Alimentos genéticamente modificados, una amenaza para la humanidad

Traduccion desde el ingles por Sergio R. Anacona

Strategic Culture Foundation

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Escocia es la ultima nación que prohíbe el cultivo de especies genéticamente modificadas (GM) conocidas también como organismos genéticamente modificados (GMO sigla en inglés). Al tiempo que Escocia ha liderado la causa anti "alimentos adulterados", el congreso norteamericano votó prohibir a los estados exigir a los productores de alimentos de etiquetar sus productos como genéticamente modificados.

Escocia ha aprovechado la nueva legislación de la Unión Europea que permite optar por negarse a permitir que el agro-negocio GMOs tenga acceso a Escocia. En su decisión, el gobierno del Partido Nacional de Escocia, (SNP sigla en inglés) en Edimburgo ha roto con el gobierno conservador en Londres que ha permitido la producción de alimentos GMO. Los opositores a los productos genéticamente modificados sostienen que aunque las leyes de la Unión Europea permiten a algunos países retirarse del cultivo de especies GMO si que permiten que otros países autoricen a algunas empresas GMO algunos espacios en sus sectores agrícolas y de este modo burlar las actuales prohibiciones en Alemania, Italia y Francia.

Al igual que todo problema que pone a los gobiernos neo-conservadores contra los partidos y movimientos populistas y progresistas, los neoconservadores favorecen el cultivo y producción de productos genéticamente modificados e igualmente promueven la continuación de la guerra y la inmovilidad frente al cambio climático. El debate sobre los alimentos genéticamente modificados ha denunciado a los neoconservadores no solo como prostitutas pro corporaciones transnacionales sino también como gárgolas anti-humanistas y ogros que emergen desde las páginas de "El Señor de los Anillos."

El gobierno escocés emitió una declaración oficial en torno a la prohibición. "El gobierno de Escocia piensa que la política de los GMO en Escocia debe guiarse según lo que sea mejor para nuestra economía y nuestro propio sector agrícola y no según las prioridades del Reino Unido… no existe ninguna evidencia de demanda significativa de parte de los consumidores escoceses por productos genéticamente modificados. Cultivar estos productos en Escocia dañaría nuestro sello limpio y verde."

Con el objeto de impedir la contaminación de los cultivos escoceses por parte de las semillas de GMO inglesas, se deberá implementar un estricto régimen de inspección agrícola en la frontera de Escocia e Inglaterra, algo que sonará a música en los oídos de los escoceses pro-independencia y a pesadilla a los ingleses que quieren conservar el crecientemente inviable "Reino Unido."

El único miembro escocés del Parlamento Europeo que servirá en el Comité Agrícola de la entidad, Alyn Smith del SNP dijo que Escocia desea gozar de un prestigio por cultivar y exportar productos naturales y no productos adulterados por los GMO. Smith hizo hincapié que el SNP favorece "una investigación y desarrollo meticulosamente regulados acerca de los GMO y no desea poner en peligro el papel de Escocia como productor de alimentos naturales de alta calidad.

Al tiempo que Escocia ha liderado la causa contra los productos adulterados, el congreso norteamericano votó una ley que prohíbe a los estados exigir a los productores etiquetar sus alimentos si estos son genéticamente modificados. Las empresas del agro-negocio, encabezadas por la principal firma, Monsanto, no quieren que los consumidores sepan qué clase de productos genéticamente adulterados están comiendo. La primera víctima del Acta del congreso desacertadamente titulada "Acta para la Marcación Segura y Precisa de los Alimentos del año 2015 fue el acta obligatoria sobre los GMO de Vermont. La legislación federal también neutralizó las leyes de etiquetado de los GMO en Maine, Hawaii, Oregón y Connecticut. Para ilustrar el carácter de los esfuerzos de cabildeo de Monsanto con el objeto de oponerse al etiquetado de los GMO, la firma gastó 5,5 millones de dólares para cabildear contra el decreto de etiquetado de GMO en la legislatura de California. La reciente cumbre celebrada en Maui, fue un trago amargo para los habitantes de la isla hawaiana que votaron en el referéndum para prohibir los alimentos de origen GMO en la isla.

La puesta en vigencia del TPP despojará a los habitantes de Maui del derecho a determinar qué clase de productos se cultiven en su isla.

El congreso norteamericano optó por instituir una ley de etiquetado nacional favorable a las industrias de los GMO las cuales pondrán la responsabilidad y las normas de etiquetado de los productos genéticamente modificados dentro del Departamento de Agricultura de Estados Unidos dominado por la Gran Agro-Industria norteamericana.

Una de las consecuencias de la Asociación Trans Pacífico será la de permitir que empresas como Monsanto puedan demandar a países que prohíban o restrinjan productos genéticamente modificados ante incompetentes tribunales internacionales denominados Tribunales de Arbitraje de Disputas de Estados Inversionistas (ISDST sigla en inglés). Lo mismo se aplicaría para la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP sigla en inglés). Si el Reino Unido ingresa al TTIP, Monsanto podría querellarse contra Escocia ante un ISDST y potencialmente podría conseguir la derogación de la prohibición de los cultivos genéticamente modificados en Escocia.

