Pese a las diferencias nos complementamos

El Instituto de Investigación Social de la Universidad Goethe es el ámbito de la vida intelectual de la Escuela de Fráncfort, ha cumplido un siglo. Dice Martin Hartmann, sociólogo político y actual director del Instituto, el cual ha cambiado mucho a lo largo de su historia, la escuela ha sido de las principales fuentes de la Teoría Social Crítica para el análisis y la transformación de las condiciones sociales de dominación y opresión, y reconoce que cada director le ha impreso su propia orientación y estilo. Sin embargo, la tradición y el futuro de tales teorías críticas ni son lineales ni son homogéneos, ella tuvo su apogeo entre los 50 y 60, pero el interés por tales corrientes se desvanece al fallecer Theodor W. Adorno, uno de sus fundadores y principal exponente hasta 1969. De cuanto se había configurado en el marco teórico de doble diagnóstico a la crisis societal y a la crisis del marxismo, que Adorno profundizó con su crítica filosófica y estética sobre la cultura moderna, mientras Jürgen Habermas desarrollaba una teoría comunicativa y deliberativa de la democracia, y Axel Honneth asociado a la crítica filosófica de las paradojas normativas de la modernidad, con quien se asocia la sociología política de la participación más allá del marco nacional-societal, pensando en los micro y los macro acontecimientos en sus conjunciones. Desde entonces, la teoría social crítica ha tenido que enfrentarse a los nuevos desafíos y renovarse constantemente, y en la actualidad se reflexiona sobre la sustancia y la intención real de la investigación social crítica presente, por lo que no puede ser demasiado amable con el legado de la Escuela de Fráncfort, ya que la teoría crítica no se centra en hacer que las cosas sigan su curso habitual, más bien en interrumpirlo en lo posible; por lo que no sirve de mucho mistificar el pasado o idealizar a los autores clásicos. Lo que resta por hacer es tratar de comprender las condiciones sociales actuales y traducir en investigación científica la crítica intelectual de la dominación. Por lo que la teoría social crítica sigue siendo necesaria y relevante en un mundo cada vez más complejo y conflictivo, donde las formas de dominación se han diversificado y globalizado, por lo que es necesario que el Instituto siga generando conocimiento crítico y emancipatorio, contribuyendo con una sociedad más justa y democrática.

Si agregáramos a esto un antecedente sugerido por las teorías al enfocarnos en la propia singularidad de origen de todas nuestras expectativas, desde la partícula infinitesimal que la física ha tratado de ubicar sin mucho éxito en milenios, hasta dar de nuevo con la cuántica, que sigue estando más allá de lo que podemos comprender, puesto que surgen cada vez más abstracciones, y las formulaciones sin absolutos se proyectan a la vez que el pensamiento discurre sobre la propia experiencia de la existencia desde el aquí y ahora presente de parte de quienes sea que observe atentamente en la creación participante. Y es que los seres humanos no nos hemos dado cuenta, por lo menos una inmensa mayoría, al considerar que ha llegado el momento de sacudirse viejos preceptos y paradigmas, puesto que el pez ya no solo salió de la pecera, sino que tampoco hay agua. La adaptación ha sido gradual en su evolución que viene de mucho más atrás en el tiempo, y en razón del creer en sí mismo, surge el universo de posibilidades, sabiéndose dueño de las circunstancias y cuanto dispone, tangibles e intangibles; mientras que se somete a los embates de los fenómenos en tanto medra de la naturaleza junto al resto de los seres vivos, en un vasto e inconmensurable cosmos que se expande como sustancia desde todas las perspectivas, y todo mediado por la conciencia pura al alcance de quien ha despertado de la ilusión y comprende apartado de lo mundano, que es la nada en el vacío de la quietud y el silencio, donde todo está. Es el estado del nirvana, donde el tiempo del no tiempo se unifica en la eternidad de lo que hemos llegado a reconocer como vida. Es seguir el sendero que nos alientan los maestros sobre nuestros propios pasos, sin imitar las conductas.

