¿Quién controla el papel en Argentina?

Las denuncias y medidas iniciales emprendidas por el gobierno de Cristina Fernández contra los propietarios de los diarios La Nación, Clarín y La Razón por apropiarse de las materias primas destinadas a la impresión de periódicos y revistas con la complicidad de la dictadura ha desencadenado una desmesurada reacción de toda la derecha internacional que raya en lo grotesco ya que tienen la certeza de que ahora no pueden hacer lo que quieran. Es lo que se conoce en Argentina como el caso Papel Prensa.

Algo similar a la solidaridad automática a favor de las fotos de la morgue publicadas por El Nacional que de prensa Light pasa a albañal superando con creces a Crónica Policial, que si bien transita el lado oscuro de los seres humanos y posee su grupo de retorcidos lectores, es ya una mancha preestablecida en el tablero social. Supongo que los creativos del Nacional ya preparan un DVD y un álbum de fotografías de las morgues de Venezuela para la edición aniversaria de 2011.Cuestión de cambiar de estilo. Y de ética.

La forma como los dueños de los grandes periódicos en Argentina se apoderaron de los medios de producción comunicacionales y dominan monopólicamente la producción de la pasta de celulosa, tiene visos escalofriantes y de ausencia total de escrúpulos debido al hecho que sucedieron durante las dictaduras militares que bañaron de sangre el Cono Sur entrada ya la década de los años 70 del pasado siglo.

Para hacer la historia corta, un financista de origen hebreo que colocaba en el mercado de valores el dinero de todos (esto incluía capitales de aquellos que se enfrentaba en la guerra sorda y violenta que libraba la patria de San Martín) muere misteriosamente en un accidente aéreo y su viuda es detenida por las fuerzas represivas de la dictadura, torturada, violada, luego excarcelada al poco tiempo vende a los dueños de los tres periódicos mas importantes de Argentina, las acciones que el matrimonio poseían en el poderoso grupo papelero Papel Prensa y recibe siete mil dólares como pago. Su valor real era de cuatro millones de de dólares. Linda operación financiera. Transparente e inobjetable.

Hoy los bellacos de La Nación y Clarín, alcahuetes y sostén de la dictadura, se rasgan las vestiduras y se guindan del New York Times, de CNN, Fox, del grupo Prisa y de la SIP para lloriquear diciendo que los Kirchner quieren acabar con la libertad de expresión en Argentina y se olvidan que violentan la legislación antimonopolios, cercenan el derecho a la democratización de los medios que incluye el suministro de insumos y que están acusados de delitos de Lesa Humanidad.

Y en lo que se refiere al control de bobinas y procesamiento del papel resulta insólito y único que un grupo privado decida a quien le vende esta materia priva que por su valor estratégico debe estar a disposición del Estado y del pueblo.

El gobierno de Cristina Fernández solo busca restablecer la justicia y anular una práctica perversa en un sector de la sociedad argentina que se cree impune.

Los dueños de estos medios no son ningunos niños de pecho. La dueña del Clarín mantiene desde hace tiempo un desafío con la justicia porteña ya que se sospecha que los progenitores de sus dos hijos adoptivos puedan haber sido guerrilleros torturados y desaparecidos y que los verdugos le entregaron los recién nacidos para que los criasen. Algo que las Madres de la Plaza de Mayo han denunciado y que han comprobado en más de cien casos

Estos comerciantes de la prensa sureña tienen un tufillo nazi. Como El Nacional.


lucartjesus@yahoo.es


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Héctor Agüero


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