La economía de Estados Unidos a fines del siglo XIX y comienzos del XX

El hecho más sobresaliente de la historia económica de los Estados Unidos a fines del siglo XIX y en el período del imperialismo es el aceleramiento de su industrialización. En el tiempo citado los Estados Unidos atravesó un auge industrial, colocándose a fines del siglo XIX a la cabeza del mundo por el volumen de la producción de su industria. También se registró un auge industrial en Alemania, Rusia y el Japón.

El progreso de la industria estadounidense bajo el imperialismo ha tenido las más diversas manifestaciones. Su revolución tuvo lugar en la primera mitad del siglo XIX, cuando la fábrica vino a sustituir a la manufactura.

Las consecuencias de ese hecho tienen sus repercusiones hasta hoy día. Como sabemos, los Estados Unidos han pasado a ser la principal base económica del capitalismo contemporáneo. Los centros de la economía mundial se trasladaron a él en el siglo XX.

En la economía mundial se había dado pues un desplazamiento de los centros básicos. Este fenómeno ocurrió por el estancamiento de la producción industrial de Inglaterra y Francia.

¿Cómo ocurrió este ‘milagro americano’? El auge industrial de los Estados Unidos se basó, en medida considerable, en los recursos económicos de otros países. Numerosos inventos técnicos de origen europeo: ingleses, alemanes, rusos, etc., fueron aprovechados en ese país. Además se llevó a cabo una amplia utilización de capitales extranjeros. En el momento de estallar la primera guerra mundial, los valores estadounidense en manos de extranjeros ascendían a una cifra que oscilaba entre los 5.000 y los 7.500 millones de dólares, en su mayor parte ingleses (en 1913 equivalían a 755 millones de libras esterlinas).

Otro aspecto importantísimo en el que se apoyó los Estados Unidos para montar su industria fue el uso de mano de obra extranjera. Los Estados Unidos montaron su industria apoyándose en los recursos humanos del mundo entero. Entre 1850 y 1880, la inmigración a Estados Unidos fue muy intensa, y se mantuvo a un nivel constante. Cada decenio llegaron unas 2.500.000 personas. Durante los últimos 40 años del siglo XIX entraron más de 14 millones de inmigrantes.

Los progresos industriales de los Estados Unidos se basaron también en el factor geográfico. La extraordinaria longitud del litoral marítimo, que alcanza cerca de 18.000 millas, ofrecía numerosas ventajas al desarrollo de la navegación, de la pesca, el comercio exterior, etc.

También los recursos minerales de los Estados Unidos eran enormes y diversos. Había ricos yacimientos de carbón, de petróleo, de hierro, de cobre, de plomo, de zinc, de fosfato, de sal, de piedra, de arcilla y de azufre.

Sin dudas que la culminación de la guerra civil (1861-1865) tuvo una influencia decisiva en el desarrollo industrial de Estados Unidos. Esta contienda imprimió un fuerte impulso a la industria, provocando una fuerte demanda de numerosas mercancías y un alza vertical de los precios. La explotación fabril comenzó a disponer de los negros; se ensanchó a su vez el mercado interno y se amplió la base de materias primas de la industria. De esta manera se desarrolló el capitalismo en el campo, creando las condiciones agrarias para el auge industrial.

Como resultado de la victoria –en la guerra civil- de los fabricantes sobre los hacendados, la política comercial de los Estados Unidos asumió características marcadamente proteccionistas. La tarifa proteccionista de 1864 permaneció inalterable durante veinte años.

Después de la derrota de los esclavistas, el saqueo de los territorios favoreció a la industria y a los ferrocarriles, en mayor medida que antes. Se considera que las tierras obtenidas gratuitamente por las compañías ferroviarias valían 335 millones de dólares, a los cuales deben añadirse las subvenciones, que ascendieron a 707 millones.

Al igual que Alemania y Rusia, los Estados Unidos a fines del siglo XIX, aprovecharon ampliamente las ventajas de la nueva construcción. La importancia decisiva correspondía ahora a las ramas de la industria pesada, incluidas las nuevas: petrolera, electrotécnica, química, de construcción de maquinaria, etc.

En el fomento de la industria de los Estados Unidos se notó la activa influencia de la especialización de las empresas y de los obreros, que adquirió mayores proporciones que en otros países.

El amplio proceso de concentración industrial, tan particular de los Estados Unidos durante la época del imperialismo, acelero indudablemente su desarrollo en el que desempeñaron un importante cometido las sociedades anónimas. En lo concerniente a concentración los Estados Unidos adelantaron a Inglaterra, Francia y Alemania, cediendo tan sólo ante Rusia.

Ahora bien, lo que asumió proporciones verdaderamente extraordinarias fue la explotación de los obreros. El sistema explotador implantado en la industria estadounidense significo para los fabricantes más que las minas de oro en California. Jamás la expoliación de los trabajadores llegó al grado de los Estados Unidos. Lo atestigua el aumento de la intensidad del trabajo, de tres a cinco veces superior al de los restantes países.

En cuanto a las variadas expresiones del auge industrial estadounidense, la más exitosa fue la construcción de ferrocarriles, que alcanzó proporciones astronómicas. En 1900, los Estados Unidos disponían ya de una red ferroviaria con más de 300.000 kilómetros de vías.

Para finalizar señalaremos que desde la guerra civil, el peso específico de los Estados Unidos en la producción industrial del mundo experimentó un alza muy rápida. En 1860 equivalía al 15 por 100, y los Estados Unidos figuraban en cuarto lugar; en 1896-1900, era ya del 30 por 100, y Estados Unidos ocupaba el primer puesto.

m.linares.benitez9@gmail.com


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