El papel de los TPP y TTIP consiste en burlar la soberanía nacional y colocar a las corporaciones transnacionales como Monsanto por encima de la voluntad de los gobiernos elegidos y por encima de los pueblos que ellos gobiernan. Por otra parte, bajo los acuerdos de libre comercio como el TPP, artículos como este, que critiquen a Monsanto podrían resultar en costosas demandas contra el autor y el editor ante un ISDST.

Las garantías constitucionales de libertad de prensa y libertad de expresión en Estados Unidos y en otros países signatarios de TTP y TTIP podrían ser derogadas por los acuerdos de "libre comercio" conformados de manera tal para colocar los derechos de las corporaciones transnacionales por encima de los países, estados, provincias, municipios y ciudadanos comunes.

El miembro de la cámara baja norteamericana, Peter DeFazio tocó la alarma acerca de Monsanto y los de su calaña durante una entrevista en Telesur en el mes de abril de este año. DeFazio señaló que el gobierno de Obama y sus infernales intenciones de poner en vigencia los denominados acuerdos de "libre comercio" como el TPP, dijo "Llámelo un hecho consumado. Esto quedó demostrado por su veloz tránsito por la vía rápida y los masivos acuerdos de libre comercio como la Asociación Trans-Pacífico que son redactados por y para corporaciones multinacionales tales como el agro-gigante Monsanto. En vez de utilizar contratos comerciales como una oportunidad de proteger y fortalecer los derechos del consumidor, uniéndose a los países que exigen que los alimentos genéticamente modificados sean etiquetados, este gobierno quiere favorecer a las enriquecidas corporaciones a costa del público". DeFazio es un demócrata por Oregón que desafió al presidente demócrata Barack Obama porque la Casa Blanca apoya a las empresas como la Monsanto.

Rusia y Francia han prohibido los cultivos de las especies genéticamente modificadas de Monsanto incluyendo el maíz. Se ha descubierto que el maíz de Monsanto ha sido el causante de tumores cancerosos en ratas de laboratorio. No obstante, el gobierno proto-fascista de Ucrania le ha dado la bienvenida a Monsanto y a otras compañías productores de organismos genéticamente modificados con los brazos abiertos. La gran industria productora de trigo de Ucrania está en peligro. Quizás nada demuestre más el vínculo entre los neoconservadores y los organismos genéticamente modificados como el apoyo de estos al gobierno de Ucrania y a su peligrosa política agrícola dirigida hacia el beneficio de Monsanto y a destruir al agricultor ucraniano.

La misma historia de Monsanto debiera producir escepticismo y escarnio universal ante su línea de productos adulterados. La firma fue establecida el año 1901 en la ciudad de San Luis, estado de Missouri por el empresario de Chicago John Francis Queeny, quien obtuvo el dinero para la siembra de parte de su esposa Olga Méndez Monsanto, hija de Emmanuel Méndez de Monsanto, un judío sefardí holandés cuya familia llegó a Nueva Orleans por vía de Curazao y la industria azucarera esclavista del Caribe. De hecho, los Monsanto hicieron gran parte de su fortuna a través del tráfico transatlántico de esclavos procedentes de África. Partiendo de sus orígenes en el tráfico de esclavos africanos, Monsanto ahora comercia con productos alimenticios adulterados y pesticidas que se ha demostrado son dañinos no solo para la salud de los humanos sino también para el ganado y la apicultura, otros insectos benignos y el conjunto de aves silvestres.

La primera gran oferta de productos adulterados de parte de Monsanto fue un substituto del azúcar, la sacarina obtenida del alquitrán de hulla la cual se vendió a la compañía Coca-Cola. Se ha demostrado que la sacarina produce cáncer a la vejiga en los humanos.

No fue casualidad que luego que el presidente Obama visitara el país de origen de su padre en Kenia, siete figuras del parlamento keniano, miembros de varios comités parlamentarios que tienen que ver con la agricultura, la ganadería las cooperativas, la educación, la investigación y el desarrollo, la salud, el ambiente y los recursos naturales, las finanzas, la planificación y el comercio, introdujeran una legislación para levantar la prohibición de Kenia sobre los organismos genéticamente modificados. Aparentemente, los kenianos sucumbieron ante los deseos de un presidente norteamericano que está más interesado en proteger las ganancias de Monsanto --cuyos orígenes financieros provinieron de una familia de traficantes de esclavos africanos y no de la salud del pueblo de Kenia.

A partir del tráfico de esclavos hasta el fomento de productos alimenticios dañinos para la salud, Monsanto se ha convertido en un símbolo propicio de la industria de organismos genéticamente modificados.

Adecuado también sería prohibir a Monsanto y sus productos y oponerse a la campaña corporativa a favor de acuerdos comerciales injustos y desleales.

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Wayne Madsen

Escritor. Especializado en Asuntos Internacionales


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