Todas las relaciones que hemos enlazado hasta hoy en día pudiéramos decir que son las formas con las que hemos instituido la sociedad, reconociendo que sólo hay una manera de batir el cobre, aunque existan diferentes posturas que se hayan impuesto sobre las demás, por la parte dominante del ego en el yo que a lo largo de la historia se ha supuesto sea el poder. Esto quiere decir que tales ideas surgen del considerar el bien y el mal presuntos moralismos atávicos que parten de una mundo creado, cuya conciencia se oculta tras el pecado original, y la desobediencia desde lo cognitivo, abarcando eso que reconoce como una verdad la ciencia, en contraposición a la filosofía, que a su vez está al margen de la mística, todas rechazando esa parte que se desvirtúa en nombre de corrientes y tradiciones enfocadas, unas en las tecnologías, otras que abordan las fuentes fundamentales de la trasmutación permanente, que a lo largo de la historia de las culturas se han destacado desde el empirismo, y que el racionalismo recoge, mientras el positivismo rechaza, y el constructivismo y el relativismo aúpan a su manera. Todas quieren ofrecer perspectivas, visiones diferentes al irse adquiriendo elaboraciones sobre el conocimiento, la valoración y su alcance. Desde tales perspectivas que se tratan de simplificar al máximo, lo común es que sean vistas como lo que se acumula como experiencias, siempre evaluadas desde la evaluación sentipensante y sintiente, considerando el conocer producto social y cultural surgiendo en interacción de individuos en comunidades pragmáticas.

Cada quien tiene su correspondiente en el espejo de la civilización respectiva, y requiere voluntad frente a los imaginarios simbólicos, caros a las doctrinas por lo menos sólo en el caso de los pasados veinticinco siglos, tan solo un cuarto del transcurso de la historia en tránsito por las avenidas y causes que surgen de las profundidades de la mente, y los conceptos adheridos, cualificando y denostando entre calificaciones desde cada postura que se alcance a notar desde la percepción y la intuición a la hora de contar y contar esa narrativa de la propia reflexión en el análisis sobre las dimensiones de lo real, esa trascendencia frente a la realidad que la mantiene al margen de los paradigmas que se encierran como las matrioskhca.

Pongamos por caso lo que tienen en común todos los trabajadores y sus oficios, unos trasladan personas o cosas de un lugar a otro, con destino incierto, aunque su conocimiento sea práctico y cotidiano, que le permite conducir con seguridad y eficiencia. Otros se convierten en representantes de los que participan con sus trabajos frente a otros que los emplean, ante quienes debe ser defendidos por intereses diversos, los patrocinan con conocimiento político, social y económico, se trata de negociar y conciliar sin que intervengan las autoridades. Por su parte están las figuras que, desde el ejercicio del poder delegado, pasan a tomar decisiones a nombre de sus representados, a quienes no siempre favorecen con los conocimientos estratégicos y normativos, son los que gobiernan y legislan para un supuesto beneficio del bien común. Todos, entre muchos otros son los roles que previo adquirir conocimiento específico y definido como especialidad, además de las habilidades con especialidades y determinadas áreas científicas o técnicas que permiten resolver problemas y solventar a través de los servicios con calidad, es lo que se esperaría. Y también, y son de primer orden los que, desde el pensamiento crítico y reflexivo, permiten el análisis y cuestionamiento de la realidad desde sus muchas aristas y ángulos que son captados al investigarlos como temas sociales y humanos, en ello intercede la escuela, lo académico que involucra lo físico y la naturaleza desde los conocimientos que aporta la filosofía y las ciencias que van generando nuevos saberes. Cuantas personas dedicadas a estudiar y reflexionar, y que hacen de la teoría basamento de la práctica y viceversa como experiencia cotidiana en aspectos y cometidos didácticos. Entonces, en común tendrían a primera vista que se trata de individualidades que diferentes entre sí, vienen de un mismo tronco común, insertados en una sociedad hoy globalizada, donde a pesar de encontrar puntos de contacto dialógico entre todos, relacionados de una u otra forma, aunque desde perspectivas y niveles distintos, todas y todos conocen y saben; sólo que al final son excluyentes y jerarquizados, obviando la complementariedad, y aunque cada uno aporta algo que valen per sé y en conjunto en la sociedad, llevan implícito un desarrollo humano. Por eso es fundamental e importante la existencia de canales de comunicación fluidos y respetuosos de las personas con sus personalidades y sus diferencias, lo que valdría para enriquecer de mutuo acuerdo y contribuir al desarrollo y al progreso colectivo. Quedando lo principal, la conciencia plena intacta.



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Franco Orlando


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