Un enfoque técnico y científico

La conducta de un comunicador social (I)

El Consejo Nacional Bolivariano Derechos Humanos, hoy ha venido realizando un minucioso y profundo estudios técnico y científico sobre el papel de los medios de comunicaciones sociales en el concierto del mundo globalizado y a los efectos de una mayor claridad y sistematización, hacemos el buen uso como siempre de este espacio comunicacional satelital para compartir ante la opinión pública nacional e internacional los análisis extraído del discurso de orden pronunciado por el licenciado Jesús Seguías, ante la Cámara Municipal del Municipio Caroní del estado Bolívar, con ocasión de celebrarse el días Nacional del Periodista del año 1999.

Es pertinente que en medio de muchas circunstancias y múltiples CRISIS MORAL, ESPIRITUAL E INSTITUCIONAL que vive los países en el concierto de la Unión de Naciones Suramericanas, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y muy especialmente nuestra República Bolivariana de Venezuela en el marco de la Revelación histórica de una Economía Moderna, de Cuatro CRISIS DE IMPACTO, como son los aspectos: FINANCIERO, ENERGÉTICO, ALIMENTARIO Y MORAL, por cuanto cada una de ellas interactúan sobre las demás. Decía el periodista Jesús Seguías en su discurso de orden de ese año 1999. "Dicen los sabios que los errores de los médicos se mueren, que los errores de los ingenieros se caen, pero que los errores de los docentes y de los comunicadores sociales se multiplican. Así de simple se resume la responsabilidad de los periodistas en la sociedad. Así de fácil se demuestra el nivel de compromiso que tiene un comunicador social con el país donde ejerce su profesión. Hoy quise dedicar estas palabras al futuro de la comunicación social en el mundo globalizado, a los nuevos retos que deparan las tecnologías de la informática y las comunicaciones satelitales, a los recursos que nos ofrece internet para facilitar nuestras investigaciones. Sin duda estos son temas apasionantes que bien merecen un discurso de orden. Pero resulta que el Presidente de la República, Sr. Hugo Chávez Frías, durante la entrega de los premios nacionales de periodismo, hace dos días, quiso definir a los periodistas como los "artilleros del pensamiento". Y tiene razón".

El periodista Jesús Seguías, dice: "Los periodistas ya no son los obreros de la información cruda y simple sino que están obligados a incorporarle talento, análisis, interpretación a su trabajo. Los periodistas, además de redactar diariamente las informaciones, son los escribidores de la historia, los creadores o modificadores de cultura. En sus manos reposa la opción de darle crédito al fuerte y al débil, a los que tienen poder y a los que carecen de él, a los gobernantes y a los opositores, a los blancos y a los negros, pero también a los grises. El periodista no es juez para determinar quién tiene la razón o no. El periodista simplemente refleja la verdad tangible. Las razones de cada cual son intangibles y entra en el campo de la subjetividad. Pero en cambio cada cual es un hecho tangible, es un ser humano de carne y hueso, por lo tanto es tocable, identificable objetivamente. El periodista está en la obligación de atender al acusado y al acusador y a divulgar todas las tendencias del pensamiento, de la crítica. Eso nos enseñaron periodistas de la talla de José Vicente Rangel, de Alfredo Peña, quienes en esta era de la llamada democracia moribunda ejercieron a plenitud el derecho a la crítica, al cuestionamiento, a la acusación valiente. Ha sido una bendición que durante estos 40 años de democracia hayamos tenido a periodistas que no ocultaron nada y que pudieron asumir una posición militante, que se dieron la satisfacción profesional, y, por si fuera poco, enviarlo a la cárcel.

"Lo que lamentamos es que los José Vicente Rangel y los Alfredo Peña de los periodos dictatoriales no hayan podido constar con exactitud las corruptelas de los gobernantes, que los Tarek Williams Saab no hayan podido hablar con libertad de las violaciones de los derechos humanos, que las secuelas de las epidemias y del analfabetismo en la mayoría de la población no hayan podido ser reseñadas en las páginas de la política de los diarios. Todos ellos fueron encarcelados, asesinados, o exiliados. Que lastima que no pudimos conocer con exactitud periodística las famosas orgias montadas en la Orchila por el dictador Marcos Pérez Jiménez y quienes eran las barraganas de turno, que triste es no haber podido cuantificar los millones de bolívares que se robaron los gobernantes de entonces. Solo pudimos saber de la maleta que dejaron abandonada en la Carlota, cargada de varios millones de dólares, y eso porque el dictador ya estaba derrocado y huía despavorido en el avión llamado Vaca Sagrada. Que lastima que no pudimos contar con periodistas que denunciaran públicamente la eliminación de la gratuidad de la enseñanza en la Constitución de 1953. Qué pena que no pudimos condenar abiertamente la persecución contra la libertad de expresión y contra los periodistas que osaron reseñar las críticas de los opositores. La autoestima era preferible a la muerte, o al increíble exilio".

Y por supuesto que en la era democrática, de esta democracia de plastilina, llena de escenas autoritarias, también ha habido corrupción, barraganas, violación de los derechos humanos, ejercicio autoritario del poder, analfabetismo funcional masivo y epidemias renaciendo. Pero a Dios gracias, José Vicente Rangel, y Alfredo Peña aún están vivos, no están en el exilio, ni tampoco han sido encarcelados. En este sentido, la democracia ha sido menos severa con la libertad de expresión que la dictadura.

Siempre he dicho que en los gobiernos dictatoriales las primeras bajas son los periodistas. Y por eso es que siempre debemos estar alertas. He decidido refrescar algunos episodios ocurridos hace más de 40 años para que no olvidemos jamás que la historia de la corrupción y de la violación a la libertad de expresión en Venezuela es de muy vieja data, y tiene muchísimo que ver en la cultura autoritaria que llevamos por dentro los latinoamericanos en general desde que hace más de 500 años. Dicho en otras palabras, la corrupción es un fenómeno típico de las dictaduras y no de las democracias. Y si han ocurrido deplorables actos de corrupción y presiones indebidas a los periodistas en esta era democrática no es porque la democracia sea mala sino porque nuestros "demócratas" han actuado apegados a la ética de los dictadores". Esta transcripción y reproducción histórica contemporánea obedece a una reunión sostenida con nuestro amigo periodista José Martínez Narváez, excretario General del Colegio Nacional de Periodista, seccional Guayana del estado Bolívar y próximamente será la parte N°2.

En pies de lucha con y por la Revolución de Cristo y de la Patria de Bolívar, en contacto apreciados (a) lectores por conabdh@gmail.com. Y @conabdh

 



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Julio César Del Valle

Analista e Investigador, Especialista, Escritor y consecuente Defensor de los Derechos Humanos, y Pdte. Consejo Nacional Bolivariano Derechos Humanos.

 conabdh@gmail.com      @conabdh

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