Parte I

De la guerra mundial quimica-fisica a la del espacio

Las Naciones Unidas realizan un encuentro en México, por el desarme global y el desarrollo, con la participación de ONGs que en el caso de México, están representadas por tres organizaciones sociales, como son: el Movimiento por la Paz , MONPAZ; el Centro de Estudios del Desarrollo del Tercer Mundo, CESTEM, y Constitución y República. Esta claro que la motivación del encuentro, es la nueva carrera armamentística que se ha desatado. El aliento a la ONU para esta convocatoria proviene seguramente de Obama, por la importancia que tiene el poder transferir a miles de científicos y técnicos ocupados hasta ahora por los contratistas del Pentágono en la Guerra del Espacio y la producción de armas dirigida a destruir procesos de integración geopolítica, como es la Unión de Naciones del Sur, UNASUR, el Grupo de Shangai o el Grupo BRIC.

En una primera parte veremos el panorama que plantea la Guerra del Espacio y posteriormente, en un segundo abordamiento, tocaremos la industria armamentística norteamericana; y la respuesta de los países de UNASUR, concretamente Brasil y Venezuela ante el despliegue de la cuarta flota norteamericana y la construcción de siete bases militares en Colombia; por último, abordaremos la respuesta rusa de modernización del ejército soviético y los acuerdos para proteger militarmente a sus aliados, así como las alianzas estratégicas como la de Brasil con Francia y de Chávez con Rusia y China.

El Pentágono planea la guerra del espacio para lograr la supremacía global del Imperio norteamericano. La primera guerra mundial, fue llamada la guerra de los químicos. En tanto que la Segunda Guerra Mundial la guerra de los físicos. La guerra del espacio participan equipos multidisciplinarios de científicos y técnicos del más alto nivel de calificación.

La participación de científicos y técnicos en el complejo tecnológico militar industrial de los Estados Unidos, ha sido creciente, por arriba del 60%. Forman parte de la cúpula sobre la que se sustenta el proyecto Imperial y militar norteamericano. En la actualidad esta tecno-estructura científica militar, ha dejado de ser el factor de modernización de la industria y los servicios, cuando las innovaciones eran adoptadas por el aparato productivo y de servicios, por la cada vez mayor sofisticación de la producción armamentística moderna.

Sus aportaciones a la economía ahora provienen de ser la primera potencia en venta de armamentos; sustento de conquista para dominar materias estratégicas y mercados de capitales, inversiones y corporaciones. Dominio del poder global militar del Imperio.

En consecuencia, la transferencia de estos científicos y técnicos a otros terrenos para innovar el aparato productivo y cultural, se ha convertido en una confrontación de poder con los sectores duros neoconservadores que alientan la guerra espacial contra Rusia, China y otros países como Irán y Corea.

Los esfuerzos de Obama por la reinserción de la élite científica y tecnológica norteamericana en la nueva política anti recesiva para crear empleos, ingresos, salud y bienestar y crear una nueva arquitectura financiera mundial. Es una confrontación en contra de la economía del conocimiento de la destrucción militar y por una estrategia de desarrollo.

Ello presupone, un cambio de paradigma de la seguridad al paradigma del desarrollo global; la aceptación de la cooperación y creación de una nueva sociedad mundial. Un paradigma de desarrollo que deberían asumir los científicos y técnicos de los Estados Unidos, Rusia y China, que son los países donde ésta élite adopta el paradigma de la seguridad para justificar su participación en el desarrollo de la guerra del espacio, tal como la conducen los generales del Pentágono.

La primera guerra mundial fue conocida como la guerra de los químicos, por el Químico y Nobel alemán, Fritz Haber, que descubrió como fijar el nitrógeno y utilizarlo para la fabricación de fertilizantes y explosivos. Esta dualidad del conocimiento científico y su desarrollo tecnológico en la producción de bienes para la humanidad y destrucción masiva o selectiva, condujo a la elaboración de gas cloro con el que se desarrolló la primera guerra química para destruir masivamente al ejército francés en las trincheras.

La extensión de la guerra química por los ingleses, franceses y alemanes, se produjo con gases fosgeno, cianuro de hidrógeno, cloruro de cianógeno y el famoso sulfuro de etilo diclorado o gas mostaza que se emplea en la actualidad, en la guerra de cuarta generación para despojar las naciones que cuentan con recursos estratégicos y los ejércitos de ocupación la usan contra la población civil. Se calcula que la guerra química de la primera guerra dejó un millón de muertos y heridos. La moderna guerra bioquímica y la industria alimentaria global biotecnológica usan herbicidas, fumigantes, defoliantes y tóxicos como el gas naranja y desatan plagas virales de alta mortandad, producidos en cepas de laboratorios militares.

