FBI promueve sentimientos anti-musulmanes en entrenamiento antiterrorista

16/09711.-El FBI está enseñando a sus agentes de contraterrorismo que los musulmanes estadounidenses de la corriente principal del Islam son propensos a ser simpatizantes del terrorismo; que el profeta Mohamed era un “líder de la secta”; y que la práctica islámica de la caridad no es sino un modo de conseguir fondos para el combate.

En el campo de entrenamiento del FBI de Quantico (Estado de Virginia), a los agentes se les enseña un gráfico en el que se muestra que cuanto más devoto es un musulmán, más probabilidades hay de que sea “violento”. Esas tendencias destructivas no pueden corregirse, según una presentación didáctica de la institución, que añade que “cualquier guerra contra no creyentes se justifica” bajo la ley musulmana, y que “no se puede producir ningún proceso de moderación mientras el Corán sea visto como la palabra inalterable de Alá”.

Estos son extractos de docenas de páginas de material reciente de entrenamiento del FBI que la sección “Danger Room” de Wired Magazine ha adquirido. En ellos, la fe religiosa protegida constitucionalmente de millones de norteamericanos se retrata como un indicador de actividad terrorista.

“Puede que no sean una amenaza ‘radical’ en tanto que no se trate más que de simples aserciones de la ideología ortodoxa”, apunta una de las presentaciones del FBI. “Los temas estratégicos que animan esos valores islámicos no son marginales, son de la corriente principal”.

El FBI no sólo está pisando una capa muy fina de hielo legal cuando retrata a estadounidenses ordinarios y religiosos como terroristas durmientes, afirman antiguos agentes antiterroristas del FBI; se están poniendo en manos de Al Qaeda.

Si se centran en el comportamiento religioso de ciudadanos estadounidenses en vez de en verdaderos indicios de actividad criminal como almacenamiento de armas o financiación en la sombra, será mucho más probable que al FBI se le escapen los signos reales de terrorismo. Y describir el Islam como inseparable de la violencia política es exactamente la narrativa que Al Qaeda estimula, del mismo modo que hace con la idea de que Estados Unidos y el Islam están necesariamente en conflicto. Esa es la razón por la que confidentes del FBI proveyeron a los reporteros de Danger Room de estos materiales.

A lo largo de los últimos años, los grupos estadounidenses musulmanes de defensa de los derechos civiles han dado la alarma acerca de la creciente presencia de agentes del FBI y de la policía en centros de la comunidad islámica y mezquitas, por el temor a que su comportamiento plenamente legal sea objeto de una burda categorización por parte del contraterrorismo. Estos documentos pueden ayudar a explicar una vigilancia tan enconada.

Estos papeles no constituyen la primera ocasión en la que los musulmanes son denostados en las sesiones de entrenamiento del FBI. Como Danger Room informó en julio, la División de Entrenamiento del FBI ha incluido libros antiislámicos y materiales que afirman que el Islam “transforma la cultura de un país en los modos de ser de la Arabia del siglo VII”. Cuando Danger Room contrastó ese material con el FBI, un comunicado oficial mantuvo que “la presentación en cuestión era una versión rudimentaria utilizada por tiempo limitado que ha sido reemplazada desde entonces”.

Pero esos documentos no son reliquias de una era pasada. Una de esas conferencias, titulada “Temas y motivadores estratégicos en la ley islámica”, se llevó a cabo el 21 de marzo de este año.

Las conferencias sobre el Islam son optativas, no obligatorias. “Un mensaje de renuncia de responsabilidad acompañaba la presentación y decía que los puntos de vista expresados son los del autor y no expresan necesariamente los del gobierno de los EEUU”, explica Christopher Allen, portavoz del FBI a Danger Room.

“Los materiales en cuestión se enviaron como parte de la segunda fase del entrenamiento de agentes designados para el antiterrorismo”, añade Allen. “Este entrenamiento se derivó en gran medida de una variedad de publicaciones de dominio público e incluye la opinión del analista que desarrolló el bloque de materiales didácticos”.

No todos los veteranos del antiterrorismo consideran tan benignas las charlas. “Enseñar a los agentes contraterroristas acerca de aspectos oscuros del Islam”, dice Robert McFadden, retirado recientemente como uno de los persecutores de Al Qaeda del Servicio de Investigación de la Marina, “sin contexto, sin objetividad, y sin cubrir otros indicadores no religiosos de comportamiento peligroso no es el camino para detener a los terroristas de verdad”.

Sin embargo, en Quantico, la supuesta conexión entre Islam y violencia no sólo es parte de la teoría, forma parte literal de los gráficos.

*Traducido para Rebelión por Javier Mestre


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