Bases de Paz

Para un coloquio imaginario con Oscar Arias

Ayer el actual presidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz en 1987 se refirió a la iniciativa venezolana de crear un espacio de discusión pública en torno al tema de la paz en la embajada de la Republica Bolivariana de Venezuela en San José de Costa Rica.

Refiriéndose a una iniciativa bautizada como Bases de Paz el presidente costarricense declaró:

"Ese es un campo en el que Venezuela no nos tiene que enseñar absolutamente nada. Yo realmente no lo entiendo. Uno puede aprender de Venezuela cómo jugar mejor béisbol, pero sobre paz no nos pueden enseñar nada".

Y concluyó:"es cómico el nombre. Es cómico o es cínico. No hay ningún país más pacífico que Costa Rica en el mundo", añadió.

Con relación al tema de la paz cabe revisar, cuando menos, dos posiciones históricamente contrapuestas.

La primera que es la que patrocina el presidente Arias. Según tal, como lo ven algunos grupos pacifistas: "Si quieres paz prepara la paz", en refutación al añejo proverbio latino: "Si vis pacem para bellum" (Si quieres paz, prepara la guerra).

Esta tesis ha sido contestada, entre otros, por Benito Juárez, el único presidente de México hasta ahora con raíces directamente indígenas. Para Juárez: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Y, entonces, preguntémonos: ¿qué es el derecho ajeno en nuestra Latinoamérica de hoy? Como lo ve Elena Ochoa, profesora de Psicopatología en la Universidad Complutense de Madrid: “Mientras no haya una distribución equitativa de la riqueza, no habrá paz”.

Todos estamos de acuerdo con San Agustín de Hipona en que “La paz constituye un bien tal, que no cabe desear otro más preciado ni poseer otro más útil”.

Pero, la pregunta a quienes piensan como Arias es esta:

¿Cómo hablar paz en tiempos en que los paquetes neoliberales (como los que se aplicaron a sangre y fuego en el región por casi 3 décadas y que resultaron en una montaña de cadáveres numéricamente equivalentes a los asesinados por EE.UU. con el lanzamiento de las dos bombas nucleares en Nagasaki e Hiroshima a fines de la segunda guerra mundial?

O es que las muertes de 250 mil latinoamericanos a causa de hambre o ausencia sistemática tratamiento de enfermedades prevenibles, falta de atención médica y desaparición de medicamentos, es que toda esa miseria, esa postración sistemática Latinoamericana/ Caribeña no constituyen violencia?

Mejor perspectiva nos la ofrece el periodista estadounidense y activista antinazi Dorothy Thompson para quien: “La paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia de alternativas creativas que nos ayuden a solucionar el conflicto”. Por cierto el mismo que dijo: “Sólo cuando dejamos de tener miedo es cuando realmente comenzamos a vivir”.

Entonces, es en lo que muchos Latinoamericanos y Bolivarianos y activistas de la paz diferimos de esta celebración teorética y fetichista de una paz idílica, a-histórica, descontextualizada y por ende come-flor, a lo John Lennon, para quien lo que había que hacer es rogar a los poderosos que le dieran una oportunidad a la paz. Como si el aparato industrial militar hubiera dado alguna vez oídos a locuciones poéticas o filantrópicas.

Creemos que más realista es al actor italiano Ivo Livi, mejor conocido como Yves Montand cuando afirmó: “muchos pacifistas son como ovejas que creen que el lobo es vegetariano",

Lamentablemente el lobo del capitalismo no es ni vegetariano ni macrobiótico.

Por ello acaso Benito Juárez aseguraba: "El principio de no intervención es una de las primeras obligaciones de los gobiernos, es el respeto debido a la libertad de los pueblos y a los derechos de las naciones".

Pues cuando formulamos llamados en favor de la paz y de la no intervención ¿no es de candorositos pensar que va a ser precisamente el animal sediento de sangre usamericano quien va a cuidar con más ternura las “descarriadas ovejas del tercer mundo”?