La segunda guerra mundial de los físicos permitió que los físicos fueran adoptados como miembros de la élite gobernante de las potencias beligerantes por sus aportaciones a la guerra. La primera aportación de los físicos fue el radar que permitió la detección de un enemigo invisible y su destrucción, misiles, aviones, submarinos.

En la Universidad de Chicago, en el laboratorio de metalúrgica se construyó por físicos el primer reactor atómico, bajo la dirección de Enrico Fermi. La separación del uranio para fabricar plutonio se extendió a las Universidades de California y Columbia en Nueva York. Bajo la dirección de Robert J. Oppenheimer, en los Álamos, Nuevo México, se desarrolló el Proyecto Manhattan, para averiguar como fabricar bombas.

El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos, arrojó una bomba de uranio sobre Iroshima. El 19 de agosto arrojó otra bomba de plutonio sobre Nagasaki. Para Oppenheimer, la relación de los científicos con producción de estas armas de la guerra moderna, los condujo al conocimiento del pecado.

El impacto causado entre los científicos, por la destrucción masiva causada por las bombas arrojadas sobre Japón contra la población civil, ha conducido a crear organizaciones como la Comisión de Energía Atómica, La federación de Científicos atómicos y a republicar documentos que prueban la recomendación de los fabricantes de las bombas al presidente Truman de no emplear la bomba contra Japón. No fueron escuchados.

En la actualidad, los científicos norteamericanos se encuentran organizados por la Federación de Científicos Estadunidenses, su mail es , con el propósito de analizar, divulgar y atestiguar cualquier elemento de la política nacional relacionada con la ciencia. De cualquier forma, la crema y nata de los científicos norteamericanos, siguen siendo los principales partícipes del desarrollo de los proyectos del Pentágono como la guerra del espacio.

Equipos de científicos y técnicos vinculados al Consejo Nacional de Seguridad, son partícipes en el desarrollo del espectro completo de un nuevo arsenal del escudo de misiles de aire, mar, tierra, ciber y espacio, aparte de armas de láser.

Estos científicos, ya no tienen conciencia del pecado como lo denunció Oppenhaimer en su tiempo. Ahora el problema lo plantea la alianza de corporaciones globales con el que surge la de conciencia “situacional espacial” – saber lo que está en órbita, a quién pertenece y lo que supuestamente debe hacer. Entre las soluciones sugeridas está el mayor uso de socios comerciales. La propuesta de solución para superar el problema de conciencia entre los científicos participantes esta dirigida a privatizar el espacio y a ser socios privilegiados de este nuevo negocio. Una especie de privatización del espacio para la industria militar.

Recientemente, en el mes de julio el Pentágono anunció planes para integrar su última generación de drones, el avión Reaper, para incorporarlo al sistema global de escudo de misiles. Los drones robóticos guiados por sistemas de control de vigilancia; sirven para misiones de espionaje y bombardeo en la guerra de Pakanistán, Pakistán-Afganistán y han causado bajas entre la población civil.

Israel, ensayó su misil interceptor, Arrow II, desarrollado en conjunto con Estados Unidos. EE.UU. y el ejército israelí realizarán un ejercicio conjunto de defensa de misiles en octubre, frente a la costa de California. También se probará el radar avanzado X-band, un regalo de despedida de Bush. El radar es capaz de rastrear y vigilar pequeños objetivos a miles de kilómetros de distancia, no sólo de Siria e Irán, sino de una gran franja de Rusia meridional.

El Consejo de Relaciones Exteriores, CFR , en la revista Foreign Relations, marzo de 2006, anuncia el ascenso de la primacía nuclear del Imperio norteamericano. Pronto será posible a Estados Unidos destruir los arsenales nucleares de largo alcance de Rusia o China con un primer ataque. La Fuerza Aérea , ha realizado la aplicación de electrónica en sus bombarderos stealth B-2 para permitir que vuelen a alturas extremadamente bajas a fin de evitar hasta el radar más sofisticado.

Las posibilidades de una nueva generación de desarme de armas de la guerra espacial, esta lejos. Pronto lo veremos.
(*)
(LD 14-09-09)

sanchemena@yahoo.com


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