(VIDEO) Argentina: Qué implica el plan de ajuste de Milei y la convocatoria a sufrir para llegar "al final del camino”

"No hay plata. No hay alternativa al ajuste y plan de shock. Esto naturalmente impactará de modo negativo sobre el nivel de actividad, de empleo, los salarios reales, y la cantidad de pobres e indigentes". Con esta frase, el nuevo presidente de la Argentina, Javier Milei, resumió las características centrales del plan económico que pondrá en marcha desde este mismo lunes.

¿Qué implica un programa de ajuste con shock? Se trata de un recorte brusco y aplicado en lo inmediato sobre el gasto del Estado que, según dejaron trascender estos días desde su entorno, afectará el empleo y los sueldos de la administración pública nacional, a las jubilaciones y programas sociales, a los subsidios de servicios públicos, al presupuesto en universidades, y al financiamiento de obras públicas, todo ello en un marco de inflación al alza por la liberación de los precios que incluye el mismo programa.

En ese sentido, el mandatario anticipó también que la inflación se ubicará "a un ritmo de entre el 20% y 40% mensual entre diciembre y febrero" y que, al menos el próximo año y medio o dos, la población vivirá en un escenario de estanflación, esto significa de estancamiento de la actividad económica con caída del consumo interno, paralización productiva y aumento del desempleo, así como salarios cada vez más golpeados por la suba de los precios. Para el mandatario se trata, sin embargo, del "último mal trago" para llegar "a la luz al final del camino", un camino que será "menos doloroso" cuanto "mayor sea la contención desde el Ministerio de Capital Humano", aunque no dio detalles sobre cuáles serán las políticas que se implementarán en ese sentido.

Amparándose en "la herencia recibida", Milei destacó en varias oportunidades lo que será el punto central de su gestión: "No hay solución alternativa al ajuste" y ese ajuste será "en forma de shock", sin gradualismos. Esta vez ya no se refirió a "la casta" como el sector sobre el que recaerán las consecuencias de las medidas económicas sino que focalizó en "un ajuste fiscal sobre el Estado y no sobre el sector privado".

Si bien aún no se conocieron las precisiones de lo que desde la Libertad Avanza dejaron trascender como "ley ómnibus", en referencia a un conjunto de proyectos de ley con medidas de reformas similares a las del menemismo, quedó claro que habrá un cambio de prioridades: "La única posición posible es un ajuste que caiga con todas sus fuerzas sobre el Estado".

A primera hora de este lunes se espera una conferencia de prensa de del vocero presidencial, Manuel Adorni. Pese a que hablará en la previa de la apertura de los mercados, el flamante Gobierno aún no dejó claro si habrá anuncios económicos.

Ajustar todo y de golpe

"No hay plata. No hay alternativa posible al ajuste y al shock. No hay lugar a la discusión entre shock y gradualismo", señaló Milei en su primer discurso oficial, en el que se comprometió al inicio de "una nueva era" que llevará al país por "el camino de la reconstrucción". Para hacerlo, entiende el libertario que "la única alternativa" posible es una fuerte reducción del gasto del Estado y del déficit fiscal, en torno a "5 puntos del PBI".

Sobre ello, si bien el mandatario no puntualizó en esta ocasión sobre las medidas que adoptará para concretar dicho ajuste, según declaraciones previas a la prensa y lo que dejaron trascender los equipos que fueron parte de la transición, los recortes apuntarían a la eliminación de ministerios y organismos públicos (ya firmó su primer DNU para para reducir a 9 la cantidad de ministerios), congelamiento de sueldos de la administración pública nacional, eliminación de la fórmula de actualización de jubilaciones, recortes de los subsidios "desequilibrados" en transporte y energía – podría ser en dos etapas-, freno a la obra pública para que quede en manos de la actividad privada, reducción de las transferencias no automáticas a las provincias, y prórroga del presupuesto 2023, lo que significa un ajuste indirecto dado el impacto de la inflación de este año en las partidas asignadas.

Al respecto, quienes primero se verían afectados por la promesa presidencial de un ajuste brusco e inmediato serian aquellos que tienen sus ingresos directamente relacionados con el Estado, es decir, salarios de empleados de diferentes reparticiones públicas así como las personas que reciben ingresos vinculadas a jubilaciones, asignaciones y programas sociales, que se verían perjudicadas por la reducción drástica de los fondos públicos. Un escenario drástico, que el propio Milei calificó como "duro" y con "dolorosos sacrificios", y agravado por el contexto general de la economía en recesión.



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