juntando los elementos necesarios para que la cultura y la civilización terráquea haya tenido razón de ser. Caben otras posibilidades, pero habría que entrar a otros campos más difíciles de manejar entre neófitos. Existe la clonación, la Inteligencia Artificial, la manipulación de formas de vida microscópica, una obsesiva y desenfrenada carrera contra reloj por la búsqueda de la inmortalidad, lo más absurdo que se ha pensado por las mentes más reaccionarias, jugando a ser dioses, siendo simples mortales.

De estas elucubraciones que exponemos, tratando de tocar todos los temas, que es como intuyo es la realidad que uno vive frente a lo que se nos quiere imponer, para hacernos sujetos sujetados, dependientes, conectados a tubos virtuales por donde nos inoculan qué debemos pensar, cómo debemos comportarnos, cuál es nuestro lugar, y el de los demás; quién está arriba y quién más abajo, estratificados, segregados, arrojados a la existencia como briznas de paja al viento, sin tiempo que perder, en un espacio que cada vez se nos reduce más, y al que nos conminan a residir, controlándonos desde el ojo que todo lo ve, que observa nuestros movimientos, nuestras reacciones ante las cámaras que nos hacen un seguimiento mientras estemos expuestos a su control. Hasta ahora han logrado saber mucho sobre cada uno de nosotros y ellas, a través de las tarjetas de plástico. Diremos más, con la nano tecnología existe la capacidad de insertar en un micro chip, sensores que detecten nuestros signos vitales, de los cuales se pueden deducir muchas más cosas, infinitas cosas. Es el mundo que viene, su promotor Bill Gate.

Estamos cerca de los 8 mil millones de seres en el planeta Tierra, la mayoría se supone son seres humanos, y el resto son, aparte de los animales, e insectos y demás bichos, no humanos, es decir, elementos o entidades que se nos adelantan a los que habitamos este planeta, 4.5 millones desde el Big Bang, con un adelanto tecnológico suponemos más avanzados. La información que se maneja es tal y tan abrumadora, que ya es imposible de ocultar, y si se hace una encuesta en este momento en el mundo entero, más del 50% cuando menos, dirán que creen que hay existencia más allá de la Tierra. Otra cosa es que nos empeñemos en nombre de la ciencia a negar cualquier otra posibilidad, entonces negaríamos la creencia del 80 o 90% que cree en dios, o en dioses, en manifestaciones de otros planos y niveles superiores o inferiores. De ángeles y demonios, de todo un sistema en el cielo o en el infierno, como se suele explicar a los niños sobre estos temas. En la modernidad son los extraterrestres y alienígenas, que vienen y van por todo el universo, o buena parte de él, hasta donde podemos pensar que exista ese vasto espacio de millardos de años luz de nosotros. Hasta ahora se manejan cuatro fuerzas, cinco teorías sobre lo que llena el espacio que no está vacío, y once dimensiones. Si estas teorías no han sido desmentidas, y lo formal es que se hable de ellas, como se habla de que estamos dotados de libre albedrío, pues hay cuerpo, alma y espíritu.

Si lográramos que la entera humanidad pensara como una sola mente, lograríamos conocer lo real, tener la absoluta verdad de lo que hay y existe, aquí y ahora, en este instante, en presente, no lo que pasa, sino manteniéndonos en presente. Eso es lo que comúnmente se ha conceptualizado como conciencia despierta, tener conciencia es estar despierto, no habiendo salido del sueño reparador de la víspera, sino sabiendo que estamos y por tanto la totalidad, la realidad, la verdad sin más distracciones. Pero sabemos que esto ocurre sólo y exclusivamente en cada ser encarnado, que sabe que llegó a esta experiencia en este mundo, a este planeta, en el que aprenderá de la experiencia de los que antes por aquí pasaron y dejaron huella, una historia, una biografía, una memoria grabada en el alma, sabiendo que lo que está como manifestación es plena y totalmente una ilusión de los sentidos. Lo explico de esta forma, qué somos en esta realidad de la existencia, átomos, moléculas, organismo vivo, encarnación, vivencia experiencial, cumplimos y ciclo natural, nacemos, crecemos, nos desarrollamos, llegamos o no a la plenitud, y partimos hacia la eternidad. Es lo que dicen todos y cada uno de los textos donde se relatan los mitos, las magias, las religiones, las técnicas empleadas, la filosofía que plasma la posibilidad de saber, la ciencia como respuesta, la tecnología para disponer de cuanto aparato amplíe el conocer.

Son evidencias de todo esto la vida, lo que sabemos que existe, lo que se intuye que hay aunque no lo veamos manifestarse físicamente, el estado puro de las cosas, y la forma de la materia en los objetos. Luego está la muerte, el cese de lo que se supone fue la vida contenida en un cuerpo, retenida en él. La vida no muere, el ser que encarna no perece, la energía se transforma, pasa a otro estado, y vuelve a la fuente de la que emana; cuál es esa fuente, tiene muchos nombres, se la interpreta de muchas formas, y de cierta manera cumple con las expectativas de los fieles creyentes en una manifestación o múltiples de ellas. Hay culturas en las cuales a los hombres los identifican como tierra viviente o entre los budistas las kalapa; hechos de partículas de polvo cósmico que se encuentra tanto en la tierra como en el resto del universo. Somos seres espirituales, físicos, mentales, psíquicos, antropológicos, históricos, culturales; creadores de todo lo que existe a partir de nosotros mismos, de nuestras ideas que surgen como pensamientos y se convierten en las cosas que nombrados y asumen una corporeidad, una estructura una forma den la matrix, en el mundo, pero no son de verdad, forman parte de las ilusiones, como la luz, o el aire, o cualquier elemento que al fin es la combinación de algo que yo quiero crear y lo creo primero en mi conciencia. Soy a imagen y semejanza de dios, y quién es dios, dónde está, allá, aquí, ayer, hoy, existe, es el tiempo y el espacio como sus creaciones, hasta que crea al hombre. Y los demás, y la mujer, y hombre y mujer tienen hijos e hijas, y ellos y ellas yacen y engendran pueblos. Algo falta en el relato, hay incesto, habrá habido pederastia. Dios creó todo, pero solo al hombre, y el resto para honra y gloria de él ya que se niega la existencia de alguna vida fuer de la Tierra. Puros absurdos, negaciones, ocultamientos, manipulaciones, engaños, qué sigue ahora.



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Franco Orlando


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