Brasil, Rio Grande del Sur: Que paguen los ricos la crisis de una tragedia que podría evitarse

La tragedia y catástrofe ocurrida en Rio Grande do Sul pone de relieve la cuestión de la crisis climática. Miles de familias se han quedado sin hogar y la infraestructura de varias ciudades está completamente sumergida, la situación empeora, el número de muertos es una aberración, familias enteras han perdido absolutamente todo, mientras que el 80% del estado está bajo el agua.

Porto Alegre, la ciudad que ha acogido varias veces el Foro Social Mundial, que gritó a los cuatro vientos que Otro Mundo es Posible, también está sufriendo amargamente la tragedia que asola Rio Grande do Sul. El lago Guaíba, situado entre el delta del Jacuí y la Laguna de los Patos, que baña la capital de Rio Grande do Sul, se desbordó más de 5 metros, inundando varios barrios de la región metropolitana.

Hoy (14 de mayo) hay 2.115.703 personas afectadas en un total de 447 municipios. Con 538.545 desplazados, 79.540 personas en albergues, 127 desaparecidos, 806 heridos y 148 muertos. Bajo estas tristes cifras, el cinismo capitalista del gobernador del PSDB se levanta para proponer un «Plan Marshall» para la reconstrucción del devastado estado. En otras palabras, el gobernador piensa en garantizar negocios a empresarios y banqueros bajo las tumbas de los «gaúchos» que siguen engrosando la triste lista de muertos.

Mientras tanto, Lula hace discursos emotivos sobre la solidaridad del pueblo brasileño, señalando lo mucho que nuestro pueblo ha mostrado esta característica en la historia, pero se olvida de decir que no es todo el pueblo, sino la clase trabajadora y el pueblo pobre el que se moviliza para ayudar a las personas afectadas por las tragedias que provocan los capitalistas. De hecho, es el pueblo trabajador el que está pagando la reconstrucción de las ciudades devastadas mientras banqueros y empresarios se benefician del dinero público y de los intereses de miles de personas que tendrán que endeudarse para reconstruir y reponer todo lo que han perdido. También se olvida de decir que, como resultado del "Arcabouço Fiscal" (nuevo plan económico del gobierno nacional), el nuevo Techo de Gasto, la ayuda estatal para el pueblo de Rio Grande do Sul es limitada. Tendría que haber una decisión política de romper con la lógica de beneficiar las ganancias del mercado financiero para atender la necesidad urgente de los millones que hoy luchan por lo básico.

El negacionismo de los gobiernos al servicio de favorecer la ganancia capitalista

Sin embargo, la tragedia no es responsabilidad de la naturaleza, varias tragedias similares en menor medida han ocurrido desde 1941, y lo que vimos por parte de las autoridades políticas y gubernamentales fue una total indiferencia, falta de compromiso y negacionismo por parte de los distintos gobiernos de turno. Durante más de 20 años, el PT y el PSDB han estado a cargo del ejecutivo de Rio Grande do Sul y se han comportado de la misma forma negacionista en relación con la crisis climática y las tragedias medioambientales. A esto hay que añadir el desguace y desmantelamiento de servicios y políticas públicas para dejar vía libre al extractivismo y a la industria que depreda y contamina, junto con el perverso sistema de endeudamiento que beneficia las ganancias de rentistas y banqueros en detrimento de la vida de las personas.

Los diversos gobiernos niegan cualquier tipo de condiciones presupuestarias mínimas para prevenir tragedias, Eduardo Leite vetó casi 400 puntos de la Ley de Protección Ambiental, y también redujo el presupuesto de Defensa Civil de R$1 millón a R$50.000 en 2024; lo que fijó el presupuesto para acciones de combate a las catástrofes naturales en R$117 millones, a pesar de que el propio gobierno afirmó que necesitaría R$83 mil millones.

El capitalismo mata

Otro gran culpable de la tragedia es el propio sistema capitalista, las grandes empresas capitalistas que priorizan el extractivismo, que es la actividad caracterizada por la extracción de bienes de la naturaleza, y esta explotación de los recursos naturales se da con bienes de origen vegetal, animal o mineral. La producción capitalista es responsable del calentamiento global, que provoca lo que cínicamente llaman «tragedias». Sabemos muy bien que se trata de catástrofes causadas por la depredación ambiental del desarrollo económico extractivo, especialmente del agronegocio. Es más, lo que estamos viendo durante esta tragedia es que las empresas capitalistas están estallando sus ganancias con diversas (y necesarias) campañas de solidaridad. Es necesario y urgente exigir que los ricos paguen por la crisis, las grandes empresas deberían hacer donaciones de sus diversos productos como agua mineral, ropa, alimentos, medicinas, materiales de (re)construcción, etc.

Por una salida anticapitalista y ecosocialista a la barbarie

Todas las medidas y políticas propuestas hasta ahora significan más sufrimiento para la mayoría del pueblo de Rio Grande do Sul. La solución ofrecida tanto por el gobierno federal de Lula como por el estatal de Leite son créditos para financiar una deuda que el pueblo está contrayendo a causa de la crisis provocada por los ricos. Además, si la gente no paga, los bancos pueden estar tranquilos: el Estado federal será el garante y pagará. En otras palabras, otra vez los mismos ganadores y perdedores de siempre.

Por eso necesitamos medidas urgentes para ayudar al pueblo de Rio Grande do Sul ahora y después:

  • Abajo el Marco Fiscal, destinar todo el presupuesto necesario para construir albergues y atender las necesidades de los desalojados y afectados;
  • No al pago de la Deuda Pública, por planes de obras públicas para reconstruir lo perdido y prevenir nuevos desastres;
  • Indemnizaciones a los afectados, prohibición de despidos y suspensiones, subsídios a los desocupados y trabajadores informales;
  • Impuestos para las grandes fortunas, para que paguen más los que más tienen;
  • Prohibir el agronegocio e iniciar un plan de reforestación y remediación socioambiental, financiado por las mismas empresas que deforestan.
  • Detener la cementación urbana y organizar las ciudades desde una perspectiva ecológica y sustentable.
  • Contra la matriz productiva capitalista de depredación, contaminación y muerte, que produce indiscriminadamente para lucrar, proponemos un modelo productivo al servicio de las verdaderas necesidades sociales. Que el pueblo decida democráticamente qué, cuánto, cuándo y dónde producir.

Desde Revolución Socialista y la Liga Internacional Socialista nos sumamos a las diversas campañas de solidaridad y consideramos fundamental, urgente y necesaria la ayuda física, logística y financiera, pero no podemos dejar de denunciar a los principales y verdaderos responsables de esta tragedia que asola a los trabajadores de Rio Grande do Sul.



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