Pasado, presente y futuro

“Casting” presidencial

Unos quince años llevan algunos “políticos” militantes de la derecha venezolana compitiendo entre sí por tratar de ocupar la Presidencia de la República, en aras de reivindicar el clamor del empresariado chupasangre del país y el de sus amos del Norte, los cuales insisten en devolverse el privilegio de poder manejar nuevamente a su antojo los recursos del Estado, que ahora son de y para el pueblo.

Para concursar solo basta con ser parte de la clase parasitaria del país y salir un día cualquiera por los medios de desinformación e incomunicación que ellos mismos dirigen, vomitando un sinfín de palabras con la mejor soberbia que los caracteriza y la peor incoherencia que los identifica, a efectos de repetir el guión impuesto por el complejo que domina el mercado mundial el cual se centra en despotricar la gestión del Gobierno Bolivariano.

A pesar de que el certamen tiene rato que empezó, la escogencia de un solo finalista hasta ahora ha sido difícil. Pero no porque la contienda sea reñida o haya nivel de competencia, sino porque muchos de ellos han sido descalificados con apego a las leyes por querer jugar sucio, tanto así, que muchas venezolanas y venezolanos han perdido la vida por haberse encontrado inocentemente en medio de su loca y delirante carrera por el poder.

Aunque la cosa está mucho peor. Y resulta ser que el jurado calificador, por cierto residenciado en Washington, que en la pasada VII Cumbre de las Américas, o mejor dicho, que en la Victoriosa Cumbre de Latinoamérica quedó vergonzosamente humillado ante la opinión pública mundial, da señales de no querer continuar perdiendo su tiempo y dinero en unos “prospectos” que no asoman ni un pequeño destello de luz.

En estos momentos, a pesar de que su jurado se encuentra en terapia de recuperación, el número de modelos se ha incrementado producto de las venideras elecciones parlamentarias que están por celebrase en nuestro país.

Por los momentos la copa que tienen en mente algunos de ellos es un curul en el parlamento venezolano, que quizás pensarán, les servirá como trampolín a fin de alcanzar la máxima presea, pero ¡no podrán!

El detalle está en que aquí en Venezuela desde hace años no decide ese jurado. Ahora decide el pueblo, el máximo tribunal de todos los tiempos.

No importa que traten de engañarlo, manipularlo o aterrorizarlo con campañas mediáticas, a final de cuenta él es un juez sabio, y estamos seguros que seguirá votando por su única y más confiable garantía de paz, seguridad y progreso: la Revolución Bolivariana.

hectorabache@gmail.com



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Héctor Abache

Escritor. Trabajador socio-comunitario.

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