Particularmente en el marco de nuestro primer levantamiento histórico en defensa de nuestros recursos naturales, nuestra soberanía política y nuestra bien sudada y ganada libertad y soberanía.

Los pueblos latinoamericanos estamos clamando y luchando por una libertad para vivir en paz.

Para coexistir sin el chantaje de que el mejor resguardo de los Estados débiles latinoamericanos es dejarnos de esa berenjena de levantar la moral y la capacidad defensiva en ejércitos y Pueblos.

Una postración para reproducir y perpetuar un neo-colonialismo y una dominación que ya bastantes millonadas de compatriotas prematuramente muertos nos ha costado.

No hay caminos para la paz; la paz es el camino repetía sin pausa Mohandas Karamchand Gandhi, el padre de la liberación de la India por vías no violentas.

Pero lo que no se sabe es que este mismo Gandhi afirmaba que cada ciudadano patriota de la India debía enfrentar al imperio británico preferiblemente sin violencia pero reclamando con firmeza sus derechos. Pero que, en caso de que un luchador por la emancipación de su pueblo no lograse la alta dignidad de combatir hasta morir por medios no violentos, pues debía hacerlo por medios violentos.

Gandhi, como vemos, no fue en modo un espécimen de come-flor.

Es verdad: “Matar por la paz es como follar por la castidad” como decía Stephen King.

Pero no es matar afirmar el derecho a la legítima defensa, la libertad y la soberanía. Bolívar lo exponía magistralmente: “Ejerciendo mi libertad ni ofendo ni temo”.

UN EJEMPLO: HONDURAS:

Por pretender convocar al pueblo soberano de Honduras a ejercer pacíficamente la soberanía en Honduras, la derecha hondureña e internacional le aplicó un golpe al presidente Zelaya y sometieron al pueblo hondureños a la peor y más grave y dolorosa crisis económica, política y social y a la mas salvaje represión de las últimas décadas.

Por la mera imprudencia de asomar la idea de que el pueblo de Honduras tuviera la potestad de decidir en referéndum los destinos del pueblo de Honduras en torno a la posibilidad de re-elección presidencial, la derecha oligopólica de Honduras en consuno con una casta burocrático-militar asestó un golpe de Estado al presidente y a la democracia legítimamente votada por el pueblo de Honduras.

Paradojas de la Historia: ahora el mismo hombre que accedió por segunda vez a la presidencia de Costa Rica redacta (desde Costa Rica) una propuesta denominada Pacto de San José que propone, entre otras, que el presidente de Honduras no pueda consultar al Pueblo de Honduras sobre una figura que lo llevó a él mismo a la primera magistratura de Costa Rica por segunda vez.

Desde luego, no se comenta en voz muy alta que Arias accedió a la presidencia producto de una controvertida decisión que modificó la constitución del país. Una decisión tomada por los magistrados de la Sala del Tribunal Constitucional de Costa Rica.

El texto constitucional de Costa Rica rezaba así:

ARTÍCULO 132.- No podrá ser elegido Presidente ni Vicepresidente: 1) El Presidente que hubiera ejercido la Presidencia durante cualquier lapso, ni el Vicepresidente o quien lo sustituya, que la hubiere ejercido durante la mayor parte de un período constitucional."

¿Será que siete magistrados del Tribunal Constitucional Costa Rica tienen más poder constituyente y legitimidad para modificar la constitución en Costa Rica que el pueblo entero de Honduras (en elecciones libres y monitoreadas por organismos internacionales) para modificar la constitución de Honduras?

Retengo una máxima muy para latinoamericanos que nos asestaba nuestro enjuto maestro de 5to grado de primaria:

“En este mundo todos somos absolutamente iguales… El asunto es que unos somos más iguales que otros”.

delgadoarria@gmail.com


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Luis Delgado Arria


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