La estabilidad política de Rusia está asegurada, la de occidente se hunde

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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https://www.strategic-culture.org/contributors/tom-luongo/>

A pesar de lo que puedan pensar los comentaristas norteamericanos y europeos, en realidad existe un profundo deseo en el pueblo en votar por su propia soberanía. Ese impulso se hizo presente en toda su amplitud la semana pasada cuando se hicieron los anuncios con los resultados del voto popular en Rusia aprobando los cambios propuestos a su constitución.

El recuento final dejó la votación con un 78 por ciento a favor y un 65 por ciento de participación en el referéndum. Se trata de los cambios más amplios en la constitución de Rusia desde que esta fue ratificada el año 1993 lo cual le dio al presidente un inmenso poder.

Mientras el paquete final de reformas difirió en un importante aspecto con el original --permitiendo que el presidente pueda servir más de dos períodos "consecutivos"—el dominante tema de los cambios era transferir el poder…

https://gilbertdoctorov.com/2020/01/16/vladimir-putin-prepares-his-succession/

fuera de la presidencia y poner más poder en las manos de los representantes elegidos en la Duma.

El gabinete presidencial será conformado desde la Duma en vez de ser elegido por el presidente en tanto que el Consejo de Estado ha sido oficialmente agregado a la constitución la cual podrá implementar los edictos presidenciales directamente a las regiones. Efectivamente, ahora hay un mayor equilibrio (y tensión) entre las diferentes ramas del gobierno ya que el presidente pierde control al no poder nombrar él su gabinete pero fortalece su capacidad para sobrepasar al parlamento elegido.

Lo que estaba claro al inicio de ese proceso era que Putin estaba tratando de preparar su sucesión…

https://gilbertdoctorov.com/2020/01/16/vladimir-putin-prepares-his-succession/

al tiempo que minimizaba la posibilidad de otro "títere extranjero" para ejercer el inmenso poder de la presidencia rusa, como sucedió con Boris Yeltsin.

Putin estaba tratando de retirarse en el año 2024 a los 71 años de edad, con un ojo puesto en el mantenimiento de una fuerte presencia en la política de Rusia encabezando el Consejo de Seguridad que con estas reformas tendrá un rol más directo en el diseño de la política militar y diplomática que como lo hacía antes.

Anteriormente, en el mes de diciembre hice una redifusión multimedia con Alexander Mercouris del The Duran, donde discutimos en detalle estos potenciales cambios….

https://www.spreaker.com/episode/2181961

(cosa que antecede a los cambios en el límite del período presidencial) lo cual yo creo que es importante revisar a estas alturas ya que los cambios ahora son legales.

Cualquiera sea la perspectiva política que se tenga, habrá críticas válidas acerca de estos cambios dado el potencial de estos para el abuso, pero en una visión completa de ellos se trata de hacer que Rusia sea mucho más resistente a las interferencias foráneas al tiempo que refleje un creciente orgullo de los rusos por su país y su capacidad para sobrevivir el infierno que les fue impuesto durante el período post URSS.

Estos cambios deben ser examinados a través de esta óptica. En mi concepto, Rusia ha vivido en un estado de guerra con Occidente desde fines del año 2013 con la Unión Europea tratando de acelerar el ingreso de Ucrania en su seno. Esto se transformó en el levantamiento de Maidan y en la posterior reunificación con Crimea y la Guerra para Impedir la Secesión del Donbass.

Putin llegó al poder en el período más duro del colapso social y económico post soviético. Putin sabía quién estaba detrás de eso y dónde se hallaba y metafóricamente hablando, los cadáveres son enterrados. Putin todavía está tomando medidas las cuales son óptimamente cambios graduales que son realizables cuando los cambios en conjunto se hacen obviamente necesarios.

Eso es lo que muchos de estos cambios constitucionales representan, cambios graduales necesarios para asegurar el futuro cercano de Rusia dentro de un contexto occidental infinitamente hostil y en los estertores de muerte del Imperio.

Por esa razón los cambios son bienvenidos, aunque sean poco confiables, como todo poder lo es de manera inherente. El pueblo ruso comprende el carácter del conflicto y en la medida que está motivado ha hecho una declaración definitiva en ese sentido.

La reacción de la prensa occidental fue convenientemente patética encabezada por titulares que solo hacían énfasis en la posibilidad que Putin permaneciera en el poder hasta el año 2036….

https://foxnews.com/world/russian-voters-approve-constitutional-amendments-putin--2036

a esas alturas él tendría 83 años de edad y en los pequeños reductos de resistencia a esos cambios.

La gente que más protesta en estos días son los neoliberales y los neoconservadores y sus agentes de inteligencia a quienes Putin constantemente ha burlado durante los últimos treinta años quienes planearon sacarlo por cansancio. Estos cambios a la constitución podrían finalmente –como lo sugiere Gilbert Doctorow—

https://gilbertdoctorow.com/2020/06(30/putins-referendum/

fortalecer la presidencia de manera insospechada y la cosa que ciertamente si hace es asegurar que si Rusia cae en una autocracia, lo hará en sus propios términos y no en los términos de aquellos la destruyeron durante los años 90.

Este es un período de extrema inestabilidad política, cosa que es un reflejo de las ponzoñosas bases económicas sobre las cuales descansan esas instituciones. Estamos viendo a través de todo Occidente una resistencia masiva contra el orden existente desde todos los ángulos del espectro político. Su furor y frustraciones tienen el mismo origen en tanto las metas son grandemente diferentes.

Las autoridades que gobiernan están detrás de aquellas que están destruyendo el orden político establecido en Estados Unidos, al tiempo que están en contra del mismo empeño en Europa. La ironía no debería perderse con nadie que piense que una revolución de colores está en marcha en Estados Unidos, donde el sistema institucional descansa sobre el gobierno nacional con los estados todavía funcionando de acuerdo con ese gobierno nacional.

Por otra parte, una variada colección de tratados vinculan a naciones soberanas en la Unión Europea la cual cuenta con casi ninguna autoridad legal para aplicar sus mandatos, pero que ha resistido de manera violenta todas las expresiones de soberanía nacional como actos de barbarie.

De este modo, el cuadro debería estar muy claro sobre cuál es la dinámica y quién está jalando los hilos y con qué propósito. Por esta razón, existe una suerte de aullido y rechinar de dientes en Occidente acerca de estas reformas, ellos no pueden soportar ninguna expresión exitosa de soberanía nacional y menos si se trata que los siervos adopten ideas extrañas.

En todo caso, no creo que cualquiera de estas dinámicas se imponga en último término. Estados Unidos en su actual forma no sobreviviría una guerra civil pero tampoco Europa ingresará suavemente a la larga noche del Grupo de Davos y su pretendido estado policial supranacional.

La clave del éxito de Putin ha sido su carácter conservador que comprende que el cambio viene con el tiempo. No se puede imponer cambios duraderos. Se le tiene que dar tiempo al pueblo para que se acostumbre a la idea al tiempo que esté dispuesto a aceptar que algunos de los cambios hechos fueron erróneos.

A eso se debe que esos cambios con cerca de un ochenta por ciento de mayoría. Estuvieron abrumadoramente en armonía con la opinión pública en torno a cómo debería ser el futuro de Rusia además de quién debería tomar esas decisiones.

Así como los rusos lo declararon el mundo días atrás, que la realmente peligrosa enfermedad que afecta a Occidente –el incontrolado liberalismo que bordea en el libertinaje—no puede ser la política pública que vaya hacia el futuro.

Nota.- Sus comentarios y opiniones acerca de este artículo serán bienvenidos en

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